Tragedia ferroviaria en España: un argentino muerto y otro desaparecido

La Cancillería Argentina informó en la tarde de este miércoles que al menos un ciudadano argentino perdió la vida tras el violento accidente ferroviario ocurrido en España. El siniestro, que involucró a dos trenes en la línea que conecta Madrid con Sevilla, ha dejado hasta el momento un saldo de 68 víctimas fatales.

Mediante un comunicado oficial, las autoridades señalaron:

“De acuerdo con la información disponible hasta el momento, se ha confirmado el fallecimiento de un ciudadano argentino en el accidente ferroviario ocurrido en España. Asimismo, otro ciudadano argentino continúa con paradero desconocido y otros connacionales resultaron heridos”.

El texto agregó que la Embajada argentina en Madrid y los consulados en España mantienen contacto permanente con los familiares afectados, brindando la asistencia consular necesaria con la debida reserva.

(Captura)

El segundo compatriota cuya ubicación se desconoce ha sido identificado como Agustín Randazzo, de 51 años, argentino residente en España desde 2002. Según la información difundida, Randazzo viajaba ese día por motivos laborales en su ruta habitual entre Madrid y Sevilla, a bordo del tren siniestrado, específicamente en el vagón número 8. Desde el instante del impacto, ningún familiar ni allegado ha logrado contactarlo.

Fue Rafael García Junicol, primo hermano de Agustín, quien decidió hacer pública la búsqueda. “Me enteré por el hermano de que él había tomado ese tren”, declaró García Junicol a medios locales. Ante la imposibilidad de localizarlo, ofreció su número personal (+54 9 11 4192-7700) para recibir cualquier información: “por si está internado en algún hospital sin identificar o si alguien lo vio después del accidente”.

Para facilitar su identificación, la familia difundió una fotografía reciente junto con una descripción física: barba entrecana, tatuajes visibles en distintas partes del cuerpo, y la costumbre de usar gorra negra y anteojos de sol oscuros.

El argentino Agustín Randazzo ocupaba el vagón 8 del tren siniestrado y permanece sin paradero conocido

En paralelo, el hermano de Agustín, Jorge, se presentó en dependencias policiales de Madrid para formalizar la denuncia por desaparición y se sometió a la extracción de muestras de ADN. Tras esos trámites, partió hacia Toledo para recorrer los centros hospitalarios de la zona en busca de su familiar entre los heridos internados. Las autoridades respondieron con la recomendación de esperar: “Nos han dicho que por el momento tenemos que esperar, que están recolectando datos y que hay mucha gente herida indocumentada”, relató Rafael.

A la búsqueda se sumó también la pareja de Agustín, Sergi, quien publicó un mensaje en redes sociales solicitando colaboración ciudadana:

“Llevo varias horas sin saber nada de mi pareja. Estaba viajando de Madrid a Sevilla en el AVE accidentado, en el vagón número 8. Ni familiares ni amigos sabemos nada al respecto de su estado. Por favor, ayuda.”

Sergi decidió, por el momento, aguardar novedades oficiales desde su lugar de residencia antes de trasladarse a Toledo.

(Captura)

La colisión entre un tren AVE y un convoy de la empresa Iryo ocurrió alrededor de las 8:53 hora local, en el tramo comprendido entre las localidades de Urda y Los Yébenes, en la provincia de Toledo. El balance provisional al cierre de esta edición arrojaba al menos 68 muertos y decenas de heridos, mientras los equipos de emergencia continúan operando en la zona y las autoridades avanzan en la investigación de las causas del choque. Las autoridades sanitarias de Madrid y Castilla-La Mancha solicitaron donación urgente de sangre para atender la demanda hospitalaria generada por el siniestro.

A medida que transcurrían las horas, las redes sociales se convirtieron en el principal canal de búsqueda para decenas de familias que intentaban ubicar a sus seres queridos. La movilización fue de tal escala que usuarios independientes llegaron a crear plataformas web para centralizar la información sobre viajeros incomunicados, un fenómeno que reflejó tanto la magnitud del desastre como las dificultades de los organismos oficiales para procesar y distribuir datos de forma inmediata.

Fuente: Infobae

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