Sébastien Lecornu, primer ministro de Francia, ha señalado la existencia de un plan con fines insurreccionales orquestado desde sectores de la ultraizquierda, luego de los disturbios y saqueos que sacudieron el país durante el fin de semana, en el marco de protestas contra el encarecimiento del costo de vida.
Durante una sesión de control al Ejecutivo en la Asamblea Nacional, Lecornu subrayó que estos episodios no pueden considerarse una alteración habitual del orden público. Mencionó como ejemplo el incendio provocado del Ayuntamiento de Limoges y la detención de un sospechoso que ya estaba fichado por las autoridades por su presunta vinculación con el entorno ultraizquierdista.
El funcionario afirmó que los organismos de seguridad detectaron una planificación previa de acciones violentas durante las movilizaciones contra el alza de precios. El Gobierno vincula esa hipótesis con el incendio en Limoges, los saqueos y destrozos que afectaron a más de 3.000 comercios, y la intervención de unidades especializadas en terrorismo.
El jefe del Ejecutivo destacó que el arresto de un hombre de 34 años, investigado por el siniestro del edificio municipal, constituye una prueba de la presencia organizada de grupos de ultraizquierda. La policía tenía registrado al detenido por su presunta pertenencia a ese ámbito.

La fiscalía local abrió una investigación por destrucción de bienes en banda organizada. Una fuente cercana al caso informó a AFP que también se solicitó la participación de la Subdirección Antiterrorista de la policía judicial (SDAT).
Lecornu recalcó que la Fiscalía Nacional Antiterrorista se mantiene como observadora en el expediente.
“No podemos hacer como si el diagnóstico sobre el estado de la amenaza, la radicalidad de la amenaza fuese una alteración clásica al orden público”
, declaró el primer ministro.
El primer ministro describió el ataque contra el Ayuntamiento como un objetivo simbólico.
“Nadie puede afirmar que convertirlo en un objetivo tenía como meta mejorar la educación”
, sostuvo al referirse al edificio de Limoges.
Según las autoridades, grupos de ultraizquierda habrían intervenido en los disturbios junto con “delincuentes oportunistas”, a los que se atribuyen saqueos y destrozos en más de 3.000 tiendas de los centros de grandes ciudades.
Cruces con La Francia Insumisa en el Parlamento
La sesión parlamentaria estuvo marcada por intercambios entre el Gobierno y la oposición. Lecornu aseguró que existe una amenaza nueva y pidió observar “con mucha lucidez” a la ultraizquierda y a la extrema izquierda radical, a las que atribuyó una agenda de movilización y desestabilización institucional.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, acusó a La Francia Insumisa (LFI) de “echar más leña al fuego”. Recordó que uno de los diputados de la formación milita en uno de los grupos de ultraizquierda señalados por las autoridades.
Manuel Bompard, coordinador de LFI, respondió al ministro:
“Han perdido el control, lo han admitido. Dejen de echarle la culpa a los demás”
. Además, reclamó la dimisión de Nuñez y lo acusó de manipular a los servicios de inteligencia para vincular a su partido con la violencia.
Lecornu y Nuñez insistieron en que las protestas tuvieron un carácter excepcional. El primer ministro habló de un “modus operandi inédito” en la forma de actuar de algunos agresores y personas violentas.
Refuerzo policial ante nuevas movilizaciones
Ante una nueva convocatoria de manifestaciones para el próximo sábado contra el encarecimiento de la vida, Lecornu prometió un despliegue policial “masivo”. La oposición había cuestionado al Gobierno por una presunta falta de anticipación frente a los disturbios del 17 de octubre.
El primer ministro afirmó que el Ejecutivo no permitirá que “grupúsculos facciosos puedan marchar sobre el Elíseo, sobre Matignon”, en alusión a la sede de la Presidencia francesa y a la oficina del jefe de Gobierno.
Los episodios ocurren a seis meses de la elección presidencial que definirá al sucesor de Emmanuel Macron. El Gobierno y Marine Le Pen acusaron a Jean-Luc Mélenchon y a LFI de alentar la violencia, mientras los sondeos sitúan a Le Pen como favorita en la primera vuelta y a Mélenchon entre los aspirantes con opciones de llegar a la segunda.
Fuente: Infobae