La victoria de Lula da Silva en el ballotage frente a Flavio Bolsonaro abre interrogantes sobre el futuro del comercio entre Argentina y su principal socio regional. Datos recientes demuestran que las diferencias ideológicas no han frenado el aumento de las ventas y compras bilaterales, aunque la balanza comercial se ha mantenido en terreno negativo para Argentina al cierre de 2023 y 2025.
Incluso antes de conocerse la reelección de Lula, Gustavo Perego, director de Abeceb, señaló que el resultado electoral no modificará por sí solo el intercambio entre ambos países.
“Es indiferente a quién gane, porque la relación va por otro camino”, afirmó.
Según su análisis, los pilares del vínculo económico son acuerdos sectoriales y el comportamiento de las economías nacionales. Perego destacó que el acuerdo del Mercosur y el pacto automotriz son fundamentales, ya que este último representa el 50% de todo el comercio bilateral, mientras que el resto fluctúa según la situación económica de cada lado.
Un punto de referencia para evaluar la evolución del comercio es el 10 de diciembre de 2019, cuando Mauricio Macri dejó la presidencia argentina. Ese año, las exportaciones argentinas hacia Brasil sumaron USD 10.386 millones, mientras que las importaciones alcanzaron USD 10.159 millones, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Durante la mayor parte del mandato de Macri, Brasil fue gobernado por Michel Temer, del Movimiento Democrático Brasileño (MDB), de centro o centroderecha. Hacia el final de esa gestión, Jair Bolsonaro ya acumulaba casi un año en el poder.
Déficit comercial en aumento
La transición presidencial argentina de diciembre de 2019 marcó una nueva etapa. La llegada de Alberto Fernández coincidió con el gobierno de Bolsonaro padre en Brasil. Pese a las diferencias políticas, el flujo comercial creció hasta el cierre de la administración de Fernández. En 2023, último año completo de ese gobierno, Argentina exportó a Brasil USD 11.874 millones e importó USD 17.349 millones. Las ventas crecieron frente a los USD 10.386 millones de 2019, pero las importaciones subieron aún más, de USD 10.159 millones a USD 17.349 millones. Así, la balanza pasó de un leve superávit a un déficit de USD 5.475 millones.
La secuencia evidencia que el comercio bilateral no siguió de forma lineal los alineamientos políticos entre Buenos Aires y Brasilia. Ambos flujos aumentaron, pero las compras argentinas desde Brasil crecieron más que las ventas hacia ese mercado.
A pesar de los enfrentamientos políticos
Hacia diciembre de 2025, con Javier Milei en Argentina y Lula da Silva en Brasil, exportaciones e importaciones volvieron a incrementarse. Las ventas argentinas llegaron a USD 12.771 millones, superando los USD 11.874 millones de 2023. Las importaciones desde Brasil alcanzaron USD 18.424 millones, frente a los USD 17.349 millones de 2023. El déficit comercial se amplió a USD 5.653 millones, por encima de los USD 5.475 millones del año anterior.
Este aumento de las importaciones ocurrió pese a las declaraciones de Milei durante la campaña presidencial, cuando afirmó que sus aliados serían Estados Unidos e Israel, y no Brasil por la presencia de Lula, a quien calificó como “comunista y corrupto”. Los datos del Indec muestran que, aun con ese contexto y las diferencias públicas, el comercio bilateral siguió creciendo en 2025.
Composición del intercambio en 2025
Las exportaciones argentinas hacia Brasil en 2025 estuvieron lideradas por manufacturas de origen industrial. Del total de USD 12.771 millones, USD 8.189 millones correspondieron a ese rubro. Las manufacturas de origen agropecuario sumaron USD 1.977 millones.
En cuanto a las importaciones, los bienes intermedios representaron USD 5.476 millones de los USD 18.424 millones totales. Las piezas y accesorios de bienes de capital alcanzaron USD 3.560 millones.

Perego agregó que una eventual victoria de Flavio Bolsonaro podría haber generado mayor coincidencia entre Argentina y Brasil en iniciativas comerciales y un alineamiento más fuerte en acuerdos conjuntos. Sin embargo, tras el triunfo de Lula, describió un mandato políticamente complejo, “dada la minoría que tiene en el Congreso, con muchos frenos para llevar adelante política pública”.
Fuente: Infobae