Árabes logran récord en Israel y definen la caída de Netanyahu

De acuerdo con los sondeos a pie de urna de Kan 11, Canal 12 y Canal 13, los dos principales partidos árabes de Israel —la Lista Árabe Unida (Raam), de orientación islamista, y la Lista Conjunta— habrían logrado entre 17 y 18 de los 120 escaños de la Knéset en los comicios del martes. Esta cifra representa la mayor cantidad de diputados árabes desde la fundación del Estado, casi duplicando los 10 escaños que ambas agrupaciones tenían desde 2022.

Las proyecciones son muy similares entre sí. Raam, liderada por Mansur Abbas, obtiene siete escaños en los tres sondeos. La Lista Conjunta, bajo la dirección del jurista Yousef Jabareen, alcanza 11 diputados según Canal 12 y 10 según Kan 11 y Canal 13. El récord previo eran los 15 escaños que consiguió la Lista Conjunta en marzo de 2020, cuando Raam aún formaba parte de esa alianza.

Estos escaños adquieren especial relevancia porque ninguno de los dos grandes bloques llega a la mayoría absoluta de 61. La coalición opositora encabezada por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot —que incluye su partido Yashar, B’Yachad (de los ex primeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid), los Demócratas de Yair Golan e Yisrael Beitenu de Avigdor Lieberman— sumaría entre 52 y 53 escaños; sin embargo, Kan 11 ajustó después su cifra a 52. Por su parte, el bloque del premier Benjamin Netanyahu se queda en 50 en las tres proyecciones.

El partido Likud sigue siendo la fuerza más votada, con 24 o 25 escaños, superando a los 21 a 23 de Yashar. En los comicios de 2022, la formación de Netanyahu consiguió 32 diputados, y su coalición ultraderechista y ultraortodoxa sumó 64 escaños, la mayoría con la que ha gobernado hasta ahora.

Eisenkot interpretó los sondeos como

“una completa falta de confianza en Netanyahu y en el gobierno del 7 de octubre”.

El candidato palestino Yousef Jabareen, del partido Lista Conjunta, reacciona a los sondeos a pie de urna durante las elecciones nacionales de Israel, en la sede electoral del partido en Nazaret, en el norte de Israel, el 27 de octubre de 2026. REUTERS/Jamal Awad

Sin embargo, esa aritmética choca con una promesa de campaña. El 26 de septiembre, Eisenkot declaró que ningún partido árabe cumple las condiciones para integrar un gobierno bajo su presidencia, entre ellas reconocer a Israel como Estado judío y democrático y calificar a Hamás como organización terrorista. Este mes, en un podcast, insistió:

“No me aliaré con ningún partido árabe”.

Tanto Bennett como Lieberman también descartaron coaliciones con formaciones árabes.

Raam y la Lista Conjunta no integran el bloque opositor, pero se han ofrecido a allanarle el camino. Abbas aspira a entrar en el Gobierno. La Lista Conjunta, que reúne a Hadash, Taal y Balad, se mostró dispuesta a respaldar desde fuera un Ejecutivo sin Netanyahu. Abbas cuenta con un precedente: en 2021, Raam se sumó a la coalición de Bennett y Lapid, convirtiéndose en el primer partido árabe independiente en integrar un gobierno israelí. Sin los 17 o 18 diputados árabes, el bloque de Eisenkot no puede alcanzar los 61 escaños, a menos que pacte con partidos del bloque de Netanyahu.

El aumento de la representación árabe se debe a la movilización. En 2022, votó aproximadamente el 53% del electorado árabe, frente a cerca del 70% en el conjunto del país, y la Lista Conjunta se presentó fracturada: Balad compitió en solitario y quedó por debajo del umbral del 3,25%. En septiembre, Hadash, Taal y Balad volvieron a unirse, esta vez sin Raam. Los ciudadanos árabes representan alrededor del 21% de la población israelí, y la campaña estuvo marcada en sus localidades por el incremento de la criminalidad y el rechazo a ministros ultraderechistas como Itamar Ben Gvir, encargado de la policía. La participación global alcanzó el 77,7%, la más alta en cuatro décadas, en las primeras elecciones tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.

La movilización árabe también se convirtió en tema de la campaña del Likud. Después de votar, Netanyahu afirmó, sin presentar pruebas, que los partidos árabes recibían un respaldo masivo en las urnas, una advertencia que ya había utilizado en comicios anteriores para movilizar a sus votantes. El Likud y Sionismo Religioso anunciaron la semana pasada el envío de casi 2.000 activistas a centros de votación en localidades árabes, alegando supuestos fraudes que no documentaron. Al depositar su voto, Abbas declaró:

“Nuestro voto cambiará el Gobierno”.

Los resultados oficiales comenzarán a publicarse a medianoche, hora local, y el recuento podría extenderse por varios días. El presidente Isaac Herzog decidirá la próxima semana a qué líder le encarga la formación de gobierno.

Fuente: Infobae

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