Derrota de Trump inicia época de influencia para Xi y León XIV

La contundente derrota del presidente Donald Trump en las elecciones de medio término representa el fin abrupto de su estrategia geopolítica y brinda una ventana de oportunidad para que el mandatario chino Xi Jinping y el pontífice León XIV incrementen su peso en el escenario mundial, algo que la Casa Blanca había intentado contener.

Trump había iniciado su segundo periodo presidencial con una agresiva guerra arancelaria contra China, que perjudicó a las economías de sus aliados en América Latina, Europa y Asia. Esa política comercial erosionó los vínculos tradicionales y comenzó a repercutir negativamente en la economía estadounidense.

El triunfo del Partido Demócrata, que ahora controlará las mayorías legislativas, se sustenta en el alza del desempleo, el incremento de la inflación y el deseo de la ciudadanía de recuperar un estilo de vida que Trump alteró con su regreso al poder.

Xi Jinping no somete su autoridad al escrutinio popular, adopta decisiones de manera vertical y su código ético no se alinea con los principios liberales. Trump intentó contrarrestar esa lógica de poder, pero empleó un mecanismo que la sociedad estadounidense rechazó en las urnas.

Estados Unidos ha quedado en una posición de gran debilidad, y Xi aprovechará esta coyuntura para estrechar lazos con Rusia, Irán y Brasil, países que operan como ejes regionales en contra de los intereses históricos de Washington.

La agenda internacional de la Casa Blanca sufre un duro golpe, y el Partido Demócrata usará su nuevo poder para limitar a Trump y empezar a delinear su campaña presidencial de 2028. En este compás de espera política, Xi y sus socios avanzarán en espacios que Estados Unidos pretendía conservar.

Xi jinping, presidente de China

Trump lanzó una ofensiva militar contra Irán con el objetivo de reconfigurar Medio Oriente. Su aliado en esta empresa fue el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, quien ahora enfrenta un proceso postelectoral que podría significar el ocaso de su trayectoria política.

China respalda a Irán, que sostiene su programa nuclear y la capacidad de bloquear el estrecho de Ormuz, una ruta vital para el comercio mundial. Trump perdió las elecciones y Netanyahu no logra consenso para formar un nuevo gobierno: el mapa de Medio Oriente ha vuelto a modificarse.

Las naciones árabes solían acatar como un principio incuestionable las directrices que emanaban del Salón Oval, pero en el nuevo contexto es muy probable que Qatar, Egipto, Turquía, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos se comuniquen con mayor celeridad con Beijing para evitar errores.

Estados Unidos e Israel preparan una nueva acometida militar contra Irán. Un escenario de conflicto que, en las circunstancias actuales, sería muy difícil de respaldar para la Liga Árabe.

León XIV durante su gira papal por Barcelona, (España)

León XIV posee una perspectiva distinta a la de Trump sobre el tablero internacional, la pobreza, la inteligencia artificial, Wall Street y las diversas formas de alcanzar el sueño americano.

El presidente estadounidense convirtió al Papa en un blanco móvil debido a sus posturas públicas, y León XIV respondió en los últimos días con una maniobra política sutil: votó en los comicios de medio término que Trump perdió.

León XIV inicia una gira por América Latina que incluye Uruguay, Argentina y Perú, en un momento crucial para las relaciones internacionales. Trump había conformado un bloque afín con gobiernos de derecha, al que se oponía la resistencia de Lula da Silva desde Brasil.

El Pontífice tiene la oportunidad histórica de ocupar el espacio geopolítico que la derrota de Trump dejó vacante. Un lugar de liderazgo moral que trasciende las negociaciones del FMI o los acuerdos sobre minerales críticos y cadenas de suministro.

Cuando Francisco estaba en Roma, ese liderazgo existía y era compartido con Barack Obama y Angela Merkel. León XIV tiene la posibilidad de asumir una influencia global que Trump no habría tolerado en otra coyuntura electoral.

El Papa nació en Estados Unidos, fue pastor en Perú y se formó en geopolítica en el Vaticano. Un perfil diferente al que aplicará Xi para sacar provecho de la derrota de la administración republicana.

En Roma se podría equilibrar las decisiones que se tomen en Beijing.

Fuente: Infobae

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