El déficit presupuestario del gobierno federal de Estados Unidos se disparó a casi 2 billones de dólares durante el año fiscal 2026, un nuevo récord que refleja la enorme necesidad de financiamiento del país y allana el camino hacia una carga de deuda histórica en los próximos años, según datos oficiales.
De acuerdo con cifras divulgadas el viernes por el Departamento del Tesoro, el déficit para el año fiscal que concluyó en septiembre alcanzó los 1,99 billones de dólares. Esto representa un incremento de aproximadamente el 12% frente al déficit de 1,78 billones registrado en el periodo anterior. El gasto total aumentó más de un 5%, llegando a 7,4 billones de dólares, mientras que los ingresos crecieron cerca de un 3%, hasta los 5,4 billones.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló que los reembolsos arancelarios jugaron un papel determinante en el ensanchamiento del déficit, pese a que en 2025 había destacado una reducción de la brecha fiscal. Estos pagos se vincularon a un fallo de la Corte Suprema en febrero, que anuló la mayor parte de los incrementos arancelarios impuestos por el presidente Donald Trump durante su segundo mandato. Actualmente, la administración trabaja en la creación de una nueva barrera arancelaria por medio de otras iniciativas legislativas.

Se trata del cuarto año consecutivo en que el déficit ronda los 2 billones de dólares. Las cifras indican que el déficit equivale aproximadamente al 6% del producto interno bruto (PIB), una proporción inusualmente elevada en un escenario de desempleo relativamente bajo. El año pasado la brecha pareció reducirse, pero esto obedeció a un ajuste contable: la ley fiscal republicana de 2025 endureció los límites a los préstamos estudiantiles, y el Tesoro reflejó ese cambio como una disminución del gasto en ese ejercicio anterior.
Aunque Bessent ha afirmado que Estados Unidos puede lograr una rápida reducción de la curva de deuda —gracias en particular a un crecimiento económico más acelerado y sostenido, impulsado por el auge de la inteligencia artificial que potencia la productividad estadounidense—, muchos economistas, inversores e incluso otros altos funcionarios públicos se muestran escépticos.
Advertencia del FMI
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, indicó el 14 de octubre que,
“si bien el crecimiento ayuda, no permite realizar los ajustes necesarios con la rapidez suficiente”
. David Zervos, asesor de Bessent nombrado recientemente, cuestionó esa evaluación al declarar a la CNBC que el FMI ha presentado pronósticos “desordenados” en el pasado.
La predecesora de Georgieva, la actual presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, afirmó ese mismo día que el déficit estadounidense
“debe ser abordado por cualquier país que se encuentre, ya sabe, en esa categoría en particular”
. Por su parte, Phillip Swagel, director de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), manifestó el 8 de octubre que no resulta “plausible” que el crecimiento económico, por sí solo logre estabilizar los niveles de deuda estadounidense.
En febrero, la CBO —órgano no partidista— advirtió que para el año 2030, la deuda estadounidense en relación con el PIB superaría el récord del 106% registrado en 1946, justo después de la Segunda Guerra Mundial. El mes pasado, uno los indicadores de la de pública estadounidense en circulación sobrepasó la cifra récord de 40 billones de dólares.
Bessent se ha comprometido a presentar un plan consolidación fiscal, posiblemente durante el periodo de sesiones de transición del Congreso (“lame duck session”), en supongan los republicanos pierdan el control de la Cámara de Representantes o Senado.
Sin embargo, mientras tanto, Trump sigue sugiriendo mayor gast. propuesto un aumento casi 500.000 millones, además, prometido entregar cheques de 5000 dólares cada estadounidense republican mantengan control ambas cámaras Congreso en las elecciones de mitad de mandato que se celebrarán próximo.
Fuente: Infobae