El reconocido músico y cofundador de Talking Heads, David Byrne, tiene la costumbre de sumergirse en revistas académicas especializadas por puro entretenimiento. De esas lecturas extrae materiales que luego convierte en reflexiones fascinantes para su audiencia.
Su más reciente obra, Sleeping Beauties: Why Good Ideas Go Dormant and How They Wake Up, aprovecha esos conocimientos para ofrecer un análisis profundo sobre la creatividad. Byrne plantea que, durante siglos, la humanidad vivió en una época de escasez de información donde el descubrimiento era la moneda del progreso. Sin embargo, en la actual era de abundancia informativa, la inspiración y la innovación dependen cada vez más del redescubrimiento.
El libro guía al lector en una travesía cautivadora para entender cómo ciertas ideas, inventos y tecnologías caen en el olvido y luego regresan. Con gran destreza, Byrne examina casos concretos: las composiciones de Bach y las pinturas de Vermeer, que permanecieron ignoradas durante uno o dos siglos hasta que defensores apasionados las reavivaron; las teorías de la deriva continental y los agujeros negros, que resurgieron gracias a avances tecnológicos; el lavado de manos y la genética, que volvieron a ser relevantes por accidente; y hasta el submarino y El gran Gatsby, que recuperaron interés impulsados por la guerra.

Byrne rastrea el término “bellas durmientes” hasta un estudio de 2004 sobre artículos científicos que permanecieron inactivos antes de ser recuperados. La idea resonó inmediatamente en él, que recordó obras y artistas con trayectorias similares. Cuenta, por ejemplo, cómo las pinturas de Vermeer comenzaron a desaparecer del reconocimiento público tras su muerte, a fines del siglo XVII, y no resurgieron hasta mediados del siglo XIX, cuando un periodista y crítico de arte francés vio por casualidad una obra de Vermeer en un museo, buscó más trabajos suyos y publicó un catálogo. Todos deberíamos tener la suerte de contar con un defensor tan apasionado, reflexiona.
El análisis de Byrne es lúcido y esperanzador. Reconoce que no podemos controlar si una guerra o una caída de la bolsa de valores hundirá una idea en la oscuridad o la impulsará hacia la aceptación. Recuerda que los genios artísticos y científicos suelen pasar inadvertidos porque se adelantan a su época —cuando pocos pueden reconocer su valor— y que nunca es demasiado tarde para que nuestro trabajo encuentre público. También subraya nuestra capacidad para rescatar ideas que merecen atención.
Esto conduce a la pregunta más desconcertante del libro: ¿cómo? Byrne ofrece indicios del proceso al describir cómo personas solitarias devolvieron la radioastronomía y a Faulkner al primer plano gracias a su voluntad y habilidad. Los lectores querrán saber más sobre estrategias eficaces para captar atención, formar alianzas e impulsar tendencias culturales. Inevitablemente se preguntarán cómo pueden proteger sus propias creaciones de ser ignoradas o descartadas. Hay pruebas, por ejemplo, de que las soluciones tienen menos probabilidades de ser rechazadas cuando primero explicamos el problema; de que mostrar un entusiasmo desbordado puede impedir que los demás nos tomen en serio; y de que a veces es más probable que nos escuchen cuando destacamos las limitaciones, además de las fortalezas, de nuestros proyectos predilectos.

Sería fascinante que Byrne reflexionara sobre esas técnicas y examinara sus propios aciertos y fracasos al lograr que su música y su arte ganaran visibilidad. Comparar los triunfos con las decepciones podría ayudar a aclarar qué hace falta para producir algo que nos sobreviva. Sin embargo, si Byrne dedica poco espacio aquí a sus propias experiencias, nos permite acceder entre bastidores a su mente; en lugar de detenerse en lo que piensa, nos muestra cómo piensa.
En Once in a Lifetime, la icónica canción existencial de su banda, canta sobre cumplir mecánicamente con las rutinas y detenerse a preguntar: “¿Cómo hago funcionar esto?”. En su libro, es muy consciente de que no existe una fórmula infalible para hacer que las ideas perduren o devolverlas a la vida. Lo que presenta es mucho más valioso: un análisis profundo y estimulante de cómo cambia el mercado de las ideas y de qué medidas podemos tomar para modificarlo.
Sleeping Beauties merece un lugar en la biblioteca de cualquiera a quien le importe la creatividad o la cultura. Con el tiempo, quizá se convierta en una bella durmiente, una que las generaciones futuras merezcan despertar.
Fuente: Infobae