Mercado del diésel continuará tenso y eleva costos del transporte hasta 2027

El escenario internacional del diésel enfrenta una oferta restringida que podría extenderse durante gran parte de 2027, generando una presión constante sobre el transporte de mercancías. La combinación de menor disponibilidad de productos refinados, costos récord en el transporte marítimo y bajos niveles de inventarios configura una situación donde el abastecimiento resulta tan crítico como el precio del crudo.

Durante el tercer trimestre del año, la disponibilidad mundial de diésel y gasóleo fue 1,7 millones de barriles diarios inferior a la del mismo período del año anterior, de acuerdo con datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE). En septiembre, las exportaciones globales alcanzaron los 4,7 millones de barriles diarios, unas 700.000 unidades menos que en septiembre de 2025.

Esta situación ocurre en un contexto donde el petróleo también registró un nuevo encarecimiento. Los futuros del Brent subieron aproximadamente un 13% desde principios de septiembre, mientras que el precio de los cargamentos físicos mostró una volatilidad aún mayor. No obstante, el problema del diésel no depende únicamente del costo de la materia prima: la capacidad de refinación y transporte se ha convertido en otro factor determinante.

Menos producto refinado disponible

Uno de los motivos principales detrás de este ajuste es la fuerte reducción de las exportaciones de combustibles refinados desde varios proveedores tradicionales. Los envíos desde Medio Oriente se ubicaron en 1,9 millones de barriles diarios en septiembre, frente a los 4,7 millones registrados antes del conflicto mencionado en el informe original.

A esto se suma una menor disponibilidad desde Rusia. Entre julio y septiembre, sus exportaciones de diésel promediaron cerca de 140.000 barriles diarios, en comparación con los 693.000 del mismo tramo del año anterior. La principal limitación está en la capacidad de refinación disponible, por lo que un incremento en la oferta de crudo no se traduce automáticamente en más diésel para el mercado.

Otros productores aumentaron sus ventas externas, pero no lograron compensar completamente la caída. Medio Oriente y Rusia exportaron conjuntamente 1,3 millones de barriles diarios menos que un año atrás, mientras que Estados Unidos y China incrementaron sus envíos en unas 610.000 unidades diarias.

El panorama revela una diferencia crucial para las cadenas de suministro: puede haber petróleo crudo disponible sin que ello garantice una oferta equivalente de combustibles terminados. La capacidad de refinación se vuelve así un eslabón crítico para sostener el funcionamiento del transporte.

En la Unión Europea, el valor medio ponderado del diésel alcanzó 2,27 euros por litro a fines de septiembre, un 39% más que en febrero. Tras retroceder durante los primeros días de octubre, volvió a registrar una leve recuperación (Foto: Shutterstock)

El costo de mover combustible también aumenta

A la menor oferta se suma otra presión logística. Las tarifas de los buques tanque utilizados para transportar productos refinados desde Medio Oriente alcanzaron a mediados de octubre máximos desde que existen registros para esas rutas, en un contexto de menor disponibilidad de embarcaciones.

Parte de la capacidad marítima se está empleando para transportar crudo, donde los retornos son mayores. Esto reduce los buques disponibles para movilizar diésel y otros productos refinados, incrementando la presión sobre los costos de abastecimiento.

El impacto también se refleja en las distancias recorridas. Algunas rutas entre Medio Oriente y Asia requieren actualmente trayectos de más de 50 días, frente a unos 23 días en condiciones anteriores, debido a desvíos que obligan a navegar mayores distancias. El costo de transportar un barril entre ambas regiones pasó de aproximadamente tres dólares antes del conflicto a más de 30 dólares.

La combinación de viajes más largos, menor disponibilidad de buques y tarifas elevadas demuestra cómo una alteración en las rutas energéticas termina trasladándose hacia los costos logísticos del transporte terrestre, especialmente en mercados altamente dependientes del combustible importado.

Europa enfrenta una presión adicional

Europa se encuentra entre las regiones más expuestas. En julio, los países de la OCDE importaron 673.000 barriles diarios de gasóleo y diésel desde mercados externos, un 37% menos que un año antes, con fuertes reducciones de los volúmenes procedentes de proveedores tradicionales.

A esto se añade que las refinerías europeas tienen un margen limitado para aumentar la producción. La AIE advirtió sobre la posibilidad de recortes económicos en instalaciones que ya operan cerca de su capacidad máxima, aun cuando el mercado presenta bajos inventarios y escasez de productos.

Las dificultades también afectan la logística interna. El bajo nivel del río Rin redujo fuertemente las entregas por barcaza hacia Alemania y Suiza y llevó el costo del transporte fluvial hacia Basilea a 248,50 euros por tonelada. Algunas regiones alemanas incluso flexibilizaron restricciones de circulación para camiones durante los domingos con el objetivo de compensar la menor capacidad fluvial.

Inventarios bajos limitan el margen de respuesta

Otro elemento que incrementa la vulnerabilidad son las existencias. Los inventarios mundiales almacenados en tierra cayeron otros 113 millones de barriles durante septiembre y alcanzaron su menor nivel desde al menos 2016. Las reservas observadas estaban 509 millones de barriles por debajo de las registradas a fines de febrero.

La AIE acordó acelerar la liberación de reservas, incluyendo más de 20 millones de barriles de diésel. Sin embargo, distribuidos durante cuatro meses, equivaldrían a alrededor de 170.000 barriles diarios, apenas una fracción de la reducción registrada en la disponibilidad mundial durante el tercer trimestre.

El impacto ya se refleja en los precios al consumidor. En la Unión Europea, el valor medio ponderado del diésel alcanzó 2,27 euros por litro a fines de septiembre, un 39% más que en febrero. Tras retroceder durante los primeros días de octubre, volvió a registrar una leve recuperación.

Un escenario ajustado que podría extenderse hasta 2027

Para los próximos meses, las perspectivas muestran una recuperación parcial de la producción de las refinerías, aunque insuficiente para reconstruir rápidamente los inventarios acumulados durante 2026.

La AIE estima que el mercado podría volver a registrar un cierto superávit durante el primer trimestre de 2027, pero ese volumen apenas alcanzaría para acompañar el comportamiento estacional habitual de las existencias. La normalización dependerá, entre otros factores, de la recuperación del suministro de productos refinados desde Medio Oriente.

Por ese motivo, el organismo prevé que el mercado del gasóleo permanezca ajustado hasta bien entrado 2027, mientras que la reconstrucción de inventarios podría demorarse hasta la segunda mitad del año. Para el transporte de cargas, el escenario mantiene abierta una fuente adicional de presión sobre los costos y refuerza la importancia del abastecimiento energético dentro de la planificación de las cadenas de suministro.

Fuente: Infobae

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