Docuserie de Netflix: la traición de los gemelos Flores a El Chapo y El Mayo

El documental seriado La caída de El Mayo, lanzado por Netflix el pasado 29 de octubre de 2026, dedica su primer capítulo, bautizado como “El Señor del Sombrero”, a explorar uno de los pasajes menos conocidos del Cártel de Sinaloa: el secuestro de uno de los gemelos Flores en territorio mexicano, el posterior encuentro con Joaquín “El Chapo” Guzmán y la presentación ante Ismael “El Mayo” Zambada, los mismos líderes que años más tarde los hermanos terminarían traicionando desde dentro en favor del gobierno estadounidense.

Los hermanos Margarito y Pedro Flores, originarios del barrio de Little Village en Chicago, confesaron haber transportado más de 60 toneladas de cocaína, heroína y metanfetaminas como los mayores distribuidores del Cártel de Sinaloa en Estados Unidos. En 2008, cuando comenzaron a colaborar con las autoridades norteamericanas, sus testimonios llevaron a acusaciones formales contra más de 50 narcotraficantes, entre ellos el propio Chapo Guzmán y El Mayo Zambada.

El Chapo y El Mayo liberaron a Pedro Flores tras el secuestro de 2005

Pedro Flores y Margarito Flores (Foto: Twitter@chikistrakiz)

En la producción, Margarito —quien también aparece identificado como “Jay”— narra que en 2005, luego de una disputa con su proveedor Guadalupe Ledesma, quien los acusó falsamente de deberle 10 millones de dólares, su hermano Pedro fue raptado en México. Lo esposaron, le colocaron una capucha y lo transportaron en una camioneta hasta un sitio donde lo mantuvieron cautivo durante semanas.

Margarito tomó la decisión de acudir directamente ante El Chapo. Voló a Sinaloa en una pequeña avioneta que aterrizó en la ladera de una montaña, rodeado de hombres armados con uniformes militares. Al verlo llegar, Guzmán lo miró de reojo, dudó un instante, como si no esperara a ese visitante.

“Podría matarte a ti y a tu hermano ahora mismo y seguir con mi día”, le dijo el capo, según relata Margarito en la docuserie.

Pero Margarito no retrocedió. Le explicó que él no debía el dinero, que era un hombre de palabra y que no habría cruzado la mitad del país para mentirle. Para demostrarlo, le presentó sus registros de pagos al cártel.

El Chapo lo escuchó. Luego le preguntó si él y su hermano eran gemelos idénticos. Margarito respondió que sí, aunque Pedro se parecía a él “pero un poco más feo”. Guzmán soltó una carcajada. Fue el momento en que el ambiente cambió.

Lo que vino después, según la docuserie, influyó en la decisión del capo: El Chapo acababa de perder a su propio hermano. Le dijo a Margarito que no había dinero en el mundo que valiera perder a un hermano, y ordenó que liberaran a Pedro a cambio de solo 10,000 dólares, una fracción de los 10 millones que Ledesma había exigido.

En declaraciones previas al Chicago Tribune y al podcast Surviving El Chapo, Margarito relató que Guzmán le encargó una tarea antes de irse: grabar a Ledesma hablando sobre la situación para tener pruebas de que había mentido. Margarito lo hizo en una reunión donde le apuntaron con armas a la cabeza. Cuando llevó la grabación de vuelta, El Chapo escuchó la voz de Ledesma y murmuró: “Ay, Lupe, ¿qué hiciste? Me mentiste”. Ledesma fue asesinado poco después por órdenes del propio Guzmán.

El Mayo los recibió como los mejores hombres de negocios del cártel

Fotografía de archivo de Ismael 'el Mayo' Zambada. EFE/Dea Handout (Máxima calidad posible)

Días después de la liberación de Pedro, los gemelos fueron llevados a Culiacán para conocer a “El Mayo” Zambada. Margarito narra en la docuserie que los recibieron en una propiedad con muros de al menos cuatro metros. Cuando las puertas eléctricas se abrieron, había un grupo de doce o catorce hombres armados. Entre ellos, Margarito vio un sombrero. Supo de inmediato quién era.

El Mayo se acercó, le estrechó la mano y arrancó con una mezcla de asombro y humor: “Finalmente conozco a los famosos gemelos. Dios mío, son idénticos”, según relata Margarito. Le preguntó cuál de los dos había sido el que retuvieron, lo miró con detenimiento y dijo que tenía que haber sido él, porque se le notaba en la cara.

Zambada preguntó cuántos kilos movían. Cuando Margarito le respondió, el capo guardó silencio un momento y luego lo soltó: mover esa cantidad de droga en Estados Unidos era algo que él mismo había intentado y no había podido.

Ismael

Se dirigió a todos los presentes y los señaló: “Estos hombres son especiales”, según el testimonio de Margarito en la docuserie. Luego los miró y agregó: “Imagínense si fueran trillizos, cuánto más estarían ganando”.

En algún momento de ese encuentro, El Mayo los llevó a ver sus toros suizos, animales que había comprado al equivalente de un millón de dólares. Los mostró con la misma satisfacción con la que mostraría un nuevo juguete, narra Margarito. Era un hombre de rancho, de ganado y de tierra, no de discotecas ni de ostentación urbana.

Desde ese instante, los gemelos dejaron de ser distribuidores para convertirse en socios de la cúpula. Margarito lo explica con una distinción que, según narra en la docuserie, era entendida por todos dentro del mundo del narcotráfico: muchos decían ser “gente del Chapo”, pero decir que eran “gente del Mayo” era diferente. Era el equipo al que todos querían pertenecer. No por violencia ni por fama, sino porque El Mayo representaba la cúpula real, la que operaba en silencio y sin errores.

La advertencia de El Mayo que los empujó a cooperar con EEUU

En medio de la guerra entre los Beltrán Leyva y El Chapo y El Mayo, los gemelos decidieron cooperar con EEUU. (Infobae)

El capítulo 1 de la docuserie sitúa la decisión de los gemelos de traicionar al cártel en el contexto de la ruptura entre las facciones de El Chapo y El Mayo con la organización de los hermanos Beltrán Leyva.

El Chapo filtró información para que las autoridades detuvieran a Alfredo Beltrán Leyva, alias “El Mochomo”. En represalia, los Beltrán Leyva asesinaron a Edgar Guzmán, primogénito de El Chapo, con cientos de disparos en un centro comercial de Culiacán.

Lo que siguió, describe la docuserie, fue una guerra que arrastró a todos los que operaban dentro de ese mundo criminal. Los gemelos Flores traficaban para ambas facciones y quedaron atrapados en el fuego cruzado.

Margarito narra que en medio de esa escalada recibieron una llamada de un teniente de El Mayo Zambada. El tono, dice, no dejaba lugar a dudas. El hombre les explicó que El Mayo estaba al teléfono, escuchando, y le transmitió el mensaje: Si nos enteramos que reciben un solo gramo de cocaína de los Beltrán Leyva, lo van a pagar con su vida. Margarito dice que respondió: “Entendido”. No había nada más que decir.

Los mellizos Pedro y Margarito Flores fueron testigos en el juicio en contra de Joaquín

Fue en ese momento cuando Margarito y Pedro tomaron la decisión que cambiaría el rumbo del Cártel de Sinaloa: contactaron a las autoridades de Estados Unidos para cooperar. Cuando su abogado mencionó los nombres de Chapo Guzmán y El Mayo Zambada como los objetivos de su información, los agentes no podían creerlo.

Durante los siguientes meses, los gemelos continuaron operando desde México mientras grababan conversaciones con narcotraficantes, incluyendo una llamada en la que El Chapo negoció el precio de un cargamento de heroína en Chicago, aunque fallaron en la misión de hacer que El Mayo Zambada tomara un teléfono, pues era muy precavido y no los usaba.

El 30 de noviembre de 2008 los gemelos se entregaron a las autoridades estadounidenses. Fueron sentenciados a 14 años de prisión, aunque cumplieron 12, gracias a su cooperación.

Fuente: Infobae

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