Familias al centro del debate educativo: propuesta de OIDEL y Johns Hopkins

El alarmante panorama educativo según PISA

Hace algunas semanas se dieron a conocer los resultados del informe PISA, y las conclusiones no podrían ser más inquietantes: se aprende cada vez menos. Argentina y el conjunto de América Latina no escapan a esta realidad. Lo que preocupa no es solo la instantánea actual, sino la tendencia: una evolución negativa que se arrastra desde 2006. El problema, además, tiene alcance global.

En foros académicos y gubernamentales se indaga sobre qué nuevo paradigma podría revertir esta situación. La irrupción de la inteligencia artificial agrega aún más incertidumbre a un entorno ya de por sí volátil. ¿Qué camino debemos tomar?

Soluciones que no han funcionado y una propuesta alternativa

Nuestra postura es que ni las respuestas simplistas —como el mero incremento del gasto educativo o la disminución de las ratios— ni las tendencias pedagógicas de moda —como el aprendizaje basado en proyectos— han logrado alterar de manera significativa la trayectoria general del rendimiento.

Proponemos una ruta diferente: ampliar las opciones educativas y establecer altas expectativas de aprendizaje para todos los estudiantes. Estas dos palancas —la financiación pública de centros no estatales y un currículo compartido, rico en conocimientos— constituyen instrumentos poderosos para impulsar tanto el éxito académico como el cívico.

Precisamente, la consideración de la familia y el énfasis en una educación académica de calidad son los cimientos de una iniciativa que busca elaborar unos Principios Rectores para el Pluralismo Educativo.

Impulso internacional y reuniones clave

A lo largo de este año, representantes públicos, académicos y expertos de organismos internacionales y de la sociedad civil se han congregado para proponer un marco educativo adaptado a un mundo cada vez más complejo y plural. Esta iniciativa es liderada por OIDEL y el Johns Hopkins Institute for Education Policy.

Se celebraron encuentros en Ginebra, con la participación de varios relatores especiales de las Naciones Unidas, y en París, en la sede de la UNESCO. Estas reuniones consultivas han sido fundamentales para identificar áreas de consenso. Aunque el trabajo aún continúa, resulta evidente que, en lugar de seguir experimentando con el futuro de nuestros hijos, debemos consolidar aquello que ya funciona.

El pluralismo educativo parte de la convicción de que la educación es una tarea compartida entre el Estado, las familias y la sociedad civil. En ese marco, es esencial garantizar que las familias asuman un rol activo en la formación de sus hijos, lo cual implica confiarles la elección de la escuela, independientemente de sus ingresos.

Próximo evento en Buenos Aires

A comienzos de noviembre, quienes impulsamos esta iniciativa nos reuniremos en la Universidad Austral, en Buenos Aires, con expertos de toda la región para profundizar en estos principios y evaluar hasta qué punto reflejan las realidades y los desafíos de América Latina.

Mientras seguimos perfeccionando este marco, observamos que nuestras conclusiones preliminares coinciden con algunas de las recomendaciones que la OCDE ha señalado para mejorar el rendimiento educativo.

Dos recomendaciones de la OCDE que respaldan la iniciativa

En primer lugar, la OCDE ha subrayado que la implicación de los padres en la educación de sus hijos es uno de los factores de mayor impacto en el rendimiento académico. Asimismo, ha alertado sobre la creciente falta de participación parental. También preocupan las tendencias en Argentina y la región.

En segundo lugar, la OCDE ha destacado la importancia de que los alumnos sientan que forman parte de su comunidad escolar. Una vez más, Argentina no es la excepción: algunas comunidades se sienten alejadas de la vida escolar. Garantizar que los centros educativos sean entornos donde los estudiantes se sientan integrados es primordial, no solo para prevenir el acoso escolar y la soledad, sino también para favorecer el rendimiento académico. Esto difícilmente se logrará si solo las familias con más recursos pueden elegir alternativas al centro asignado por la administración pública.

Los responsables políticos suelen afirmar que la educación es lo más importante. En los próximos días, en Buenos Aires, nos reuniremos para transformar las palabras en acciones y desarrollar una propuesta integradora que reúna distintas perspectivas y se centre en lo que realmente funciona: situar a los padres en el centro del debate educativo y dar mayor protagonismo a los contenidos académicos compartidos.

Fuente: Infobae

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