La inflación interanual de Estados Unidos correspondiente a septiembre se ubicó en 3,7%, superando las expectativas del mercado. Este dato provocó una reacción inmediata en los inversores globales, alterando el comportamiento de los activos financieros. Los bonos del Tesoro estadounidense experimentaron una mayor demanda, lo que llevó a que su tasa de retorno descendiera hasta el 5,18%.
Un caso emblemático fue el del fondo BlackRock, que durante un largo período se había mantenido alejado de los títulos norteamericanos. Sin embargo, ante el atractivo de las altas tasas de retorno, se convirtió en un comprador activo. Asimismo, diversas entidades bancarias modificaron sus recomendaciones y comenzaron a incentivar la adquisición de bonos de corto plazo.
No obstante, el panorama general del mercado se vio afectado: el porcentaje de analistas que anticipa un incremento en las tasas de la Reserva Federal para el 28 de octubre aumentó al 40%.
Esta coyuntura coincidió con el conflicto bélico con Irán, que disparó el precio de los combustibles y se perfila como la causa central del repunte inflacionario. Los expertos pronostican que la dinámica inflacionaria continuará en ascenso.
Ayer, el petróleo subió más de 1% y se mantuvo por encima de los 106 dólares. La principal inquietud gira en torno al gasoil, un combustible esencial para el agro y el transporte, cuyo valor aumentó más que el de las naftas. Desde el inicio de la guerra, los fletes se encarecieron hasta 20 veces, impulsados por el alza de los combustibles y el mayor costo de los seguros.
Todos los índices de las Bolsas de Nueva York cerraron en terreno negativo. El S&P 500 perdió 1,10%, mientras que el Nasdaq retrocedió 1,88%. En América Latina, Brasil cedió apenas 0,18%, pero el Merval argentino, que agrupa a las acciones líderes, cayó 1,3% tanto en pesos como en dólares. Casi todos los títulos bajaron, a excepción de YPF, que registró un alza de 1,6%. Los bancos perdieron más de 3% de su valor.
El repunte en la demanda de bonos del Tesoro, que redujo sus rendimientos, junto con la caída de los bonos argentinos de largo plazo, impulsaron un incremento de 12 unidades en el riesgo país, equivalente al 2,3%. De esta forma, el indicador cerró en 611 puntos básicos.
En el Mercado Libre de Cambios (MLC) se transaron USD 580,3 millones y el Banco Central logró adquirir 101 millones de dólares. El dólar mayorista subió 50 centavos, ubicándose en 1.513 pesos.
Según la consultora F2, dirigida por Andrés Reschini,
“el Banco Central compró USD 732 millones en lo que va del mes que sirven de sostén a la deuda pública en medio de un escenario de altas tasas globales que impactan negativamente”.
En el mercado financiero, el dólar MEP cayó $4 (-0,3%) a $1.534,88, mientras el contado con liquidación (CCL) subió un peso a $1.614. El dólar “blue” se mantuvo estable en 1.550 pesos.
En la licitación de bonos del Tesoro se adjudicaron $6,6 billones, lo que implicó un rollover del 136% sobre los $4,9 millones de vencimientos. En términos concretos, el Ministerio de Economía absorbió $1,7 millones del mercado.
Valentín Gómez García, Research Analyst de Adcap Grupo Financiero, señaló:
“lo más destacado de esta licitación fue que el Tesoro salió a testear la demanda del mercado por instrumentos con vencimiento posterior a 2028 y encontró una respuesta favorable. De hecho, el 60% del monto total adjudicado se concentró en este tipo de instrumentos, permitiendo extender una porción relevante de la deuda más allá del actual mandato y sin necesidad de convalidar premios”.
Gómez García agregó que
“por el lado de la liquidez, estimamos que en la rueda de REPO el BCRA absorbió $1,8 billones. A su vez, creemos que hubo una inyección de pesos por parte del Tesoro que habría contribuido a ampliar la demanda disponible en la licitación. En este contexto, no esperamos que las condiciones de liquidez se vean significativamente afectadas”.
Para el analista financiero Nau Bernues,
“el monto de captación no sorprende: adjudicó $6,61 billones, dentro del rango de las licitaciones de mitad de mes, que vienen entre $4,5 y $6,6 billones; las de fin de mes andan en $12 o $13 billones. Si bien la tasa fija corta se llevó el 41%, el otro 59% se pateó a instrumentos que vencen en 2028 y 2029 y que ajustan por TAMAR, por CER o por dólar”.
Bernues añadió:
“Se vuelven a alargar plazos en una licitación con un muy buen resultado para el Tesoro. Si querías estacionar los pesos a tres o cuatro meses a tasa fija, en esta licitación ese tramo tuvo solo una opción. Ahora, para los pesos largos, el mercado parece que acepta tomar ese riesgo siempre que vengan con algún ajuste atrás. Al Tesoro le salió una licitación cómoda. Cubrió los vencimientos con margen, corrió plazos y está pagando menos por la cobertura cambiaria”.
Tras la jornada negativa, anoche en el mercado overnite no había optimismo. Los índices de las Bolsas de Nueva York operaban con pérdidas. Destacó la caída del Nasdaq, que descendía 0,80% en medio de una toma de ganancias generada por la incertidumbre que provoca China con el lanzamiento de una nueva inteligencia artificial de menor costo.
En otros mercados, el oro mostró una notable recuperación de 1,28% a USD 4.159, mientras que el Bitcoin bajaba a 81.700 dólares. El dólar se debilitaba 0,35% frente a las principales monedas del mundo, ante la baja de las tasas de los bonos del Tesoro y la expectativa de que la Reserva Federal eleve los tipos de interés en 0,25 puntos porcentuales a fines de octubre.
El petróleo Brent retrocedía 0,50% a poco más de USD 105 por barril, mientras el mercado espera que la reunión de hoy de la Agencia Internacional de Energía (AIE) arroje alguna resolución para que Europa incremente el uso de sus reservas de emergencia, lo que restaría un actor relevante a la demanda de crudo.
Para Argentina, la reacción de los bonos del Tesoro de Estados Unidos puede ser un dato importante para que mejoren los precios de los títulos soberanos locales y baje el riesgo país.
Fuente: Infobae