Patti Smith recibe el Princesa de Asturias 2026: 50 años de música y poesía

La escritura es una de las formas de expresión más poderosas, capaz de convertir a sus cultores en leyendas. Un ejemplo claro es Bob Dylan, quien en 2016 obtuvo el Premio Nobel de Literatura por su innovadora poesía dentro de la tradición musical estadounidense. En esa misma línea se sitúa Patti Smith (Chicago, Illinois, 1946), la cantante estadounidense descrita como sacerdotisa, chamana y madrina del punk. Este viernes, recibirá el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026, un galardón que reconoce su “impetuosa creatividad, que conecta el rock, la poesía simbolista y el espíritu de la contracultura con una gran potencia expresiva”. Además, conmemora 50 años de su primer paso por España con dos conciertos en la región este miércoles.

Smith nunca aspiró a ser una estrella. Cuando en 1975 lanzó su primer disco, Horses, ya había publicado tres poemarios: Seventh Heaven, Kodak y Witt. De joven, su único deseo era escribir libros y dedicarse al arte. En una entrevista con The Guardian en 2013, confesó: “Me desvié de ese camino, casi como una misión, para aportar algo al canon del rock and roll, como habían hecho las personas a las que admiraba”. Y agregó: “Crear una voz cultural a través del rock and roll que incorporara sexo, arte, poesía, performance y revolución”.

La revolución que logró fue inmensa. Fue una de las pocas mujeres que dio nombre a un grupo predominantemente masculino —Patti Smith Group— e irrumpió en la escena musical de Nueva York con una propuesta que fusionaba poesía, guitarras eléctricas y una actitud desafiante. En sus propias palabras: “En 1974, cuando empecé a trabajar con el material que se convertiría en Horses, muchas de nuestras grandes voces habían muerto. Habíamos perdido a Jimi Hendrix, Jim Morrison y Janis Joplin, y a gente como Robert Kennedy, Martin Luther King y Malcolm X”. Y añadió: “Sentí que las nuevas generaciones tenían que llegar y romper con todo. Me sentí como un puente humano, y pensé: hay que despertar. ¡Despertarlos!”.

Sin embargo, su revolución personal comenzó años antes. Hija de un obrero de fábrica y ávido lector, y de una camarera testigo de Jehová (religión que practicó hasta los 13 años), Smith dijo en 2019: “No me interesa estar en ninguna religión porque, para mí, las religiones se convierten en reglas. Prefiero tener mi propia relación con Dios”. Siendo la mayor de cuatro hermanos y con una salud frágil (tuvo tuberculosis, hepatitis y escarlatina), encontró en los libros y su imaginación la forma de escapar de una infancia marcada por dificultades económicas.

A los 16 años conoció a su mentor espiritual, el poeta francés Arthur Rimbaud. En 1967, con apenas 20, dejó Nueva Jersey para perseguir sus sueños, pero su vida no ha sido romántica sino resiliente. Antes de partir, quedó embarazada, dio a su bebé en adopción y fue expulsada de la universidad. Ya en Nueva York, trabajó en la librería Scribner, cerca del Rockefeller Center, y conoció al fotógrafo Robert Mapplethorpe, con quien tuvo una relación sentimental y una estrecha amistad hasta su muerte en 1989. Esta relación inspiró Éramos unos niños (Lumen, 2024), memorias que le valieron el National Book Award. Así, entre la poesía recitada y el rock underground neoyorquino de principios de los años 70, nació su álbum debut.

Robert Mapplethorpe y Patti Smith

A pesar del reconocimiento, Smith decidió apartarse de la primera línea musical en 1979, tras casarse con Fred ‘Sonic’ Smith, guitarrista de MC5. Se mudaron a Detroit y ella dedicó gran parte de los años ochenta a criar a sus dos hijos. En 1988 publicó Dream of Life, disco que incluye People Have the Power, una de sus canciones más emblemáticas. Sobre si habría conseguido más sin esa pausa, respondió a El Mundo en 2019: “Tal vez me habría hecho muy rica, pero eso me hubiera impedido crecer como artista. Cuando regresé a la vida pública en los 90 me sentía más empática con la gente”.

La muerte de su marido en 1994, apenas un mes después de la de su hermano Todd, sumada a la de Mapplethorpe en 1989, fue “el peor momento” de su vida. Smith volvió a los escenarios y en 1996 publicó Gone Again, un álbum marcado por el duelo. Reflexionó: “Era viuda, tenía dos hijos y carecía de recursos. Estaba decidida a salir adelante. Decidí terminar las canciones y hacer un álbum llamado Gone Again”.

Desde entonces, Smith no ha dejado de alternar la música con la poesía, la fotografía (ha presentado exposiciones y publicado el libro de imágenes El libro de los días, Lumen, 2023) y la literatura. En total, tiene 11 álbumes de estudio y una veintena de poemarios y memorias. El año pasado presentó Pan de ángeles (2025), un recorrido autobiográfico por su infancia, matrimonio y pérdidas. La escritura, su vocación desde niña, sigue siendo esencial. Durante la rueda de prensa previa a los Premios Princesa de Asturias, dijo: “Cuando era muy joven, Lorca y Rimbaud fueron dos de los poetas que me introdujeron en el mundo político y místico, pero también en la belleza del lenguaje”. También mencionó a Pablo Picasso, cuyo trabajo descubrió a los doce años: “Cuando vi su trabajo de pequeña, supe que quería ser artista”. Y agregó sobre el escritor chileno Roberto Bolaño: “Él decía algo hermoso sobre la escritura: que es una práctica diaria. Escribo todos los días. Si no lo hago, creo que oigo su vocecita en mi oído diciéndome: ‘Hoy no has escrito’”.

Fuente: Infobae

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