Nicaragua acoge institutos chinos pese a críticas de EE.UU.

Desde que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo rompió nexos diplomáticos con Taiwán y restableció relaciones con Pekín en diciembre de 2021, China ha desplegado dos Institutos Confucio en Nicaragua como parte de su estrategia de expansión política, económica y cultural. Las sedes operan en las universidades públicas de Managua y León, las más grandes del país, donde ofrecen cursos de mandarín, actividades culturales y facilitan intercambios académicos con el gigante asiático. Este movimiento ocurre en un momento en que numerosas universidades estadounidenses ya habían cerrado centros similares, cuestionados por sus vínculos con el Partido Comunista chino y denuncias de interferencia en la libertad académica.

EE.UU.: una “amenaza nacional”

El 23 de octubre, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, informó que el Pentágono clasificó a los Institutos Confucio financiados por China como una amenaza para la seguridad nacional. Hegseth señaló que las autoridades estadounidenses identificaron unas 80 organizaciones operando bajo distintas denominaciones y estructuras en 30 universidades, a las que atribuyó actividades dirigidas a influir sobre estudiantes y obtener propiedad intelectual. El funcionario agregó que el Departamento de Defensa había desmantelado esas colaboraciones en los dos meses previos.

Esta declaración se suma a advertencias anteriores de Washington. El 13 de agosto de 2020, durante la primera administración de Donald Trump, el Departamento de Estado designó al Centro de Institutos Confucio de Estados Unidos, con sede en Washington, como “misión extranjera” de la República Popular China. En ese entonces, el secretario de Estado Mike Pompeo lo vinculó con la campaña internacional de propaganda e influencia de China. La medida exigía mayor transparencia sobre las operaciones y el personal, pero no implicó el cierre automático de los institutos en las universidades estadounidenses.

El 28 de octubre de 2026, John Moolenaar, presidente del Comité Especial de la Cámara de Representantes sobre el Partido Comunista Chino, respaldó la nueva decisión del Pentágono. Sostuvo que la designación ayuda a crear conciencia sobre las amenazas de la propaganda del Partido Comunista chino. El comité explicó que se ordenaron auditorías sobre seguridad de la investigación en 30 universidades.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció que los Institutos Confucio son considerados “una amenaza para la seguridad nacional” (REUTERS/Nathan Howard)

Origen de 22 años

Los Institutos Confucio surgieron en 2004 como un proyecto internacional para enseñar mandarín y difundir la cultura china. La primera sede se estableció en Seúl, Corea del Sur, y luego comenzaron a multiplicarse mediante acuerdos entre universidades extranjeras, instituciones académicas chinas y organismos vinculados al Ministerio de Educación de Pekín. Su nombre proviene del filósofo Confucio, que vivió entre los siglos VI y V antes de Cristo, y sus programas incluyen enseñanza del idioma, caligrafía, música, celebraciones tradicionales, concursos y oportunidades de intercambio educativo.

Durante los primeros años, la red fue coordinada por Hanban, una organización ligada al Ministerio de Educación chino. En 2020 se reorganizó con la creación de la Fundacion China para la Educación Internacional del Chino, responsable de la marca Instituto Confucio, y el Centro para la Educación y Cooperación Lingüística, adscrito al ministerio. Por lo general, las universidades anfitrionas aportan instalaciones y apoyo administrativo, mientras las contrapartes chinas proveen docentes, materiales, financiación y programas académicos. La distribución de responsabilidades depende de los convenios firmados en cada país.

Las principales críticas provienen precisamente de esa relación institucional. Asociaciones de profesores, investigadores y autoridades estadounidenses cuestionaron que un gobierno extranjero pudiera participar en la selección de docentes, la financiación y la programación de actividades dentro de universidades que deben mantener independencia académica. Los temas más sensibles son Taiwán, Tíbet, la represión de las protestas de Tiananmén en 1989, las denuncias de violaciones de derechos humanos en Xinjiang y las críticas al Partido Comunista chino.

Uno de los incidentes más conocidos ocurrió en julio de 2014, durante un congreso de la Asociación Europea de Estudios Chinos en Braga, Portugal. Xu Lin, entonces responsable de Hanban, ordenó retirar materiales del programa que mencionaban a la fundación taiwanesa Chiang Ching-kuo, patrocinadora de la reunión.

El Instituto Confucio ofrece talleres de caligrafía, encuentros culturales, celebraciones tradicionales chinas (Foto 19 Digital)

China rechaza señalamientos

El régimen chino ha rechazado reiteradamente las acusaciones. El 14 de agosto de 2020, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores Zhao Lijian sostuvo que la decisión estadounidense de designar al centro de Washington como misión extranjera demonizaba y estigmatizaba una iniciativa normal de cooperación educativa. Argumentó que los Institutos Confucio se establecen a petición voluntaria de universidades extranjeras y que sus actividades deben cumplir las leyes de los países anfitriones. “Los Institutos Confucio son un puente y un lazo que ayudan a personas de todo el mundo a aprender el idioma chino, a conocer este país”, defendió Zhao en octubre de 2020, y atribuyó las críticas estadounidenses a “prejuicios ideológicos y sus propios intereses políticos”.

El 26 de octubre de 2026, tres días después del anuncio del Pentágono, la Cancillería china volvió a rechazar lo que describió como una campaña de difamación y estigmatización. Para Pekín, Washington está politizando los intercambios educativos y obstaculizando la enseñanza del chino en el extranjero. La discusión tampoco ha producido conclusiones unánimes entre especialistas. Una investigación de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno estadounidense (GAO) examinó 90 convenios universitarios en 2019 y encontró que 42 incluían cláusulas de confidencialidad. Sin embargo, los responsables entrevistados en diez universidades afirmaron que conservaban el control académico y algunos centros habían organizado actividades sobre Taiwán y Tíbet. La investigación identificó problemas de transparencia y recomendó fortalecer las garantías institucionales, sin concluir que todos los institutos ejercieran censura.

Vertiginosos cierres en EE.UU.

Según el Servicio de Investigación del Congreso, los Institutos Confucio alcanzaron un máximo aproximado de 118 sedes en Estados Unidos en 2017. Dos años después funcionaban alrededor de cien en universidades y centros de educación superior. Para el 30 de octubre de 2023, la GAO contabilizaba menos de cinco. En el resto del mundo, la red continuó operando. El informe anual oficial de 2024 registró 500 Institutos Confucio y 763 Aulas Confucio distribuidos en 161 países y regiones. Estas últimas son unidades diferentes, generalmente orientadas a la enseñanza escolar.

En junio de 2025, se inauguró el segundo Instituto Confucio de Nicaragua en la UNAN-León. El embajador de China en Nicaragua, Chen Xi, estuvo presente (Foto 19 Digital)

Nicaragua concentra dos de los seis Institutos Confucio de Centroamérica. Los otros cuatro funcionan en la Universidad de Costa Rica, la Universidad de Panamá, la Universidad de El Salvador y la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán de Honduras. Costa Rica fue el primer país de la región en recibir uno de estos centros, en 2008.

En Nicaragua los Institutos Confucio comenzaron a instalarse cuando las relaciones con China apenas cumplían tres años. El primero fue inaugurado el 23 de septiembre de 2024 en el pabellón 32 del Recinto Universitario Rubén Darío, de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), mediante un convenio con la Universidad de Ciencia y Tecnología de Kunming. La institución nicaragüense proporcionó las instalaciones y su acondicionamiento, mientras ambas universidades participaron en la financiación, con apoyo del Centro para la Educación y Cooperación Lingüística de China.

La ceremonia contó con la presencia de Ramona Rodríguez Pérez, entonces rectora de la UNAN-Managua y presidenta del Consejo Nacional de Universidades; Laureano Ortega Murillo, hijo de Daniel Ortega y Rosario Murillo y asesor presidencial para Inversiones, Comercio y Cooperación Internacional; Zhou Yi, encargado de negocios de la Embajada china; y Tang Jiahua, presidente del Consejo de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Kunming. También participó virtualmente Zhao Lingshan, presidente de la Fundación China para la Educación Internacional del Chino. Rodríguez presentó el centro como parte de la estrategia educativa del régimen. “El evento que hoy realizamos marca un hito en el desarrollo educativo y particularmente en la implementación de la Estrategia Nacional de Educación Bendiciones y Victorias”, declaró durante la inauguración. Laureano Ortega Murillo, uno de los principales responsables de conducir las relaciones económicas y de cooperación con China, vinculó la inauguración con los acuerdos que ambos gobiernos estaban desarrollando en distintas áreas.

La enseñanza del mandarín comenzó con una prueba piloto virtual en la que participaron cien estudiantes. Posteriormente, el instituto organizó un programa gratuito compuesto por un curso básico y seis niveles semestrales, con evaluaciones mediante el sistema internacional HSK, utilizado para certificar conocimientos del idioma chino. A los cursos se añadieron talleres de caligrafía, encuentros culturales, celebraciones tradicionales y concursos como Puente Chino, dirigidos a estudiantes interesados en la lengua y la cultura del país asiático. La UNAN-Managua informó en 2025 que había superado los 300 alumnos, mientras la agencia estatal china Xinhua reportó el 27 de junio de ese año que 552 estudiantes estaban inscritos en programas de aprendizaje del idioma.

En Centroamérica funcionan seis institutos Confucio. Nicaragua es el único país de la región que tiene dos de ellos (Foto 19 Digital)

Nueve meses después, el 25 de junio de 2025, China inauguró su segundo Instituto Confucio en Nicaragua, esta vez en la UNAN-León, mediante una alianza con la Universidad Normal de Yunnan. El acto se celebró en el auditorio Ruiz Ayestas, con la participación del embajador chino Chen Xi, el rector de la universidad asiática, Hu Jinming, y Bismark Santana, secretario técnico del Consejo Nacional de Rectores.

Avance chino

En Estados Unidos, una investigación bipartidista del Senado divulgada el 27 de febrero de 2019 calculó que las universidades habían recibido más de USD 150 millones de apoyo chino para estos centros y cuestionó la transparencia de los acuerdos. En Nicaragua no se conocen públicamente los montos completos de financiación de las sedes de Managua y León ni las cláusulas que regulan la participación de las instituciones chinas.

Desde que Ortega rompió relaciones con Taiwán y las restableció con China, en diciembre de 2021, la presencia de ese país se ha extendido a diversos sectores de Nicaragua. Ambos gobiernos firmaron un tratado de libre comercio, vigente desde enero de 2024, y elevaron sus relaciones a una “asociación estratégica”. En la minería, quince empresas chinas acumulaban en marzo de 2026 concesiones sobre más de un millón de hectáreas, equivalentes al 8,5 por ciento del territorio nacional, según la Fundación del Río. La cooperación también abarca el ámbito militar y los medios de comunicación. El régimen autorizó el ingreso de buques, aeronaves y personal militar chino durante 2026, mientras medios estatales como Canal 6 y El 19 Digital establecieron acuerdos con Xinhua y otras agencias chinas desde 2022. Estos convenios incluyen intercambio de contenidos y capacitación de periodistas oficialistas en China.

Fuente: Infobae

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