El escritor británico Julian Barnes (Leicester, 1946) recibe este viernes el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026 en un momento que él mismo ha definido como el cierre de un ciclo. Su última obra publicada, Despedidas (Anagrama, 2026), marcó el fin de una trayectoria novelística que se extendió por más de cuatro décadas. El autor, que convive con un cáncer de sangre diagnosticado hace varios años, escribió en ese libro: “Incurable pero tratable… como la vida”. El jurado destacó su condición de “extraordinario narrador y ensayista” y valoró su capacidad de ofrecer “una visión lúcida, cálida y compasiva del ser humano” a lo largo de una obra donde el humor, la ironía, la memoria y el amor se entrelazan.
Un camino que empezó con el deseo de leer
Nacido el 19 de enero de 1946 en Leicester, Barnes creció en un hogar donde sus padres eran profesores de francés, aunque no tenían vínculos con el mundo literario. En aquella época, su ambición era modesta: “Yo quería ser un buen lector”, confesó a El País a principios de 2026. Se formó en el Magdalen College de Oxford, donde estudió Lenguas Modernas y se graduó con honores en 1968. Sus primeros años profesionales los vivió como lexicógrafo para el suplemento del Oxford English Dictionary, hasta que incursionó en la crítica literaria y luego se desempeñó como periodista y columnista en The New Statesman, The Observer y The New Yorker. “El periodismo me dio esa confianza porque la gente leía lo que había escrito al día siguiente. Por eso todavía me encanta hacer periodismo”, afirmó al mismo medio.
El despegue literario: de Metrolandia al Booker
Su debut como novelista ocurrió en 1980 con Metrolandia, una historia sobre el paso del tiempo entre dos amigos que viven en los suburbios residenciales de Londres. La obra le valió el prestigioso premio Somerset Maugham. Cuatro años después, en 1984, publicó El loro de Flaubert, una novela que combinó biografía, ensayo y ficción, y que lo catapultó a la escena literaria internacional. Con ella fue finalista del premio Booker y ganó el Prix Médicis en Francia, país con el que mantiene una estrecha relación debido a su admiración por la literatura francesa, especialmente por Gustave Flaubert.
Paralelamente, Barnes incursionó en el género policíaco bajo el seudónimo de Dan Kavanagh. A partir del año de su debut, publicó cuatro novelas negras protagonizadas por Duffy, uno de los primeros detectives bisexuales de la ficción criminal británica. Años después, el autor reconoció que escribir bajo otra identidad le resultaba “liberador”, pues le permitía “dar rienda suelta a cualquier fantasía violenta”, según recogió The Guardian en 2014.
El reconocimiento definitivo en su país natal llegó casi tres décadas después. Tras dos nominaciones previas por Inglaterra, Inglaterra (1998) y Arthur & George (2005), Barnes obtuvo el premio Booker en 2011 con El sentido de un final, una novela que explora cómo los recuerdos de la juventud pueden no coincidir con la realidad. La memoria, el paso del tiempo, el amor y la muerte se han convertido en ejes fundamentales de su obra.
Amor, pérdida y enfermedad
La muerte ha sido un tema recurrente en sus libros, y también ha marcado su vida personal. La pérdida más dolorosa fue la de su esposa, la agente literaria Pat Kavanagh, en 2008. Se conocieron en 1978 y se casaron un año después. Ella falleció a los 37 días de que le diagnosticaran un tumor cerebral. “Fue como ser arrastrado cuesta abajo por una avalancha, y cada día la situación empeoraba. Fue, con mucha diferencia, lo más terrible que me ha pasado en la vida”, reflexionó a principios de 2026. Cinco años después, en Niveles de vida (2013), abordó ese duelo combinando historias sobre los primeros vuelos en globo con una reflexión profundamente personal sobre la ausencia.
En 2020, a él mismo le diagnosticaron cáncer de sangre. Desde entonces convive con la enfermedad, que requiere visitas periódicas al hospital, pero que no le ha impedido seguir escribiendo. Tampoco volver a enamorarse: en agosto de 2025 contrajo matrimonio con la editora Rachel Cugnoni.
“He tocado todas las notas musicales que podía tocar”
Dos días antes de la ceremonia de los Premios Princesa de Asturias, Barnes reivindicó en Oviedo el valor de la escritura: “La literatura es la que cuenta la verdad. No todas las verdades, evidentemente, pero la verdad humana, la verdad del corazón y del espíritu”. Aunque Despedidas sea su último libro, el británico no abandona del todo las palabras. “He llegado a la conclusión de que he contado todas mis historias, he tocado todas las notas musicales que podía tocar”, explicó, antes de aclarar que seguirá escribiendo artículos y ensayos. “Es una necesidad en mi vida poner negro sobre blanco y voy a seguir haciéndolo”. Porque, aunque haya decidido poner fin a su carrera como novelista, todavía no ha llegado el momento de dejar de escribir.
Fuente: Infobae