El adiós de Freddie Mercury: su pie infectado y el secreto que Montserrat Caballé guardó

El 8 de octubre de 1988, Freddie Mercury pisó el escenario de Barcelona con el pie derecho afectado por una infección que causó necrosis, mientras su rostro estaba oculto bajo capas de maquillaje para esconder las marcas de un sarcoma de Kaposi. El vocalista de Queen ya no podía alcanzar las notas más agudas de su catálogo. Esa noche, acompañado por la soprano Montserrat Caballé, optó por simular que cantaba.

La presentación fue parte del evento La Nit, realizado en la capital catalana. El escenario se erigió junto a la fuente de Montjuïc, con el Museo Nacional de Arte de Cataluña como telón de fondo. El espectáculo conmemoraba la llegada de la antorcha olímpica a Barcelona después de los Juegos de Seúl de 1988.

En el listado de canciones se encontraron “The Golden Boy” y “How Can I Go On”, dos piezas que el cantante y la soprano habían registrado previamente. El broche final fue “Barcelona”, tema que más tarde sería adoptado como himno oficial de los Juegos Olímpicos de 1992.

El primer encuentro personal entre ambos artistas ocurrió en el hotel Ritz de Barcelona, donde Freddy Mercury reveló su diagnóstico de sida a Montserrat Caballé

La conclusión del espectáculo incluyó un despliegue de fuegos artificiales, una orquesta sinfónica y una estampa indeleble: Freddie Mercury con el brazo elevado y una sonrisa discreta, momentos antes de depositar un beso en la mejilla de Montserrat Caballé.

Brian May, guitarrista de Queen, confirmó posteriormente que la infección en el pie de Mercury era grave y que apenas podía mantenerse firme al caminar sobre el escenario. Aquella fue una de las contadas apariciones públicas del cantante en sus últimos tiempos: previamente se había presentado en Ibiza en 1987 para promocionar el himno olímpico, y en el Teatro Dominion de Londres, en abril de 1988, junto a Cliff Richard.

A principios de la década de 1980, Freddie Mercury quedó fascinado al escuchar a Caballé en el Royal Opera House de Londres.

“Acabo de oír la mejor voz del mundo”

, expresó en aquel momento.

Montserrat Caballé hizo su debut internacional en 1965 en el Carnegie Hall de Nueva York, sustituyendo a la mezzosoprano Marilyn Horne en la ópera “Lucrezia Borgia”. Posteriormente actuó en el Festival de Glyndebourne, el Metropolitan Opera House y, en 1972, se presentó por primera vez en La Scala de Milán con “Norma”.

La voz grabada del líder de Queen (fallecido meses antes) resonó en la ceremonia de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 junto a la interpretación en directo de Montserrat Caballé

El representante de Mercury, Jim Beach, organizó el primer encuentro entre ambos artistas en el Hotel Ritz de Barcelona. Mercury estaba tan tenso que “no sabía cómo tratarla”, según relató el periodista Mark Blake. La confusión inicial llevó a un malentendido: Caballé creyó que el músico ya tenía una canción compuesta para ella, pero en realidad aún no existía.

Peter Freestone, asistente personal de Mercury, aportó otro detalle de esa primera reunión. Según su versión, el cantante caminaba inquieto por el vestíbulo del hotel hasta que la soprano apareció. Ella le tomó las manos y sintió sus dedos fríos.

“Está tan nervioso como yo, eso es muy bueno”

, pensó Caballé en ese instante.

Esa velada concluyó en la residencia de Mercury. Mike Moran tocó el piano mientras ambos intérpretes cantaron hasta el amanecer. Caballé recordó luego, con humor, que al salir a la calle la gente mostraba sorpresa al verla regresar tras haber pasado la noche con el vocalista de Queen.

Durante esa improvisada sesión surgió la idea de un álbum conjunto. Caballé, poco familiarizada con el rock, preguntó a Mercury cuántas canciones solía incluir un disco. “Diez”, respondió él. Acordaron grabar diez temas completos, aunque la soprano solo disponía de tres días libres en mayo para la grabación.

El cantante de Queen asistió al Royal Opera House de Londres a comienzos de los años 80 y quedó fascinado por la voz de la soprano española

Esa misma noche sucedió otro hecho crucial. Mercury le reveló a Caballé que padecía sida, una información que en ese entonces conocían muy pocos.

“Por ahora puedo hacerlo. Pero llegará un momento en que no pueda, y esto lo sé”

, le confesó.

La reacción de la soprano fue contundente:

“No es tu deber. Pero estoy muy agradecida de que me lo hayas dicho, porque eso significa que tengo tu amistad”.

Las sesiones de grabación transcurrieron entre 1987 y 1988, divididas entre los Townhouse Studios de Londres y los Mountain Studios de Montreux, lugar habitual de trabajo de Queen. Mercury produjo el álbum junto a Mike Moran y David Richards, mientras ya experimentaba los primeros síntomas de su enfermedad.

El álbum contuvo ocho canciones, en su mayoría compuestas por Mercury y Moran. John Deacon, bajista de Queen, colaboró como músico invitado en dos piezas. La instrumentación adicional incluyó violinistas, un chelista y un coro de siete voces para “The Golden Boy”.

Lanzado en octubre de 1988 por el sello Polydor, el álbum alcanzó un millón de copias vendidas. El sencillo “Barcelona” escaló hasta el puesto número 8 en las listas de éxitos del Reino Unido.

En una entrevista de 1986, Mercury describió a Caballé con una frase concisa:

“Ella es la mejor”

. Y sobre su colaboración, afirmó:

“Es un sueño hecho realidad. Significa mucho para mí porque finalmente hice algo que realmente quería”.

Peter Freestone también rememoró la ocasión en que Caballé grabó la primera pista vocal de “Barcelona”.

“Fue lo más cerca que lo vi de llorar”

, relató.

El disco que grabaron Mercury y Caballé en conjunto, Barcelona, incluyó ocho canciones, vendió un millón de copias y alcanzó el puesto número 8 en las listas del Reino Unido

Freddie Mercury, cuyo nombre real era Farrokh Bulsara, nació el 5 de septiembre de 1946 en la isla de Zanzíbar, actual Tanzania, no en el Reino Unido donde forjó su carrera. Su incursión en el rock comenzó al unirse a Smile, banda que ya incluía a Brian May y Roger Taylor. El cambio de nombre del grupo dio origen a Queen, que en apenas cinco años se consolidó como una de las agrupaciones más influyentes del género.

Mary Austin fue la pareja de Mercury antes de que él le confesara su homosexualidad, transformándose luego en una amiga íntima. Según el periodista Mark Blake, Austin se mantuvo siempre apartada de la prensa y nunca concedió entrevistas sobre ese período.

La obra de Blake también detalla otras relaciones de Mercury con contemporáneos. Una colaboración fallida con Michael Jackson ocurrió en 1983, cuando Jackson invitó a Mercury a grabar en su rancho de Encino, California; el proyecto se truncó porque Mercury debió regresar a Londres. Dos de esas canciones, destinadas al álbum “Victory” de los Jackson 5, fueron luego grabadas por Mick Jagger, lo que, según Brian May, disgustó a Mercury.

Con David Bowie, la relación fue de rivalidad durante más de diez años, aunque culminó en 1981 con el éxito conjunto “Under Pressure”. En cuanto a los Sex Pistols, hubo tensión inicial cuando ambas bandas coincidieron en un estudio londinense en el verano de 1977. Roger Taylor relató a Blake:

“Nos miramos unos a otros con desconfianza al principio, pero eran unos tipos con los pies en la tierra”.

El alejamiento de los escenarios no fue abrupto. Mercury había realizado su última gira completa con Queen, la Magic Tour, en el parque de Knebworth en 1986. Antes de finalizar ese año, los médicos le diagnosticaron seropositividad.

Freddie Mercury y Montserrat Caballé cantaron juntos en el espectáculo La Nit de Barcelona en octubre de 1988

Desde entonces, el cantante ocultó su diagnóstico durante meses, inclusive a sus compañeros de banda. Consagró el tiempo restante a concluir proyectos: grabó dos discos y medio de estudio con Queen, un álbum solista y el trabajo colaborativo con Caballé.

Tras el concierto de Barcelona, Mercury descendió las escaleras del escenario y nunca más volvió a presentarse en vivo. Falleció el 24 de noviembre de 1991, a los 45 años, debido a complicaciones del sida, ocho meses antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Durante la ceremonia inaugural, el público fue testigo de un momento inesperado. La voz grabada de Mercury se fusionó con la interpretación en vivo de Caballé sobre el escenario, mientras ambos parecían cantar a dúo.

Fuente: Infobae

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