Alrededor de 8.000 feligreses se congregaron la mañana de este sábado, 31 de octubre, en el coliseo Voltaire Paladines Polo, en el norte de Guayaquil, para participar en la misa de acción de gracias por el centenario de la primera celebración de la fiesta de Cristo Rey, realizada el 31 de octubre de 1926.
La eucaristía fue presidida por el cardenal Luis Gerardo Cabrera, arzobispo de Guayaquil, y reunió a 150 sacerdotes y representantes de aproximadamente 150 parroquias.
Entre los asistentes hubo delegaciones de Daule, Durán, Samborondón y Santa Elena que llegaron para participar en esta conmemoración religiosa.
Desde las 08:00 se habilitó el ingreso al coliseo, donde 180 voluntarios colaboraron con la organización y la ubicación de los participantes, especialmente de adultos mayores y personas con discapacidad.
Entre las agrupaciones presentes estuvieron la Comunidad Católica Amigos de Jesús, representantes de la parroquia Madre Dolorosa y comunidades vinculadas a San Miguel Arcángel y Amor y Paz.
Los feligreses se reunieron para participar en las oraciones, escuchar la homilía y recibir la bendición de las imágenes religiosas que llevaron a la ceremonia.
Durante la misa, Cabrera recordó que el centenario constituye una oportunidad para revisar cómo los creyentes practican su fe y qué acciones realizan por las personas que necesitan ayuda.
“No basta, queridos hermanos, proclamar que Cristo es nuestro rey. Es necesario permitir que reine en nuestra vida, que reine en nuestras familias, que reine en nuestra sociedad”, expresó el arzobispo.
En su homilía, explicó tres representaciones de Jesús presentes en las lecturas bíblicas: el pastor que cuida, el rey que sirve y el juez misericordioso. A partir de ellas, se refirió a la atención a los enfermos, migrantes, personas privadas de libertad y familias que atraviesan dificultades.
“Cristo reina cuando perdonamos. Cristo reina cuando compartimos”, manifestó Cabrera, quien recordó que la participación en las celebraciones religiosas debe estar acompañada de acciones de ayuda.
El cardenal insistió en la relación entre la eucaristía y las obras de misericordia. “El Cristo que adoramos en el sagrario es el mismo que encontramos en el hermano que está a nuestro lado”, sostuvo ante los asistentes.
Durante la ceremonia se informó que las ofrendas serán destinadas a los damnificados por las afectaciones del fenómeno de El Niño, como parte de las acciones de ayuda de la Iglesia a las familias perjudicadas.
Entre las personas que llegaron al coliseo estuvo Inés Noriega, integrante de la iglesia en Guayacanes. Para ella, participar en la conmemoración significaba reunirse con otros creyentes para agradecer y presentar sus peticiones durante la misa.
Al preguntarle por quiénes había acudido a orar, respondió que una de sus principales preocupaciones era la situación de los jóvenes.
“Por la juventud, para que aprendan el amor a Jesús y a la comunidad”, expresó Noriega, quien manifestó su deseo de que las nuevas generaciones mantengan su fe y encuentren orientación en sus decisiones.
La feligresa explicó que la oración ocupa un lugar importante en su vida. Considera que las personas deben dedicar tiempo a agradecer por cada día y por las oportunidades que reciben, más allá de acudir a una celebración religiosa en una fecha determinada.
David Quiñones, de 37 años, llegó desde la parroquia Santo Domingo. A diferencia de quienes asistieron por primera vez a una celebración de Cristo Rey, él contó que participa en estos encuentros desde que era niño, por lo que la conmemoración del centenario tuvo un significado particular.
“Alrededor de 30. Yo tengo 37 años. Desde muy chiquito he participado”, relató al calcular la cantidad de celebraciones a las que ha acudido durante su vida. En esta ocasión, acudió para pedir por la paz en Ecuador.
Para ambos asistentes, la ceremonia constituyó un espacio para expresar sus peticiones junto con integrantes de otras parroquias y comunidades religiosas que acudieron al coliseo.
Bendición de imágenes para los hogares
Uno de los momentos de la celebración fue la bendición de las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús que los feligreses llevaron al establecimiento. Previamente, la arquidiócesis había distribuido 10.000 cuadros entre las parroquias para que fueran entregados a las familias.
Antes de impartir la bendición, se pidió a los asistentes levantar sus imágenes y participar en un momento de adoración eucarística, durante el cual pudieron presentar sus intenciones.
Los cuadros bendecidos serán colocados en los hogares de los participantes, explicó la organización, como parte de la conmemoración de Cristo Rey.
Se recordó que la arquidiócesis de Guayaquil cumple 70 años y se extendió una invitación al encuentro juvenil arquidiocesano previsto para el próximo 6 de diciembre.
FUENTE EL UNIVERSO