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La época seca está a la vuelta de la esquina y el riesgo de nuevos apagones sigue siendo alto en Ecuador

A pesar de las medidas tomadas por el Gobierno, todavía falta por cubrir 540 megavatios del déficit eléctrico; y el estiaje o época seca inicia desde septiembre de 2024. Los apagones pueden volver a golpear al Ecuador en poco tiempo.

Hace pocos días, el viceministro de Electricidad, Rafael Quinteros, reconoció que “no existe una sola solución definitiva a la crisis energética y menos en el corto plazo”.

Desde el Gobierno de Daniel Noboa se han tomado medidas que han permitido recuperar 250 megavatios (MW) de generación termoeléctrica. Esta recuperación se enfocó en la Central Térmica Gonzalo Cevallos (100 megavatios), Termogas Machala y Quevedo.

Además, hasta finales de este mes de agosto de 2024 se podría contar con los 110 MW de la barcaza contratada con un costo de 0,14 centavos por kilovatio/hora.

Sin embargo, Fernando Salinas, docente universitario y expresidente del Colegio de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos de Pichincha, recordó que el mismo Operador Nacional de Electricidad (Cenace) ha establecido que el déficit eléctrico que enfrenta el país es de 1.100 MW

Si se suma los 110 MW de la barcaza, más los 450 MW de las importaciones desde Colombia, el resultado es una brecha todavía por cubrir de 540 MW.

El mismo viceministro Quinteros informó que actualmente se tiene más de 1.700 MW instalados en el país; pero solo están operativos alrededor de 1.200 MW.

Se asegura que existe un plan para reactivar la mayor cantidad de MW; pero incluso los 330 MW que llegarán por la compra de más generadores térmicos en tierra no estarán listos para el estiaje (época seca) que iniciará en septiembre de 2024.

“Siendo muy optimistas, esos más de 300 MW estarán después de un año. Serían una solución para el próximo estiaje, pero para este ya no”, acotó Salinas.

¿Apagones nuevamente a la vista en Ecuador?

Hace menos de un mes, el nuevo ministro de Energía y Minas, Antonio Goncalves, ya alertó que el país debe prepararse para un estiaje fuerte, similar a las sequías de 1994, 1995 y 2023.

La época seca, donde se pueden ir a mínimos los niveles de los embalses de las hidroeléctricas, podría extenderse desde septiembre de 2024 a marzo de 2025.

Ya desde finales de julio de este año se registraron noticias alarmantes desde los embalses de Mazar y Amaluza.

A pesar de que se mantienen en valores altos: 2.152,4 y 1.984,8 metros sobre el nivel del mar (msnm), cuando se revisa el llenado de los embalses la historia cambia, según Jorge Luis Hidalgo, gerente mánager de GreenPower Internacional y consultor empresarial.

“La media histórica de caudal de entrada de los dos embalses es de 205,1 m3/s y actualmente no llegan a 55 m3/s. Se vienen más apagones”, apuntó Hidalgo.

Asimismo, recalcó que también están aumentando al máximo las importaciones desde Colombia y la generación termoeléctrica con diésel importado.

“Las dos cuestan más de 0,25 centavos por kilovatio/hora. Aun así, no priorizan la producción nacional de gas del Campo Amistad, que generaría electricidad a 0,09 centavos el kilovatio/hora”, afirmó

Salinas también reconoció que los embalses de las hidroeléctricas están en “niveles poco frecuentes”.

“La poca agua que existe debería racionarse y utilizarse de una manera óptima”, acotó.

¿Qué hacer para reducir al mínimo los apagones en Ecuador?

A corto plazo, para reducir al mínimo los apagones en el próximo estiaje se puede hacer lo siguiente:

1.- El sector privado, sobre todo industrial, puede poner en funcionamiento el parque de generación eléctrica propia, que se encuentra en su mayor parte en Quito y Guayaquil.

Ese parque puede generar 500 MW a nivel nacional; pero se necesita dotar a la industria de diésel y emitir una regulación y un incentivo para que pongan a punto todos sus equipos de generación.

2.- Una campaña de eficiencia energética enfocada en el sector industrial y residencial.

Se debe buscar que las industrias dejen de conectarse en las horas pico, es decir, al mediodía y entre 19:00 y 21:00. Podrían hacerlo desde las 22:00 hasta las 06:00. Esto ayudaría incluso a evitar más costos porque en las horas pico se utiliza más energía térmica, que es mucho más cara.

En el caso del sector residencial, se debe impulsar el cambio de equipos que ya están obsoletos. Eso incluye los equipos congeladores, tanto de casas como comercios; o los aires acondicionados, sobre todo en la Costa y Amazonía, que tienen más de 10 años.

Se necesita también algún tipo de incentivo para que los clientes residenciales cambien estos equipos.

A la par, se deben desarrollar campañas educativas sobre el ahorro energético: apagar luces y equipos que no estén en funcionamiento; hacer mantenimiento de equipos como los aires acondicionados y las refrigeradoras. (JS)

Ley Eléctrica de Noboa necesita reformas, a pocos meses de ser aprobada

La Ley de Competitividad Energética, que fue vendida como la “Ley no más apagones”, se aprobó a inicios de enero de 2024; pero Fernando Salinas, docente universitario y expresidente del Colegio de Ingenieros Eléctricos de Pichincha, considera que necesita reformas para que pueda ser realmente una solución.

“Se necesita una reforma para que se libere completamente el segmento de generación como lo ha hecho México o Uruguay. En ese segmento está realmente el problema y donde se puede concretar más inversiones”, acotó.

Se necesita también un nuevo reglamento y nuevas regulaciones que están pendientes para que viabilicen la inversión privada en un sector que ha estado, por Constitución, sólo destinado a las empresas públicas.

¿Cuánto costará la emergencia eléctrica de 2024?

Desde el Gobierno de Daniel Noboa se ha dicho que la emergencia eléctrica de 2023 costó $300 millones en compras de electricidad a Colombia y otras medidas.

Para la emergencia de 2024, que inicia en septiembre, el costo podría superar ampliamente la cifra del año pasado. Solo la barcaza por 18 meses cuesta $114 millones.

Las finanzas del sector eléctrico no están en su mejor momento. Esto debido, por ejemplo, a que 2,25 millones de usuarios residenciales (la mitad de los usuarios en el país) se benefician de la tarifa de la dignidad y pagan 0,04 centavos por el kilovatio/hora.

Además, se gasta más de $100 millones al año en incentivos eléctricos para sectores que no lo necesitan, como el minero y el eléctrico. A esto se suman las ineficiencias.

Lo que se recauda a través de las empresas de distribución es finalmente lo que se puede gastar en el sector eléctrico.

No solo se necesita dinero para la emergencia, sino también para inversiones que cubran una demanda represada de 4.000 megavatios: sector minero que está creciendo mucho y la electrificación de las camaroneras.

Un megavatio de generación térmica está en alrededor de $1 millón. Se necesitarían $6.000 millones en los próximos cuatro o cinco años para enfrentar toda esa demanda.

 

Fuente: La Hora

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