Misil norcoreano de 15.000 km: ¿por qué Argentina está fuera de su alcance?

Un misil balístico intercontinental de Corea del Norte fue exhibido en una muestra militar encabezada por Kim Jong-un, luego de una serie de lanzamientos en el Mar de Japón. Este despliegue ocurrió antes de la cumbre de APEC prevista en Shenzhen, China, entre el 17 y el 19 de noviembre. La exhibición mostró la capacidad militar norcoreana y envió un mensaje directo hacia Estados Unidos. El analista Andrei Serbin Pont calificó la operación como una “muestra de fuerza” en medio de la tensión regional.

La presentación volvió a plantear una pregunta que cruza continentes: hasta dónde podría alcanzar un lanzamiento desde Pyongyang. Con un alcance estimado en 15.000 kilómetros, Argentina quedaría fuera del radio calculado, al igual que Chile, Perú y buena parte de Brasil, debido a la distancia que separa al país de la península coreana. Perú, Chile, Argentina, Brasil son los países que no entrarían en la proyección.

Sin embargo, la distancia no es una garantía absoluta ante un posible conflicto. Serbin Pont advirtió que la cifra del sistema sigue siendo una estimación y que su capacidad real puede variar. “Podría llegar incluso a ser más, podría ser menos”, señaló sobre un alcance que, de confirmarse, alteraría el equilibrio disuasivo en varias regiones del mundo.

¿Por qué Argentina queda fuera del cálculo?

El mapa comienza en la península coreana y termina al otro lado del planeta. Al observar la ubicación de Argentina respecto a Pyongyang, el especialista destacó que ambos puntos están separados por una de las mayores distancias en la superficie terrestre. “Nos encontramos muy cerca de la antípoda”, dijo, y allí ubicó la razón principal por la que el país no entra en el radio calculado.

Con ese punto de partida, el alcance estimado de 15.000 kilómetros cubre gran parte del hemisferio norte y deja un margen hacia el sur de América. Serbin Pont resumió la situación argentina con una frase que contrastó con la vulnerabilidad de otras capitales regionales: “Acá estamos bastante bien”. El comentario se refiere estrictamente a una trayectoria lanzada desde territorio norcoreano.

La línea no divide a toda Sudamérica de la misma manera. Bogotá, Caracas y Georgetown sí aparecerían dentro del perímetro proyectado, según el análisis del especialista.

Esa diferencia regional muestra que la distancia no se mide por fronteras ni afinidades políticas, sino desde el eventual lugar de lanzamiento. Chile, Perú, Argentina y gran parte de Brasil quedan fuera, mientras que el norte sudamericano se aproxima al borde de la proyección.

Los 15.000 kilómetros aún son una estimación sobre el sistema exhibido

El dato que sostiene el cálculo es la presunta capacidad del misil balístico de Corea del Norte mostrado durante la exhibición. Para Serbin Pont, se trata de una cifra de enorme escala, aunque todavía requiere comprobaciones técnicas. “15.000 kilómetros es un montón”, afirmó, con la salvedad de que la información disponible no permite fijar el alcance definitivo con certeza.

Las capitales sudamericanas de Bogotá, Caracas y Georgetown sí ingresan en la zona proyectada por el alcance del sistema

Si esa distancia se verificara, el sistema podría cubrir buena parte de Estados Unidos, además de zonas de Europa, África, Asia y Rusia desde la península coreana. El analista insistió en que el margen puede cambiar según las capacidades reales del misil: “Podría llegar incluso a ser más, podría ser menos”. Por eso, el mapa funciona como una aproximación y no como un pronóstico cerrado.

Corea del Norte tiene la posibilidad de desplazar el lanzador dentro de su propio territorio, pero esa movilidad no modificaría sustancialmente el resultado para Argentina. “No mucho como para afectar profundamente el alcance”, explicó Serbin Pont, al destacar que el punto de partida seguiría situado en una franja geográfica muy distante del territorio argentino.

El escenario cambia si se trata de un misil disparado desde un submarino. En ese caso, la plataforma puede acercarse a otras costas y reducir drásticamente la distancia hasta un objetivo. “Puede posicionarse prácticamente en cualquier parte del mundo”, sostuvo el analista, al diferenciar esa capacidad de la del sistema terrestre que Pyongyang llevó a la exhibición.

La demostración de Pyongyang buscó reforzar su capacidad de disuasión

La aparición del nuevo sistema ocurrió en una actividad encabezada por el líder norcoreano Kim Jong-un, en un momento de tensión sostenida con Estados Unidos y Corea del Sur. Serbin Pont leyó el despliegue como una “muestra de fuerza” que busca proyectar capacidad militar y condicionar a sus adversarios antes de cualquier contacto diplomático.

La proyección del misil abarca áreas de Estados Unidos, Europa, África, Asia y Rusia desde la península coreana REUTERS/Kim Hong-Ji TPX IMAGES OF THE DAY

En paralelo con la exhibición, Pyongyang lanzó dos misiles de menor alcance hacia el Mar de Japón. Uno de ellos recorrió “900 kilómetros”, según relató el especialista. Esos disparos no correspondieron al misil intercontinental presentado durante el acto, sino a otro tipo de armamento dentro del repertorio que Corea del Norte mantiene activo.

“Se asume que están probando dos misiles balísticos tácticos”, afirmó Serbin Pont sobre esos lanzamientos. La distinción permite separar el efecto político de la exhibición del ensayo de sistemas de corto alcance: mientras el primero instala una amenaza de alcance global, el segundo se vincula con la capacidad militar inmediata alrededor de la península coreana.

La secuencia coincidió con una próxima visita de Estados Unidos a la región para la cumbre de APEC en Shenzhen, China, y con la posibilidad de un encuentro entre Donald Trump y Kim. “Puede ser. Puede que me reúna con Kim”, dijo Trump, según la cita recuperada por el analista. Para Serbin Pont, el despliegue norcoreano buscó reforzar su posición antes de esa eventual conversación.

La disuasión pesa más que el empleo de un arma nuclear

Para el analista, la exhibición y los lanzamientos deben leerse ante todo como instrumentos de presión. “El arma nuclear, su mayor potencial no es el de empleo, sino el de disuasión”, afirmó. Bajo esa lógica, la demostración de capacidad procura elevar el costo que tendría para cualquier adversario una acción militar contra Corea del Norte.

El riesgo más inmediato, de todos modos, se concentra en la frontera entre las dos Coreas. Serbin Pont describió esa zona como un punto de acumulación militar excepcional: “La mayor concentración de artillería en el mundo es la de la frontera coreana”. La cercanía de Seúl y otras ciudades surcoreanas a esa línea vuelve especialmente sensible cualquier escalada convencional.

Según el especialista, cientos de miles de piezas de artillería permanecen orientadas hacia zonas urbanas de Corea del Sur, una capacidad que podría causar daños masivos aun sin que se utilicen armas nucleares. Un conflicto abierto, advirtió, podría provocar “cientos de miles” de víctimas durante sus primeras horas. En ese marco, la distancia que hoy deja a Argentina fuera del radio calculado del misil no elimina la dimensión global de la crisis que Pyongyang vuelve a poner sobre la mesa.

Fuente: Infobae

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