La situación de los rinocerontes de Sumatra y Java en Indonesia alcanza un nivel crítico. En la actualidad, sobreviven menos de 50 ejemplares de la primera especie y alrededor de 50 de la segunda. El aislamiento geográfico, la destrucción de su entorno, la caza ilegal y la fragilidad de sus reducidos grupos frente a desastres naturales explican este panorama.
Michelle Campbell-Ward, veterinaria especializada en fauna silvestre y autora del análisis publicado por The Conversation, recordó que en 1998 se estimaban unos 300 rinocerontes de Sumatra (Dicerorhinus sumatrensis) en el planeta. Casi tres décadas después, el informe Estado del Rinoceronte 2026, de la Fundación Internacional del Rinoceronte, ubica la cifra por debajo de los 50 individuos, todos localizados en territorio indonesio.
La especialista conoció en aquella época a una hembra en un centro de conservación ubicado en los bosques húmedos de Borneo malasio. En aquel momento, la consideró “un símbolo de esperanza para la conservación”.
Una población concentrada y otra aislada aumentan el peligro
Los aproximadamente 50 rinocerontes de Java (Rhinoceros sondaicus) habitan una única zona protegida: el Parque Nacional Ujung Kulon, en la isla de Java. Esta concentración los hace particularmente vulnerables, ya que el área se encuentra cerca de una convergencia de placas tectónicas, expuesta a terremotos y tsunamis. Un solo desastre natural podría eliminar a toda la población silvestre de esta especie. No obstante, las cámaras trampa han confirmado el nacimiento de hasta cinco crías en Ujung Kulon durante los últimos años, lo que ofrece señales de recuperación, aunque sin eliminar el riesgo.
La situación del rinoceronte de Sumatra presenta un problema diferente. Las pocas decenas que quedan están distribuidas en varias subpoblaciones en dos islas, separadas por grandes distancias. Esa fragmentación reduce o impide que los ejemplares se encuentren para reproducirse, dejando a individuos aislados sin una pareja compatible.
El santuario de Sumatra busca aumentar los nacimientos

En 1996, la Fundación Internacional del Rinoceronte creó el Santuario del Rinoceronte de Sumatra, dentro del Parque Nacional Way Kambas, en el territorio insular. El centro alberga a 10 animales en condiciones de semicautiverio: viven en espacios amplios de selva tropical, pero reciben alimentación, vigilancia y atención veterinaria. El objetivo es favorecer la reproducción natural y asistida.
Sin embargo, el proceso es lento. Las hembras tienen una sola cría tras cerca de 16 meses de gestación y pueden tardar años en volver a reproducirse. Además, algunos individuos presentan infertilidad, una dificultad que limita las posibilidades de recuperación de una población ya reducida, según la revista científica Journal of Threatened Taxa. Pese a esas restricciones, el santuario registró cinco nacimientos entre 2012 y 2023 gracias a un seguimiento reproductivo estricto. Las autoridades también anunciaron recientemente dos nuevos embarazos. Para Campbell-Ward, estos resultados representan avances limitados, pero necesarios para evitar la desaparición de la especie.
La caza furtiva mantiene la presión sobre ambas especies

La caza furtiva continúa como una amenaza constante. La demanda de cuernos, especialmente en China y Vietnam, está vinculada tanto a usos tradicionales en medicina como a su empleo como símbolo de riqueza y estatus en ámbitos empresariales. Entre 2019 y 2023, los cazadores furtivos mataron a 26 rinocerontes de Java.
Las acciones para reducir este delito incluyen campañas orientadas a modificar las conductas de compra y consumo, con el propósito de que el uso de cuerno resulte social y culturalmente inaceptable. También se plantea reforzar la aplicación de la ley a partir de información de inteligencia y desarticular las organizaciones delictivas que sostienen el comercio ilegal, de acuerdo con el informe de Global Initiative Against Transnational Organized Crime.
Aunque aumentaron las condenas y las penas judiciales por estos delitos, incluso en Indonesia, la autora sostiene que las sanciones no bastan por sí solas. La protección y restauración de hábitats adecuados resulta esencial, ya que la investigación publicada en Environmental Challenges advierte que la presión sobre el espacio y los recursos puede acercar a los rinocerontes a zonas habitadas.
Traslado y protección de nuevos hábitats

El traslado de animales a nuevas áreas aparece como otra alternativa en estudio. Investigaciones recientes —como la publicada en Current Biology— evaluaron la posibilidad de reintroducir estos rinocerontes en antiguos hábitats del sudeste asiático. Las experiencias con estos mamíferos africanos indican que estas operaciones requieren hábitats aptos, seguridad frente a cazadores furtivos y planificación. La participación de las comunidades locales también figura entre las condiciones señaladas para conservar estas especies.
Por eso, la profesora propone que los habitantes obtengan beneficios concretos por convivir con rinocerontes, mediante empleo o participación en ingresos del ecoturismo.
“La financiación sostenible y el compromiso político son cruciales”, concluye Campbell-Ward, quien plantea que las futuras generaciones puedan conocer a estos animales fuera de los registros históricos.
Fuente: Infobae