Río Chilintomo se desborda en Babahoyo y deja a 300 familias bajo el agua

Las inundaciones golpean a las comunidades rurales de Babahoyo, donde las lluvias y el desbordamiento del río Chilintomo afectaron a unas 300 familias del recinto Las Cañitas, en la parroquia Febres-Cordero.

La emergencia ha obligado a varios habitantes a abandonar sus viviendas, mientras otros permanecen atrapados por el agua, que dificulta su movilización.

La preocupación de los damnificados no se limita a esperar que el nivel del agua descienda. Las familias también enfrentan la falta de agua potable para el consumo, alimentos y espacios seguros donde refugiarse.

Seis familias permanecen en campamentos improvisados a un costado de la carretera, mientras que otras buscaron protección en casas de familiares y personas conocidas.

Inicialmente, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) había reportado unas 150 familias afectadas este lunes. Ese día, la entidad informó que coordinó la entrega de tres tanques de 2.500 litros de capacidad y uno de 1.200 litros para la comunidad.

La empresa municipal de agua movilizó tanqueros hasta la zona para abastecer a las familias afectadas. Sin embargo, la emergencia continúa afectando la vida cotidiana de los habitantes, quienes deben afrontar las consecuencias de las inundaciones.

La situación también obligó a suspender las clases en el sector, mientras decenas de hogares intentan sobrellevar las pérdidas y las dificultades que deja el avance del agua en esta zona rural de Babahoyo.

En la zona urbana, los conductores enfrentan una dificultad que se repite cada invierno. El agua ya cubre parte de la calzada de la vía Jujan-Babahoyo, a la altura del kilómetro 55, cerca de la piladora San Eduardo.

Las últimas lluvias han provocado desbordamientos de ríos y la acumulación de agua en varios tramos, una problemática que se repite cada año y vuelve a poner en alerta a quienes utilizan esta carretera.

La situación preocupa a los conductores que circulan por esta arteria vial, por la que transitan diariamente más de 20.000 vehículos. Ante el riesgo, agentes de tránsito inhabilitaron parcialmente uno de los carriles, debido a que en el punto más profundo el agua alcanza unos cinco centímetros sobre el asfalto.

Habitantes del sector advirtieron que algunos conductores, pese a las condiciones de la carretera, continúan circulando a exceso de velocidad, lo que incrementa el peligro para quienes se movilizan en motocicleta.

Como medida preventiva, un agente de tránsito permanece en el sitio con una bandera en mano para alertar a los choferes y pedirles que reduzcan la velocidad.

“Los que conducen carros, principalmente los pesados, pasan sin conciencia, afectando a quienes transitan en moto”, manifestó Enrique Cedeño, conductor que circula por el sector.

El ciudadano advirtió que, si el nivel del agua continúa subiendo, la circulación podría complicarse aún más y sería necesario recurrir a grúas para facilitar el paso de vehículos de un extremo a otro.

A ambos lados de la carretera, varias parcelas agrícolas permanecen inundadas, reflejando los efectos de las precipitaciones en la zona.

La acumulación de agua también se registra en la vía Babahoyo-Montalvo, específicamente en los sectores del basurero y de la Facultad de Ciencias Agrarias.

Fuente: El Universo

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