El choque de dos trenes de alta velocidad en Toledo deja al menos 68 muertos y decenas de heridos

Al menos 68 personas murieron y decenas resultaron heridas el miércoles cuando un tren de alta velocidad de la compañía pública Renfe colisionó contra la parte trasera de otro convoy de la operadora privada Iryo, que permanecía detenido en las vías cerca de los municipios de Urda y Los Yébenes, en la provincia de Toledo. Se trata del segundo accidente ferroviario grave registrado en España este año, a un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre.

El choque, ocurrido sobre las 08.53 hora local en un tramo recto rodeado de olivares, dejó vagones destrozados y escenas de caos entre los cientos de pasajeros que viajaban en ambos trenes. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se trasladó hasta el lugar de los hechos y decretó tres días de luto nacional.

El accidente se originó después de una avería informática registrada alrededor de las 08.30 hora local en un tramo de unos 69 kilómetros (63 kilómetros, según el recuento de ADIF, el operador de la red ferroviaria española), que obligó a detener a unos seis trenes que circulaban por esa zona, entre ellos los dos que terminaron colisionando.

El tren AVE de Renfe, que había salido de Madrid hacia Sevilla, reanudó la marcha aproximadamente a las 08.36 hora local por orden del centro de control y recorrió unos 25 kilómetros antes de impactar contra la parte trasera del convoy de Iryo, que seguía detenido. Las autoridades señalaron que 397 pasajeros viajaban en el tren de Renfe y 147 en el de Iryo.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó de “errónea” la decisión de reanudar la marcha del tren de Renfe mientras aún existía una señal de parada activa en la vía. “Es el centro de control, a través de sus operarios, el que toma la decisión de reanudar la marcha, en unas circunstancias, desde nuestro punto de vista, inexplicables”, afirmó el funcionario, que descartó responsabilizar a los maquinistas. Según indicó, las autoridades todavía estudiaban a qué velocidad circulaba el convoy, aunque no se descarta que alcanzara los 200 kilómetros por hora en ese tramo.

El ministro de Transportes descartó la responsabilidad de los maquinistas y señaló al centro de control por autorizar la marcha del tren. (REUTERS/Violeta Santos Moura)

El balance de víctimas y la respuesta de emergencia

El presidente de la región de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, confirmó que “los últimos datos que tenemos son de 68 fallecidos” y precisó que varias decenas de heridos estaban siendo atendidos en hospitales, 15 de ellos en estado muy grave. El gobierno regional indicó por su parte que 58 personas recibían tratamiento médico en centros hospitalarios.

García-Page advirtió que el balance todavía no estaba cerrado. “No sabemos si al mover los vagones puede aparecer todavía algún cadáver más”, señaló. Equipos de rescate trabajaron durante toda la jornada entre los restos del siniestro en busca de sobrevivientes y cuerpos, con ambulancias y helicópteros medicalizados trasladándose constantemente hacia y desde el lugar, mientras los sobrevivientes ilesos eran evacuados en autobuses. Una brigada militar de emergencias fue desplegada para colaborar en las tareas.

Luto nacional y reacciones políticas en plena campaña electoral

Una avería informática en la red ferroviaria obligó a detener seis convoyes minutos antes del impacto. (REUTERS/Violeta Santos Moura)

Desde el lugar del accidente, Sánchez describió el momento como “un golpe muy fuerte” para el país y afirmó que “toda España está de luto”. El mandatario anunció tres días de luto nacional y pidió reforzar las medidas de seguridad para restaurar la confianza en un sistema de alta velocidad que, dijo, había sido fuente de orgullo nacional. “No es asumible” para un país como España “sufrir dos accidentes ferroviarios de alta velocidad en un mismo año”, sostuvo Sánchez, que enfrenta las elecciones generales del 29 de noviembre.

A menos de un mes de los comicios, las dos principales fuerzas políticas, el Partido Socialista y el opositor Partido Popular (PP), suspendieron de manera temporal sus actos de campaña. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, exigió explicaciones sobre el estado de la infraestructura ferroviaria: “España tiene derecho a saber qué está pasando con sus infraestructuras, en qué estado se encuentran las vías (…) y qué advertencias se recibieron desde Adamuz”, declaró.

El rey Felipe VI también visitó el lugar del siniestro. La Casa Real difundió un comunicado en el que expresó: “Compartimos el dolor de las familias y los seres queridos de quienes perdieron la vida, y enviamos nuestro más sincero apoyo a los heridos y a todos los afectados”. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también se pronunció sobre la tragedia: “Mi corazón está con las familias y los seres queridos de las víctimas. Hoy, Europa llora con ustedes”.

En señal de duelo, la Federación Española de Fútbol anunció la suspensión de los 24 partidos previstos para esa jornada en la primera eliminatoria de la Copa del Rey.

El presidente del Gobierno decretó tres días de luto nacional tras acudir a la zona del siniestro. (REUTERS/Violeta Santos Moura)

Los antecedentes y el debate sobre la red de alta velocidad española

El accidente de Toledo se produjo apenas nueve meses después de otra colisión fatal ocurrida en enero en Adamuz, Andalucía, en la que un tren de Iryo descarriló e impactó contra un convoy de Renfe que circulaba en sentido contrario, dejando 46 muertos. En aquel siniestro, los dos primeros vagones del tren afectado cayeron por un desnivel de cuatro metros (13 pies).

Aquella tragedia había reavivado el debate en España sobre el mantenimiento de la red ferroviaria y la seguridad de los pasajeros, en un país que recibe cada año a millones de turistas. Hasta la colisión de enero, la red española de alta velocidad no había registrado ningún accidente mortal desde su apertura en 1992. El antecedente más grave del sector sigue siendo el descarrilamiento de un tren cerca de Santiago de Compostela en 2013, que dejó 80 muertos.

Los equipos de rescate y una brigada militar coordinaron el traslado de decenas de heridos a hospitales de Castilla-La Mancha. (REUTERS/Violeta Santos Moura)

España cuenta con unos 3.900 kilómetros de vías de alta velocidad, un sistema que sitúa al país como la segunda red más extensa del mundo después de la de China, que dispone de 45.000 kilómetros para sus 1.400 millones de habitantes, según datos de la Unión Internacional de Ferrocarriles. Entre enero y agosto de este año, casi 26 millones de pasajeros utilizaron trenes de alta velocidad en el país, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La apertura del mercado ferroviario español a operadores privados es reciente: Iryo, de capital italiano, comenzó a operar en España en 2022. Joan Rodríguez, vocero del sindicato de trabajadores ferroviarios, advirtió a TVE que el aumento del tráfico derivado de la liberalización del sector ha puesto una presión adicional sobre la infraestructura. “No estamos convencidos de que la liberalización del servicio de alta velocidad de pasajeros haya ido acompañada del mantenimiento necesario de las líneas”, sostuvo. “No digo que haya sido un factor determinante en los accidentes, pero sí que el aumento del uso de la red es un factor a tener en cuenta”.

Fuente: Infobae

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