La promesa fue cumplida: Citroën exhibió el 2CV Concept en el Salón del Automóvil de París 2026. El impacto fue tan grande que, por primera vez desde que la famosa exposición francesa regresó tras la pandemia, Stellantis logró destacar por encima de Renault, quien había sido el anfitrión en las ediciones 2022 y 2024 con sus propuestas eléctricas del Renault 5, el Renault 4 y el Twingo.
Este cambio de protagonismo no es casualidad. En ambos casos, el centro de atención de los stands no fueron vehículos modernos y llenos de tecnología, sino reinterpretaciones de clásicos que vuelven al mercado para dar vida a modelos históricos que pueden regresar gracias a la electromovilidad.
El Citroën 2 CV es actualmente un prototipo que retoma las ideas de sencillez, bajo costo y practicidad del auto original, como adelanto de una futura versión de producción prevista para antes de 2028. La marca, perteneciente al grupo Stellantis, planea fabricarlo en Europa y plantea un precio inicial cercano a los 15.000 euros. Competirá directamente con el Renault Twingo, que ya se comercializa en el mercado europeo con precios desde los 19.000 euros.

A diferencia de Renault, el nuevo auto eléctrico no es más grande que su antecesor. El nuevo 2CV mide 3,76 metros; el prototipo es incluso más corto que el original, que tenía 2 centímetros más de longitud. Ese dato revela el objetivo del diseño: anticipa el posicionamiento de la marca: un auto eléctrico urbano, de dimensiones reducidas, pensado para facilitar la circulación y el estacionamiento, pero que conserva espacio suficiente para cuatro ocupantes y soluciones de uso cotidiano.
Lo que se sabe del nuevo 2CV
Este lunes se confirmó oficialmente que el vehículo de producción derivado del 2CV Concept llegará al mercado europeo hacia 2028. Ocupará un lugar vacío en el catálogo de Citroën, entre el Ami (un cuatriciclo cerrado eléctrico de uso urbano) y el Citroën C3, uno de sus modelos de mayor volumen.
El objetivo es participar en la futura categoría de pequeños vehículos eléctricos europeos que busca impulsar la Unión Europea mediante la regulación E-Car. Aunque aún no se han difundido datos sobre batería, potencia, autonomía o prestaciones, Stellantis explicó que la estrategia se centra en controlar el peso para reducir el tamaño y el costo de la batería.

En un auto eléctrico, el peso influye directamente en la eficiencia energética y el consumo, pero también en el precio final. Esa fórmula remite a la filosofía con la que nació el 2CV: priorizar lo indispensable y evitar que el equipamiento encarezca innecesariamente el producto.
Es el camino que están buscando los fabricantes europeos para contrarrestar el avance de los pequeños autos eléctricos chinos. Por eso, la automotriz fijó una meta de precio de alrededor de 15.000 euros para la versión de serie y anticipó que su fabricación será europea.
Una silueta reconocible
El diseño reinterpreta las referencias de manera ineludible e indisimulable. El Citroën 2CV Concept replica la silueta redondeada, el techo de lona y la esencia simple del histórico modelo francés, aunque los elementos fueron replanteados con proporciones contemporáneas.

En el frente destacan las ópticas circulares separadas de la carrocería, y se aprecia cómo el paragolpes no es parte de la carrocería. El parabrisas mantiene una posición casi vertical, mientras que el techo arqueado se prolonga hacia una parte trasera de caída pronunciada.
También hay decisiones prácticas en la construcción. La marca recurrió a superficies planas y la separación del paragolpes de la carrocería busca, más allá de la estética, facilitar las reparaciones o el reemplazo de piezas en el futuro modelo de producción.
El interior también recrea el clásico
La propuesta del habitáculo es uno de los aspectos más llamativos de este prototipo. Citroën eliminó el tablero convencional y organizó los comandos alrededor de un elemento cilíndrico frente al conductor.

Allí se concentran el volante de un solo radio, una única palanca de mando, el selector de transmisión y el sistema denominado Citroën Smart Vision, que agrupa la información esencial dentro del campo visual del conductor. El conjunto se complementa con una pantalla táctil cuadrada de 8 pulgadas, con gráficas inspiradas en el lenguaje de las historietas.
La simplificación no implica prescindir por completo de conectividad. El concepto incorpora una radio desmontable llamada “Radioën”, que puede retirarse del auto y funcionar como parlante portátil. Además, dispone de un techo de tela que busca aportar luminosidad y sensación de amplitud al interior.
El espacio se organiza con soluciones poco convencionales. En lugar de una consola central fija, hay una canasta extraíble destinada a guardar objetos. Las manijas interiores de las puertas son correas textiles y los paneles fueron ahuecados para liberar lugar para los pasajeros.

Los asientos, tapizados con una reinterpretación en tonos amarillos del clásico motivo escocés asociado al 2CV, emplean la tecnología Citroën Advanced Comfort. El asiento delantero puede extraerse para utilizarlo fuera del vehículo.
Citroën mostró el auto sin mayores datos
La presentación en París definió el rumbo del futuro modelo, pero dejó varios interrogantes técnicos sin respuesta. Más allá de datos técnicos como la capacidad de la batería, la potencia del motor, la autonomía homologada y las versiones que tendrá el vehículo de producción, tampoco se mencionaron los mercados en los que se comercializará fuera de Europa. La comunicación de Stellantis se limita a una fabricación europea, el objetivo de precio y el encuadre regulatorio previsto para los E-Car.

La compañía ya había confirmado en mayo que desarrollaba un vehículo inspirado en el espíritu del 2CV dentro del plan estratégico FaSTLAne 2030 de Stellantis. En ese anuncio, explicó que el futuro modelo se enfocaría en una movilidad eléctrica sencilla y versátil, destinada a responder a nuevas exigencias urbanas.
La fecha comercial y las especificaciones definitivas deberán esperar hasta la presentación de la versión de producción, prevista por Citroën para el horizonte de 2028. De hecho, es muy probable que el auto de producción sea la gran estrella del próximo Salón de París, que se celebrará en octubre de 2028.
Fuente: Infobae