Diego Obleas lleva más de treinta años viviendo en Guayaquil, pero cada noviembre regresa a Guaranda junto con su esposa para visitar las tumbas de sus padres. Este año compró los pasajes con anticipación para organizar el viaje y evitar inconvenientes por el toque de queda que comenzará el domingo 1 de noviembre.
“Mi esposa y yo viajamos para encontrarnos con mis hermanos. Allá están enterrados mis padres, y desde hace años tenemos la costumbre de reunirnos en el cementerio, llevar flores y después sentarnos todos a compartir una comida”, contó.
La reunión familiar es una tradición que mantiene desde hace años. Antes viajaba con sus hijos pequeños, pero ahora, debido a sus trabajos y responsabilidades, no siempre pueden acompañarlo.
En Guaranda lo esperan sus hermanos y la colada morada que prepara una de sus hermanas. “No queremos que nos agarre el toque de queda en el camino”, explicó sobre la decisión de adquirir los boletos antes del feriado.
Guaranda es uno de los destinos disponibles desde la terminal terrestre de Guayaquil. Carolina Pacheco, de la cooperativa Flota Bolívar, indicó que el pasaje cuesta $ 7,50 y que mantienen 14 frecuencias habituales, aunque la posibilidad de incrementar las salidas dependerá de la demanda.
En las boleterías, las consultas por viajes comenzaron antes del descanso nacional, que se extenderá desde el sábado 31 de octubre hasta el martes 3 de noviembre. Las rutas hacia la Sierra y la Costa figuran entre las opciones buscadas por quienes planean visitar familiares o salir de la ciudad.
Beatriz Escobar, por ejemplo, decidió adelantar su viaje a Cuenca, donde vive su familia. Lleva casi tres años residiendo en Guayaquil por motivos laborales y explicó que sus obligaciones no le permiten regresar con frecuencia. “Apenas supe que se venía este feriado, llamé a mi mamá y le dije: ‘¡Guárdame un puesto en la mesa, que ya voy!’”, relató.
Su madre le anunció que preparará mote pillo y su padre organiza una salida con sus hermanos. Escobar aprovechará la visita para recorrer el centro de Cuenca durante las actividades por los 206 años de independencia de la ciudad, que se conmemoran el 3 de noviembre.
“Ya tengo mi maleta lista, compré unos regalitos para mis sobrinos y ahora estoy esperando mi bus. Ojalá el feriado dure un poquito más, porque después toca regresar al trabajo”, expresó.
Viajes a la playa y reuniones familiares
Angélica Bermello acudió a la terminal para comprar los pasajes de sus dos hijos y el suyo. Tiene previsto viajar el viernes a Salinas, donde se hospedarán en casa de su hermana para evitar el gasto de alojamiento.
Su hijo menor ya preparó una mochila con juguetes, mientras que su hija mayor pregunta a qué hora llegarán a la playa. “Nos vamos a Salinas este viernes y, créame, organizar un viaje con niños no es tan fácil como parece”, comentó.
Bermello explicó que decidió adquirir los boletos con anticipación para tener definidos los horarios antes de la restricción de movilidad. “No quiero estar buscando pasajes a última hora”, manifestó.
Aunque sus hijos esperan disfrutar del mar, ella calcula que buena parte del viaje estará dedicada a atenderlos. “Yo regreso más cansada de lo que me voy. Entre las maletas, los niños y la comida, ¡la que menos descansa soy yo!”, relató.
Las rutas hacia Santa Elena mantienen una oferta frecuente desde Guayaquil. Otto Ricaurte, trabajador en CICA de transporte interprovincial, indicó que los buses salen aproximadamente cada diez minutos y que el recorrido dura alrededor de dos horas.
La Fundación Terminal Terrestre informó que, durante el toque de queda del 1 al 10 de noviembre, la terminal matriz atenderá de 05:00 a 22:00, mientras que Pascuales y Costa funcionarán de 06:00 a 21:00.
En otras boleterías se registraron consultas y ventas hacia Huaquillas y Perú. Marcos, uno de los trabajadores consultados, indicó que el pasaje hacia Huaquillas cuesta $ 10,25 y que ya habían vendido boletos para viajar a Perú el viernes y sábado.
“Lo del Perú sí vendemos con anticipación; eso sí se ha movido. Salen de acá con el tiempo necesario y, si hay retrasos por carretera o imprevistos, se deben quedar a dormir allá, parados un rato y regresar cuando ya sea posible”, explicó.
Para Valentina Guzmán, el destino es Ayangue, pero su viaje tiene un motivo diferente. Sus padres administran un comedor donde venden pescado frito y platos de mariscos, y durante los feriados ella regresa desde Guayaquil para colaborar con el negocio.
“¡Todo el mundo anda diciendo que se va de vacaciones y yo me voy a trabajar!”, comentó.
Su familia comenzó los preparativos para recibir visitantes. Guzmán explicó que ayudará a comprar ingredientes, organizar las mesas y atender las tareas de la cocina, mientras su hermano se encarga de los clientes.
“Mi mamá ya me llamó como cinco veces para preguntarme cuándo llego. Dice que hay que limpiar, comprar los ingredientes y dejar todo listo antes de que comiencen a llegar los visitantes”, relató.
Las jornadas en el comedor comienzan temprano y terminan cuando se retira el último cliente. Por eso, Guzmán espera disponer de algún momento libre después del feriado.
“Después del feriado, si nos queda un ratito, ahí recién nos vamos a sentar frente al mar a descansar”, señaló.
Las cooperativas recomiendan confirmar las frecuencias antes de acudir a las boleterías, especialmente para los viajes previstos durante el toque de queda. (I)
Fuente: El universo