A tres décadas de la publicación de Hello! MTV Unplugged, el emblemático repertorio acústico de Charly García regresará a los escenarios con varios de los músicos que participaron en aquella grabación histórica. El homenaje por los 30 años del disco se llevará a cabo en el Teatro Coliseo el 19 de octubre, tras una serie de funciones realizadas en La Fábrica, el espacio que fue la antigua casa-estudio del músico en el barrio porteño de Palermo.
La agrupación estará conformada por Fabián “Zorrito” Quintiero (teclados y bajo), Fernando Samalea (batería), y los hermanos Erica y Ulises Di Salvo (violín y violoncello), junto a Emme Vitale y la saxofonista Michelle Bliman. Juntos interpretarán las canciones que integraron el especial grabado para MTV en 1995.
García adquirió en 1987 una casona en la calle Fitz Roy, la cual convirtió en su centro de trabajo. Por casi dos décadas, hasta 2005, ese lugar fue testigo de ensayos, grabaciones y diversas fases de su producción artística. Allí también se preparó el MTV Unplugged de 1995, en un momento de auge del formato de la señal musical.

Hoy ese edificio funciona como sala de conciertos y bar bajo el nombre de La Fábrica, con presentaciones programadas cada semana desde hace más de un año. Fue desde ese mismo sitio donde nació la iniciativa de recuperar en vivo el álbum que García grabó hace tres décadas.
La producción original tuvo que conciliar la lógica acústica que MTV exigía con el sonido de una etapa marcada por secuencias e instrumentos eléctricos en la obra de García. El grupo encontró así una versión propia para el repertorio, cuyo resultado quedó inmortalizado en Hello! MTV Unplugged.

Recuerdos y emociones de aquella época
En diálogo con Teleshow en La Fábrica, Fabián “Zorrito” Quintiero y Fernando Samalea hablaron del regreso a Hello! MTV Unplugged, tres décadas después de la grabación que acompañó a Charly García en Miami. Para los músicos, retomar esas canciones en el espacio que fue casa y estudio del músico modifica el trabajo previo al show del Teatro Coliseo.

— ¿Les vienen recuerdos de esa época?
— Samalea: Muchos, sí. La mente es mecánica y hay una cosa de trance, de evocar, ¿no? También con el sinsabor por la ausencia de María Gabriela, por supuesto, nos deja siempre esa cosa contradictoria. Pero en el fondo es celebrar la música de Charly, ese repertorio maravilloso que él ha creado, intentar estar a la altura y recrearlo, por supuesto, sin pretender reemplazar lo irreemplazable que sería su presencia. Que ojalá en algún momento más adelante, si decide volver a los escenarios, estaremos ahí.
— ¿Qué podemos esperar del show del lunes?
— S: Es hacerle honor a ese repertorio maravilloso. Hay un deseo de mostrarlo a las nuevas generaciones ahora. Tuve la fortuna de grabar en una docena de sus discos, o sea que evidentemente me di unos cuantos gustos y hemos compartido no solamente la música, el humor, salidas charlas sobre mitología, el cine. Charly es un tipo muy sensible, muy abierto. Nuestro Leonardo Da Vinci.

— ¿Cómo surgió la idea de hacer esta celebración en el teatro?
— Zorro: Surgió acá (en La Fábrica), porque como ahora la histórica sala de ensayo se transformó en un bar concert muy lindo. Decíamos: “Y acá en nuestra tierra. ¿Y por qué no hacemos un Unplugged, que nunca lo tocamos? ¿Quién podría? Porque no se trata de reemplazar, no hay reemplazo, sino quién nos ayud.
— S: Pasamos años de la vida acá bajo la meta física de Charly, con mucha alegría, muchos discos, muchos ensayos. El ensayo del Unplugged justamente fue acá después de que vinimos Coronel Díaz. Ese show con María Gabriela, el Zorrito, Charly y los hermanos Di Salvo.

— ¿Cómo recibe Charly estos? ¿Recibió estos homenajes?
— Z: Charly sabe, sabe que la gente quiero. Le pasa todo el tiempo. Sale de la casa y hay un montón de chicos queriéndolo abrazar, conociéndolo. Sabe lo que nosotros lo queremos también. Y él disfruta en este tiempo que le sacó de los escenarios, no tocar, pero hace otras cosas. Está en el lado del escenario. Disfruta de su tiempo libre. Viene mucho acá. Lo siente como un lugar. Lo inventó como tantas cosas que inventó. Así que está muy tranquilo. Nosotros muy agradecidos a todo lo que nos enseñó y nos permitió vivir, porque gracias a un montón de instancias increíbles.
— La idea de esta próxima show es trasladarnos al unplugged, como si estuviéramos ahí?
— Z: Yo creo que sí. Les va a pasar eso, como que van a estar ahí en ese estudio de televisión, porque hubo gente el día que lo grabamos. No sé cómo sortearon o era público que vivía en Miami, ¿no? Que estaba de paso y era una tribuna llena. Era un teatro con tribuna de Latinos. Más argentinos, pero latinos, porque García era muy conocido en Latinoamérica.

— Zorro, fuiste clave para el desarrollo del Unplugged…
— Z: Me tocó estar en el minuto cero. Entre MTV y Charly hablaba yo primero. Charly, la autoridad máxima, mi capricho es ley, como dice él. Íbamos y veníamos, hicimos muchos ensayos en el living de la casa, hasta que surgió la idea de sumar violín y chelo. Entonces nos dieron el número de los Di Salvo. Hicimos un ensayo, pactamos con Charly para que los pruebe, vea cómo se sentía. Ya cuando tocaron la primera canción, Charly se convenció de que estaba muy bueno, de que tenía una onda, y ahí se encaminó todo
— Siempre se menciona la limusina en Miami. ¿Para qué era? ¿Para despejarse o para componer?
— Z: No, llevame a dar una vuelta, llevame para acá, para allá. También era un living extra, móvil. Algunos fuimos también, estuvimos y estábamos un hotel en la calle Ocean Drive, el Clevelander. O sea, imaginate. Yendo a grabar un unplugged con Joe Laney de técnico en las perillas. Estaba todo bien, pero había que terminarlo, dejar grabado el show y fue una jornada larga.

— ¿Cómo reaccionaron cuando se enteraron del pedido de la limo?
— Z: A Charly siempre le atrajo la limusina, siempre le gustó. El problema es cuando fuimos a un lugar y una vez tuvimos que inventar una limusina. No sé de dónde la sacamos en Uruguay, quería una limo. Ya prácticamente no existen, no se usan más. Pero bueno, hay que darle el gusto.
— S: Sí, con su pátina surrealista y también con su cosa de alianza, ¿no? Charly siempre ha sido muy compañero de sus grupos, y de compartir en un plano amistoso.

— ¿Otra excentricidad que recuerden?
— Z: Y la compra de la muñeca (risas), fue yendo a la grabación, paró en una juguetería y compró la muñequita, la que habla. Dijo: “Esto es Unplugged”. Habla sola la muñeca. Después recuerdo que Charly se quedó en Miami, se quedó a ver cómo había salido y cómo sonaba. Cómo MTV iba a editar el show. Yo ya no estaba, pero tengo información que se juntó con Pels a verlo. Charly quería meter mano un poco. Pero obviamente era de MTV. Después se quedó tranquilo. Lo que sí, no imaginábamos lo que iba a ser. Se convirtió en un disco con el tiempo y no imaginábamos que iba a ser tan querido. Deberíamos haber saludo por todos lados con ese show.
— ¿Lo recuerdo como uno de los trabajos más demandantes que hicieron?
— En lo personal, nunca sentía que estábamos rindiendo un examen o que él fuese un jefe ni nada por el estilo. Para todo lo contrario, siempre como un gran líder que nos dio un lugar hermoso, nos lo sigue dando y que permite que uno saque la mejor versión. Y él lo ha fomentarlo en nosotros. Charly siempre nos ha dado un hermoso lugar y solo sentimos gratitud por todo eso.

— Z: Tuvo, para mí, un extra por esto de estar en el medio de la negociación. También el productor general era amigo nuestro personal, fue el director de “Funky”, Alejandro Pels. Pero en este momento estaba de director en MTV en español, y bueno, él que defender sus intereses. Charly hacía valer los suyos. Yo iba y venía. Yo sentí alivio al terminar, porque pudimos cumplir lo pactado.
— ¿Qué significa ser un músico de Charly? Es un distintivo para toda la historia…
— S: Tuve suerte, desde mis veinte años que empezamos a ensayar. Fue una sorpresa y a la vez algo natural. Mágicamente la vida nos obliga a vivir las cosas tan importantes de una forma natural, si no te volvería loco. A partir de la integración en sus bandas fue algo natural. Tengo la ilusión intacta, y con él y con otras cosas es como la primera vez. Suelo maravillarme con tantas cosas vividas.

— Para cerrar, ¿qué aprendieron de Charly?
— Z: Aprendí que un jefe puede ser el mejor jefe del mundo. Puede ser muy leal a un equipo que elige para trabajar. Estuve en muchas situaciones de trabajo en distintas etapas y nunca vi la lealtad de alguien con su gente como la de Charly. Nunca. Lo hizo sentir a mí. La entrada es gratis. La salida vemos, pero una vez que entráis, sos parte. Yo siempre sentí la protección, el cuidado, el cariño, incluso me sentí incluido en algunos privilegios también, hasta los hoteles. Él iba al cinco estrellas, nosotros íbamos al cinco estrellas. No había rancho aparte. Y eso destacó en este ambiente. Aprendí el oficio de tocar, aprendí música. Y aprendí que también detrás de ese genio y esa obra hay una persona que es humana, muy cariñosa con la gente que él quiere. Te hablo de la persona, no te hablo del artista. Hay una persona como vos, como yo, que se hace querer, que te quiere, que veces te lo dice.
Fuente: Infobae