Revolución del conocimiento: el nuevo motor industrial

La humanidad se encuentra en los albores de una de las mutaciones industriales más significativas de su historia, cuyo alcance aún escapa a una comprensión cabal.

Durante mi intervención en el IA Day, planteé una idea clave: la próxima gran revolución no se limitará a fabricar más de lo mismo con mayor rapidez y menor costo. Más bien, consistirá en generar bienes distintos, empleando insumos novedosos, a través de métodos inéditos, para enfrentar desafíos que hoy carecen de solución.

No se trata únicamente de un salto en productividad. Estamos ante una revolución del conocimiento que redefine qué producir, cómo hacerlo y cuáles serán las ventajas competitivas de empresas y naciones.

La próxima gran revolución consistirá en producir cosas diferentes, con materiales diferentes, mediante procesos diferentes, para resolver problemas que hoy todavía no sabemos resolver

Por siglos, el avance industrial estuvo condicionado por la abundancia de recursos naturales, energía, capital y tecnología. Sin embargo, se abre un periodo en el que el saber puede alterar incluso el valor estratégico de esos elementos.

El porvenir de la industria ya no dependerá de lo que seamos capaces de manufacturar, sino de los problemas que logremos solventar.

La escasez como falta de conocimiento

Demis Hassabis, galardonado con el Premio Nobel de Química y fundador de Google DeepMind, sostiene que el progreso de la inteligencia artificial puede encaminarnos hacia una era de abundancia extrema, al facilitar la resolución de interrogantes científicos y tecnológicos que hoy frenan nuestra capacidad productiva.

Su visión nos obliga a reconsiderar un pilar económico fundamental: la escasez. Tradicionalmente vista como una limitación de recursos, en realidad es, en gran medida, una limitación de conocimiento.

  • El petróleo existía antes de que supiéramos aprovecharlo.
  • El silicio estaba presente en la naturaleza antes de los microprocesadores.
  • El sol siempre fue una fuente energética inmensa, pero carecíamos de la tecnología para convertirla directamente en electricidad.

La inteligencia artificial comienza a multiplicar nuestra capacidad de investigar, descubrir, diseñar y crear

Los recursos ya estaban allí; lo que faltaba era el saber. Esto implica que muchas limitaciones que hoy consideramos insalvables podrían ser simplemente problemas que aún no hemos aprendido a resolver.

La inteligencia artificial introduce un cambio revolucionario: por primera vez disponemos de una herramienta capaz de acelerar la generación misma de conocimiento. Las máquinas potenciaron nuestra fuerza física. Las computadoras ampliaron nuestro procesamiento de datos. Ahora, la IA multiplica nuestra aptitud para investigar, descubrir, diseñar y crear.

Podremos desarrollar nuevos materiales, hallar fuentes de energía más económicas, transformar la producción de alimentos y descubrir procesos industriales que hoy ni siquiera imaginamos.

La riqueza de una nación dependerá cada vez menos de los recursos que posee y cada vez más de su capacidad para incorporarles conocimiento y transformarlos

Materiales hoy considerados estratégicos podrían ser sustituidos. Procesos que demandan enormes cantidades de energía podrían mutar. Productos costosos podrían volverse accesibles gracias a nuevas tecnologías.

Esto modificará las cadenas de valor, los precios relativos, las estructuras de costos y las ventajas competitivas de países y compañías. La riqueza de una nación dependerá cada vez menos de los recursos que posee y cada vez más de su capacidad para incorporarles conocimiento y transformarlos.

El futuro industrial será la integración entre conocimiento, software, inteligencia artificial y mundo físico.

Un entramado industrial listo para el cambio

En este contexto, la capacidad de innovar dependerá tanto del acceso a nuevas tecnologías como de la solidez del tejido productivo, el conocimiento acumulado, los recursos humanos calificados y la capacidad de transformación.

Argentina posee capacidades industriales forjadas durante décadas, sobre las cuales puede impulsar una nueva etapa de desarrollo. Para potenciar ese proceso, aún se requiere generar condiciones que fomenten la inversión, la formación de talento, el financiamiento, la infraestructura y la innovación, de modo que empresas de todos los sectores y tamaños incorporen estas tecnologías y participen activamente en la transformación productiva.

Talento argentino y oportunidad

Contamos con científicos, ingenieros, universidades, emprendedores y una industria del software de reconocimiento internacional. El gran desafío es integrar todas esas capacidades.

Nuestra productividad estará determinada por la habilidad de empresarios y trabajadores para innovar, aprender y adaptarse.

Argentina cuenta con capacidades industriales construidas a lo largo de décadas, sobre las que puede impulsar una nueva etapa de desarrollo

La verdadera riqueza de un país reside en el talento de las personas capaces de transformar bienes y servicios.

Este será uno de los ejes centrales de la 32.ª Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina, que se llevará a cabo el próximo 3 de noviembre. Allí pondremos en el centro de la discusión el talento argentino, la transformación de la IA y el desafío para nuestros equipos de trabajo, así como su vinculación con la producción y las oportunidades que abre esta nueva revolución industrial.

Probablemente, muchos de los materiales, productos e industrias que definirán nuestra economía dentro de veinte años todavía no existen. Por eso, el futuro no pertenecerá necesariamente a quienes tengan más recursos, sino a quienes sean capaces de generar más conocimiento y convertirlo en valor. Esa es la revolución industrial del conocimiento.

Porque el futuro de la industria no está escrito. El futuro de la industria todavía está por inventarse.

El autor es presidente de la Unión Industrial Argentina

Fuente: Infobae

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