El máximo responsable de OpenAI, Sam Altman, reveló que India cuenta con más usuarios de ChatGPT que Estados Unidos, convirtiéndose así en el mercado más grande del mundo para este chatbot. La declaración fue hecha durante una entrevista en el pódcast Figuring Out, aunque no se proporcionaron cifras exactas.
El entrevistador, Raj Shamani, preguntó por qué los indios muestran optimismo frente a la inteligencia artificial mientras los estadounidenses son más pesimistas. Altman respondió que India experimenta un crecimiento acelerado y que allí existe una “energía de constructores”. Ilustró su punto con el caso de un joven que, sin experiencia previa, logró recaudar fondos para su escuela utilizando herramientas de OpenAI.
En cuanto a Estados Unidos, Altman señaló que, al menos en lo que la gente declara, el país es “inusualmente negativo” respecto a la IA en comparación con otras naciones. Atribuyó esta diferencia al hecho de que las economías con mayor crecimiento y demanda insatisfecha tienden a recibir mejor estas tecnologías que las economías más desarrolladas.
También abordó el recelo hacia su figura. Afirmó que en Estados Unidos existe desconfianza hacia quienes tienen poder, especialmente en la industria tecnológica. Consideró que esto tiene aspectos positivos, pero opinó que “se fue un poco lejos”.

Altman admite que no tener acciones fue un error
Shamani recordó que Altman no posee participación accionaria en la empresa que fundó. Cuando se le preguntó por el mayor malentendido sobre su persona, respondió que no tener acciones “ha sido un error”. Aseguró que tomó esa decisión por razones que consideró válidas, pero reconoció que confundió a la gente porque se aparta de lo que se espera de quien crea una empresa.
Comparó su situación con la de un artista o un deportista que trabaja sin grandes ingresos, algo que nadie cuestiona. Explicó que continúa en el cargo porque lo considera el trabajo más interesante, importante y útil que puede imaginar.
Las salidas de ejecutivos de OpenAI
El conductor mencionó a Mira Murati, Ilya Sutskever, Dario Amodei y Elon Musk, quienes abandonaron OpenAI para emprender sus propios proyectos, y preguntó cuál fue el desacuerdo. Altman evitó mencionarlos por su nombre. Afirmó que muchas personas sienten que “solo confían en sí mismas para construir esto porque lo que está en juego es muy alto”.
Shamani insistió en si la fricción provenía del método o del temor a que el poder se concentrara en una sola persona. Altman respondió: “Creo que van juntos”, y resumió el razonamiento que atribuyó a esas personas: “Su enfoque es malo, así que no puedo dejar que el poder se concentre en sus manos”.

Anteriormente, Altman había expuesto su propia postura. Dijo creer en el pluralismo y describió dos formas en que la IA podría salir mal:
- Que los humanos pierdan el control de sistemas mucho más capaces que ellos.
- Que una persona, empresa o país adquiera demasiado poder frente al resto.
Consideró que es mejor para el mundo que existan varios esfuerzos con enfoques distintos que compitan entre sí. Según su visión, OpenAI tiene más usuarios y el conjunto tecnológico más completo, desde chips y centros de datos hasta modelos. Afirmó que no quiere ser “la única empresa que gobierne a todos”.
La apuesta por capacidad de cómputo
Altman repasó la decisión que la empresa tomó hacia agosto de 2022, justo después de entrenar GPT-4, varios meses antes de su lanzamiento. OpenAI resolvió apostar la compañía a comprar mucha capacidad de cómputo. Dijo que a otros les pareció una locura y que no habría tenido esa convicción “si el modelo hubiera sido algo menos inteligente”.
Sobre el lanzamiento de ChatGPT, contó que la mayoría del equipo directivo pensaba que era demasiado pronto y que el producto no estaba listo. Él lo impulsó por su experiencia en la aceleradora Y Combinator. Según relató, “la versión interna retenía a cerca del 5% de los usuarios, pero quienes la usaban la querían mucho”.

Consultado sobre cuándo se pone nervioso, Altman dijo que ocurre pocas veces y que la última fue antes de anunciar los resultados de OpenAI sobre las ecuaciones de Navier-Stokes, que describen el movimiento de los fluidos. Recordó “un momento loco” porque una inteligencia artificial logró algo más difícil que lo alcanzado por las personas.
También mencionó el costo personal del cargo. Dijo que hoy tiene la agenda “increíblemente programada”, que hace mucho no hace nada espontáneo y que extraña sentarse un sábado en una cafetería con su computadora, algo que no puede hacer porque habría dos guardias de seguridad en las mesas vecinas.
Fuente: Infobae