Virgen de Aparecida: Lula y Flávio Bolsonaro asisten a misas separadas

Con los pies adoloridos y bastones en mano, una multitud de fieles llegó el lunes hasta el santuario de Nossa Senhora Aparecida para honrar a la patrona de Brasil. La jornada estuvo marcada por la tensión electoral entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, quienes compiten por el voto católico de cara al balotaje del 25 de octubre.

El templo, localizado en el sureste brasileño, adquirió un peso simbólico extra tras la difusión de una información falsa que aseguraba que el senador conservador Flávio Bolsonaro pretendía quitarle a la Virgen su título de patrona si llegaba a la Presidencia. Bolsonaro, de fe evangélica y favorito en el balotaje, tuvo que desmentir públicamente el rumor, el cual también fue aprovechado por Lula para fortalecer su respaldo entre los católicos.

El actual mandatario y el senador acudieron a celebraciones religiosas por separado. Lula, de 80 años, asistió a misa en la capilla de su residencia oficial, mientras que Bolsonaro, de 45, lo hizo en la catedral de Brasilia. Lula lamentó que la virgen sea “ofendida” por quienes “no quieren respetar” la religión ajena, mientras Bolsonaro expresó a su salida su “respeto a la fe de millones de brasileños”. En el santuario de Aparecida, Geraldo Alckmin, compañero de fórmula de Lula, ocupó la primera fila durante una misa donde los fieles agitaron pañuelos azules mientras cantaban.

El origen de los rumores que mezclaron fe y campaña

Geraldo Alckmin participó en la misa del santuario mientras Lula da Silva y Flávio Bolsonaro asistieron a ceremonias religiosas por separado. (REUTERS/Roosevelt Cassio)

La controversia sobre el título mariano no fue el único bulo en la contienda. Durante las elecciones de 2022, otra noticia falsa en redes aseguraba que Lula pretendía cerrar miles de iglesias evangélicas, versión también desmentida. El rumor sobre el despojo del título de patrona surgió en la campaña y señalaba que Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), buscaría esa medida. El candidato lo negó, y la Iglesia pidió no alimentar temores entre los fieles.

Diversos peregrinos recorrieron a pie cientos de kilómetros y solicitaron que la contienda política se mantenga al margen de las creencias religiosas. (REUTERS/Roosevelt Cassio)

Durante la semana previa, más de 100.000 peregrinos se encaminaron hacia el santuario, considerado el más grande del mundo dedicado a la Virgen María. Muchos avanzaron bajo la lluvia, con los pies adoloridos, e incluso algunos cruzaron de rodillas el Puente de la Fe como ofrenda. Según datos del santuario, el templo recibe anualmente más de diez millones y medio de visitantes.

Apoyada en un bastón que usó durante siete días y 240 kilómetros de trayecto desde Valinhos, Maria Vanda Lopes, estudiante de pedagogía de 54 años, tachó la polémica de “absurda”.

“La controversia sobre la virgen es un absurdo. Pura jugada política, nadie va a despojarla del título de patrona”, afirmó a la agencia AFP. La peregrina no ocultó su inclinación electoral: “Soy femenina, no soy feminista. Soy tradicional, soy de derecha. Voy con Bolsonaro”, añadió.

Testimonios de fe frente a la polarización política

Más de 100.000 personas se movilizaron hacia el santuario de Aparecida durante la semana previa a la festividad de la patrona nacional. (REUTERS/Roosevelt Cassio)

Para otros peregrinos, el malestar apunta en sentido contrario. Amanda Rosa Alves, estudiante lulista de 29 años llegada desde Viçosa, sostuvo que Brasil es un “estado laico”, pero advirtió que con Flávio “no vivimos eso”.

“Nos sentimos inseguros en relación a la fe católica, con miedo”, afirmó.

Gilberto, de 53 años, caminó 45 kilómetros desde Taubaté, en la periferia de São Paulo. Para él, la devoción por Aparecida es “sudor, lágrimas, mucho amor y mucha fe”, según relató a la agencia EFE. El peregrino, que sobrevivió hace una década a un incendio tras saltar desde un tercer piso, agradece a la virgen seguir con vida y considera esta caminata lo más importante de su año.

“Ella nos hace olvidar el odio, la muerte. Y así dirigimos los ojos hacia Dios y todo cambia”, dijo.

Angélica, de 40 años, cruzó de rodillas el Puente de la Fe para cumplir una promesa hecha a la virgen, a quien atribuye la recuperación de su sobrino, nacido prematuro y que pasó tres meses en cuidados intensivos. Sobre quienes politizan la religión, consideró que “solo Dios puede tener piedad” de ellos.

“Le pido a Dios que no ganen, que quienes venzan sean personas íntegras que no perjudiquen a nadie y menos aún por cuestiones religiosas”, expresó.

Sebastião, de 50 años y oriundo de Minas Gerais, calificó de “absurdo usar la religión para ganar votos”, aunque valoró que los políticos tengan fe, ya que esta aporta “todo lo bueno a nuestra vida y a la sociedad”.

David de Santos, de 47 años y operador de motosierra, recorrió 50 kilómetros a pie bajo la lluvia y relató que fieles evangélicos asistieron a los caminantes en el trayecto.

“Repartían agua, fruta y medicamentos”, contó. Para Santos, “sería importante no mezclar política con religión”.

El peso electoral de católicos y evangélicos

Las noticias falsas sobre la supuesta quita del título de patrona a la Virgen de Aparecida marcaron el debate de la campaña presidencial en Brasil. (REUTERS/Roosevelt Cassio)

Los católicos siguen siendo mayoría en Brasil, con casi el 57% de la población, aunque su proporción retrocede frente al avance de los evangélicos, que representan el 27%, según los últimos datos oficiales disponibles, correspondientes a 2022. Las encuestas muestran que la mayoría de los católicos vota a Lula, mientras los evangélicos se inclinan por Bolsonaro, en una continuidad de la preferencia que también mostraron por su padre, el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022).

El pastor Gustavo Knauer, especialista en ciencias políticas, defendió el peso electoral del colectivo evangélico y puso como ejemplo a la propia familia Bolsonaro, en la que convive la fe evangélica de Flávio con el catolicismo de Jair.

“Un ejemplo de la convivencia súper normal” entre ambos credos. Knauer agregó: “Hoy, decidimos el presidente de Brasil porque votamos en bloque, ya que el sentimiento de pertenencia al grupo es mayor que entre católicos”.

El avance evangélico sobre el debate público también fue analizado por Rodrigo Nunes, profesor de la Universidad Pontificia Católica de Río de Janeiro, quien sostuvo que el discurso conservador del sector funcionó como “un polo magnético en el debate público”. Según el académico, cuestiones morales como las de género calaron incluso entre votantes católicos, lo que explica que en estas elecciones se registre “una migración de votos católicos a la derecha”. Las encuestas anticipan una victoria de Bolsonaro sobre Lula en el balotaje, después de que el conservador superara por dos puntos al actual mandatario en la primera vuelta.

La Iglesia pide no mezclar la fe con la contienda electoral

Miles de peregrinos llegaron a la basílica de Nossa Senhora Aparecida en el marco de la contienda electoral entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro por el voto católico. (REUTERS/Roosevelt Cassio)

Frente a la inquietud de algunos fieles por el futuro del título mariano, el arzobispo de Aparecida, Mario Antonio da Silva, buscó despejar temores.

“Claro que nos preguntamos qué puede acontecer dependiendo del segundo turno, pero no es momento de dibujar escenarios que nos asusten”, afirmó el religioso, en referencia al título de patrona otorgado a la virgen por el papa en 1930.

Durante su homilía en la misa solemne, celebrada ante una basílica colmada de fieles, Da Silva alertó contra el avance del odio, la violencia y la indiferencia, y defendió “el amor, el perdón y la solidaridad sobre las diferencias ideológicas”. En la rueda de prensa posterior a la celebración, el arzobispo señaló que, más allá del resultado de los comicios, la Iglesia “seguirá cultivando la piedad y el respeto”.

“Delante de los muros hay que hacer túneles y delante de los precipicios hay que tender puentes”, comentó.

Fuente: Infobae

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