Rusia intensifica ataques con drones en el oeste ucraniano

En las últimas semanas, Rusia ha expandido sus ofensivas con drones hacia el oeste de Ucrania, una zona que hasta ahora permanecía relativamente a salvo de los combates. Durante cuatro jornadas consecutivas, las sirenas antiaéreas han sonado en Leópolis, ubicada a unos 70 kilómetros de la frontera polaca, y los artefactos no tripulados han causado daños en depósitos y viviendas en las afueras de esta ciudad.

La Fuerza Aérea ucraniana informó que interceptó 36 drones de propulsión a reacción sobre las regiones occidentales entre el domingo y la madrugada del lunes 19 de octubre. Las provincias de Volinia, Rivne, Ternopil, Jmelnitski e Ivano-Frankivsk reciben impactos casi a diario, y en varias localidades estos ataques representan los primeros desde el inicio de la invasión.

Ataque letal en Lutsk y heridos en Rivne

El incidente más mortífero ocurrió el 14 de octubre en Lutsk, capital de Volinia. Según el Servicio de Emergencias, seis personas perdieron la vida y 13 resultaron heridas, entre ellas un menor de edad. Los restos de un dron impactaron contra un almacén mayorista y un edificio residencial de nueve plantas. Un día antes, otro dron había causado 30 heridos en la Universidad Estatal de Humanidades de Rivne.

El 16 de octubre, aproximadamente 20 drones se dirigieron contra Volinia y provocaron que 370.000 abonados quedaran sin suministro eléctrico, de acuerdo con el jefe de la administración militar regional, Roman Romaniuk. En la localidad de Manevichi, de unos 10.000 habitantes, falleció un empleado de una planta procesadora de bayas de capital polaco y ocho personas resultaron heridas. Las autoridades alertaron sobre un posible escape de amoníaco.

Bomberos extinguen el fuego de un vagón de un tren de pasajeros alcanzado por un ataque de dron ruso en una estación de ferrocarril, en medio del ataque de Rusia contra Ucrania, en Lutsk, Ucrania, el 12 de septiembre de 2026. Servicio de prensa del Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania en la región de Volyn/Distribución vía REUTERS

Una fábrica alemana de cables para automóviles se vio forzada a detener su producción. Este lunes, 15 drones atacaron el sistema energético de Volinia y dejaron aproximadamente 68.000 hogares sin electricidad, reportaron las autoridades locales.

La región occidental ya había sufrido golpes de gran magnitud. El 5 de octubre de 2025, Leópolis registró el mayor ataque contra su territorio desde el inicio de la invasión: 140 drones y 23 misiles se dirigieron hacia ella, según el jefe militar local, Maksym Kozytskyi. El 24 de marzo de 2026, un ataque en horario diurno alcanzó el centro histórico de la ciudad, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Lo que ha cambiado ahora, según los analistas, es la frecuencia: ya no se trata de episodios aislados, sino de una presión sostenida.

Drones a reacción y planes rusos

Los analistas militares atribuyen esta expansión al uso creciente de drones a reacción, que son más veloces que los de hélice, y a las modificaciones que Rusia ha realizado para aumentar su alcance.

Los servicios de inteligencia ucranianos aseguran haber interceptado un plan ruso para destruir la infraestructura por la que el país importa electricidad desde el oeste, con el objetivo de provocar apagones prolongados en los próximos meses. Esta afirmación de Kiev no ha podido ser verificada de forma independiente.

Un rescatista camina cerca de un fragmento de un misil de crucero ruso en el lugar donde se encontraba un edificio de apartamentos alcanzado por un ataque con misiles rusos, en medio del ataque de Rusia contra Ucrania, en Leópolis, Ucrania. 30 de julio de 2026. REUTERS/Stringer

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, advirtió que Rusia pretende ampliar estas ofensivas y presiona a Bielorrusia para que le permita usar su territorio. En respuesta, Kiev refuerza las defensas antiaéreas en todo el país, incluyendo el oeste.

La presión militar llega en un momento en que Leópolis acoge una nueva oleada de desplazados provenientes de Kiev, que huyen de los ataques contra la capital y de la perspectiva de cortes prolongados de luz y agua. Encontrar alojamiento se ha vuelto cada vez más difícil en Leópolis y Lutsk, por lo que los desplazados se dirigen hacia ciudades más pequeñas y a Transcarpacia, vecina de Hungría y aún considerada tranquila. Confían en que la concentración de centrales eléctricas, la cercanía de países europeos que exportan electricidad y un sistema de calefacción más descentralizado alivien los apagones.

El miedo ya marca la rutina diaria. Larisa Ogorodnik, maestra de música de 69 años, relató:

Las clases en mi escuela están suspendidas varios días porque no hay un refugio adecuado para los niños.

Su hija, residente de Lutsk, envió a su hijo a un pueblo cercano para mayor seguridad.

Volodímir Omelchenko, experto en energía del Centro Razumkov, advirtió:

Si Ucrania no logra protegerse y no queda una zona segura de refugio, millones de personas podrían huir hacia los países vecinos.

De la defensa antiaérea del oeste depende, en consecuencia, que Ucrania conserve un lugar donde resguardarse sin tener que abandonar el país.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK