La ausencia de un entendimiento geopolítico entre Estados Unidos y China volvió a bloquear la elección del próximo Secretario General de la ONU en el Consejo de Seguridad, que realizó su sexta votación secreta sin lograr un ganador.
Los tres aspirantes mejor posicionados fueron Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues-Birkett y Rafael Grossi. Sin embargo, cada uno recibió dos vetos de los miembros permanentes del Consejo, lo que impidió la designación.
Cifras de la votación
Los resultados de la sexta ronda fueron los siguientes:
- Rebeca Grynspan: 9 votos a favor, 5 en contra y 2 vetos.
- Carolyn Rodrigues-Birkett: 8 a favor, 6 en contra y 2 vetos.
- Rafael Grossi: 8 a favor, 6 en contra y 2 vetos.
El sistema de boletas de colores
Por primera vez, el Consejo utilizó un sistema de boletas de diferente color para distinguir los votos: roja para los miembros permanentes (Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido) y blanca para los no permanentes (Dinamarca, Grecia, Pakistán, Panamá, Somalia, Bahrein, Colombia, Letonia, Liberia y República Democrática del Congo). De esta manera, se pudo constatar con certeza que los tres candidatos recibieron vetos cruzados, algo que en las cinco votaciones anteriores había quedado oculto al mezclarse todas las boletas.
Gracias a la boleta roja, se supo qué respaldo tenían los candidatos de parte de los miembros permanentes:
- Grynspan obtuvo 3 votos de miembros permanentes.
- Rodrigues-Birkett obtuvo 3 votos de miembros permanentes.
- Grossi obtuvo 2 votos de miembros permanentes.
Es importante señalar que, si no hay elección, los candidatos vetados pueden presentarse nuevamente en rondas futuras. El veto queda sin efecto para la siguiente votación, pero sirve como indicador de las posturas de las potencias.
El rol de los miembros no permanentes
Aunque carecen del poder de veto, los diez miembros no permanentes son fundamentales para alcanzar la mayoría de 9 votos necesaria para designar al Secretario General. Sin su respaldo, ningún candidato puede imponerse.

Trasfondo geopolítico
Las repetidas votaciones fallidas reflejan la falta de acuerdo entre Donald Trump y Xi Jinping. La Casa Blanca respalda a Rafael Grossi, mientras que China, junto a Rusia, prefiere que una mujer ocupe el cargo en reemplazo de Antonio Guterres. En la cumbre del BRICS en India, se aprobó una resolución cuyo punto 9 señala:
señalamos que ninguna mujer ha sido elegida jamás para el cargo de Secretario General, y solo una persona nacional de América Latina y el Caribe, y solo dos personas nacionales de África
De acuerdo con las informaciones, China y Rusia orientarían sus votos hacia Rebeca Grynspan, quien impulsa un programa multilateral que despierta el interés de Xi y Putin.
Por su parte, Estados Unidos mantiene una estrategia coordinada con Francia y Reino Unido, mientras que China cuenta con el respaldo automático de Rusia. Sin embargo, el conflicto por las Islas Malvinas complica el panorama: Grossi es apoyado por Argentina, que reclama la soberanía de las islas, mientras que Reino Unido, que las ocupa desde 1833, se resiste a aceptarlo. Si Londres impone su veto, Grossi quedaría fuera de la contienda.
En cuanto a Carolyn Rodrigues-Birkett, aunque es respaldada por China y Rusia, su pasado como canciller de Guyana le juega en contra: elogió a Fidel Castro, lo que implica un veto perpetuo por parte de la administración Trump.

El futuro inmediato
A estas alturas, los tres candidatos tienen poco poder para revertir los dos vetos que cada uno enfrenta. La negociación ha pasado a manos de Estados Unidos y China, inmersos en una contienda global que abarca la tecnología, los minerales críticos y los mercados comerciales. Solo un pacto entre Trump y Xi podría desbloquear el proceso.
Faltan apenas 76 días para que termine el mandato de Antonio Guterres, y la ONU sigue sin un sucesor que satisfaga las exigencias geopolíticas de Washington y Beijing.
Fuente: Infobae