Dots vs Muse: la batalla de asistentes IA por la privacidad

OpenAI dio a conocer Dots, su más reciente asistente de inteligencia artificial diseñado para ejecutar tareas de manera autónoma, bajo la promesa de “fijar un nuevo estándar de privacidad en la IA de frontera”. La declaración fue realizada por el propio Sam Altman, CEO de la compañía, durante el DevDay, el evento dirigido a desarrolladores.

La comparación apunta directamente a Muse, el agente de Meta lanzado semanas antes con un discurso similar. En la presentación de Dots, ejecutivos de OpenAI lanzaron críticas veladas a su rival por la forma en que gestiona los datos de sus usuarios.

Alexander Embiricos, responsable del producto Codex en OpenAI, afirmó desde el escenario que la empresa busca tener “el asistente más confiable, seguro y protegido”. La frase fue interpretada como una respuesta a los tropiezos que había experimentado Meta con su propio lanzamiento.

La promesa de Meta con Muse

El inconveniente para OpenAI radica en que Meta había expresado exactamente lo mismo dos meses antes. Al lanzar Muse el 8 de septiembre, según reportó Reuters, el CEO Mark Zuckerberg lo describió como un agente “construido desde cero para la privacidad y la seguridad”.

Muse reemplazó a OpenClaw, una herramienta más informal que operaba en la computadora del usuario y que había generado sus propios problemas de seguridad. Meta prometió solucionar eso mediante una versión alojada en su nube y supervisada por la empresa.

El agente escaló rápidamente: encabezó las descargas de la App Store y acumuló 600.000 usuarios activos diarios en Estados Unidos en pocas semanas, según datos de la firma de análisis Apptopia citados por The Verge. Ese crecimiento vino acompañado de fallos concretos.

Un investigador de seguridad identificó una vulnerabilidad de día cero que permitía tomar el control de Muse, aunque Meta ya la corrigió. El sitio 404 Media reportó que, en los días previos al lanzamiento, surgieron fallas graves, una de las cuales podría haber dado acceso a bases de datos internas de la propia empresa.

A eso se sumaron quejas sobre el uso de información personal. Muse viene configurado por defecto para que Meta entrene sus modelos con lo que los usuarios cargan en la aplicación, a menos que alguien desactive esa opción manualmente.

Un periodista de la revista Inc. contó que Muse leyó y subió sus mensajes privados sin que se lo pidiera. Un youtuber relató, por su parte, que el asistente ofreció su domicilio a un desconocido a través de Marketplace.

Wired reveló el 3 de octubre, a partir de instrucciones internas extraídas por el investigador Karan Joshi, que Muse arma automáticamente “una página para cada persona en la vida del usuario”: familiares, pareja, amigos y colegas.

Esas páginas incluyen historial de la relación, puntos en común y fechas como cumpleaños. Las personas perfiladas nunca aceptaron que sus datos fueran procesados de esa manera, incluso si jamás usaron la aplicación.

Meta todavía puede acceder a la información almacenada en cada máquina virtual individual de Muse, aunque prometió para fin de año una versión que bloquee ese acceso de forma “criptográfica y verificable”.

El director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, presenta el Muse Charm durante el evento Meta Connect celebrado en la sede de la empresa en Menlo Park, California, EEUU, el 23 de septiembre de 2026. REUTERS/Carlos Barria

Lo que OpenAI planea hacer de manera diferente

Glen Coates, jefe de plataforma de aplicaciones de la compañía, remarcó que están “en una posición distinta a la de Meta” porque esta última ya tiene un producto de IA con 1.200 millones de usuarios.

Coates agregó que lanzar un producto con esos errores es algo que la empresa “intentaría evitar con cuidado”. Altman, además, mostró en vivo controles que permiten a cada usuario poner límites a su Dots, como impedir compras por encima de un monto fijado de antemano.

Para clientes corporativos, OpenAI ofreció controles de datos reforzados y una opción de retención cero, bajo la cual ninguna información queda almacenada en sus servidores. Hasta ahora, Dots no ha sumado escándalos de privacidad comparables a los de Muse.

OpenAI and Dots logos are seen in this illustration taken September 29, 2026. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration

La diferencia también está en la escala: el asistente de OpenAI solo está disponible en los planes de ChatGPT que arrancan en USD 100 mensuales, lo que implica una base de usuarios mucho más reducida expuesta a eventuales fallas.

OpenAI no es la única que intenta diferenciarse por este camino. Instinct, otro agente de IA que se viralizó este año, fue criticado por términos de servicio que le daban acceso prácticamente irrestricto a los datos de sus usuarios. La empresa dijo haber hecho ajustes desde entonces.

Fuente: Infobae

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