Abdul-Malik al-Houthi: el líder hutí que se cree un guía divino

Un liderazgo forjado en la clandestinidad y la ideología

El movimiento hutí posee una estructura jerárquica compleja, donde la máxima autoridad religiosa no recae en su líder nominal. Abdul-Muhammad Sharaf al-Din fue designado como muftí en abril de 2017 para oficiar como principal referente islámico en Saná. Formado en Irán, se le considera un nexo crucial entre Teherán y los hutíes. Sin embargo, la cúpula espiritual real reside en Abdul-Malik al-Houthi.

Las raíces ideológicas de al-Houthi se nutren de una fusión de zaidismo jarudí, el legado del movimiento Juventud Creyente (Shabab al-Mumin) fundado por su hermano Hussein Badr al-Din, y el modelo revolucionario de la Wilayat al-Faqih iraní.

“Se considera a sí mismo un guía espiritual y militar designado divinamente, encargado de liderar una guerra santa contra la tiranía occidental y sionista.”

Al-Houthi, descendiente del Profeta (sayyid) por su linaje hachemita, afirma que este origen le otorga un derecho intrínseco al liderazgo espiritual y político absoluto. Se presenta como Guía Supremo y Reformador, defensor de la causa palestina y un guerrero desafiante que enfrenta el “asedio” junto a su pueblo.

Operaciones desde las sombras y el vacío de Nasrallah

Consciente de ser un blanco prioritario para servicios de inteligencia extranjeros, al-Houthi mantiene un estilo de vida recluido. Opera desde casas seguras ocultas y se comunica solo a través de pantallas, cultivando una autoimagen de comandante disciplinado que resiste un “asedio” sagrado. Durante los ataques contra Israel, el muftí Sharaf al-Din apareció en internet como un simple soldado en entrenamiento.

Hassan Nasrallah fue para al-Houthi su mayor mentor ideológico, un modelo de resistencia regional y una figura fraternal dentro del Eje de Resistencia. Tras su asesinato, la percepción de al-Houthi cambió drásticamente.

Con Nasrallah desaparecido, al-Houthi busca honrar su legado ocupando el vacío, posicionándose como el líder de vanguardia más agresivo e independiente operativamente dentro de la alianza regional.

Alianzas estratégicas más allá de Irán

Los hutíes son subordinados a Teherán pero sin la misma dependencia que Hezbolá. Lograron fortalecer relaciones estratégicas con las dos grandes potencias. La relación con Rusia se transformó de neutralidad diplomática a una profunda alianza de seguridad clandestina. Con Pekín, las relaciones son más complicadas, equilibrando amplias adquisiciones encubiertas con fricciones diplomáticas por la seguridad energética.

Al-Houthi considera estas alianzas como prueba de su creciente estatus global. Su círculo íntimo se jacta de que “las grandes potencias ahora llaman a las puertas de Saná”, explotando recursos rusos y chinos para desafiar la influencia estadounidense en Oriente Medio.

El nuevo eje chiita en potencia

Tras la muerte de Nasrallah, los hutíes y al-Houthi se han convertido en el activo más valioso de Teherán, por su resiliencia y su control de Bab el-Mandeb. Especialistas señalan que, si el régimen islámico en Irán colapsara, al-Houthi podría emerger como líder de un nuevo eje chiíta.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) amenazó a Israel con una respuesta militar a gran escala si destruía el complejo subterráneo bajo la cresta Ali al-Taher en el sur de Líbano. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) concretaron la operación, anunciando la destrucción total de esa infraestructura los días 10 y 11 de septiembre de 2026. No hubo respuesta iraní, pero sí la importante operación hutí para tomar el control de los estrechos de Bab el-Mandeb. Coincidencia, o decisión de prioridad estratégica y desinformación de actores regionales y globales.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK