Putin y Pezeshkian dialogarán en Turkmenistán sobre la crisis en Medio Oriente

El presidente ruso, Vladimir Putin, tiene previsto un encuentro con su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, el próximo viernes en Turkmenistán. En la cita, abordarán la situación en Medio Oriente y temas de la relación bilateral. Este diálogo se dará en el marco de la Cumbre Ecológica del Caspio, a la que ambos mandatarios asistirán.

Además, Putin participará en una reunión de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), un bloque conformado por naciones del espacio postsoviético. Según Yuri Ushakov, asesor de política internacional del Kremlin, “Naturalmente, habrá asuntos de la agenda bilateral y, por supuesto, la aguda situación en la región de Oriente Medio”.

El líder ruso y el mandatario iraní acordaron esta cita un mes después de su último diálogo, ocurrido en Kirguistán durante una cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái. En aquella oportunidad, los integrantes del bloque manifestaron su apoyo al régimen iraní y exigieron una salida negociada al conflicto entre Teherán y Estados Unidos.

El encuentro se dará luego de que el Kremlin expresara su deseo de que Irán continúe adherido al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), al cual calificó como “la piedra angular del régimen de no proliferación”.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró: “Nuestros amigos y socios confirman siempre que en Irán no se está llevando a cabo ningún trabajo para crear armas nucleares, que no tiene planes de crear armas nucleares y que, por el contrario, está comprometido con sus obligaciones en virtud del TNP y, al mismo tiempo, está comprometido con el desarrollo de un sector tan importante para la economía como la energía nuclear pacífica”.

No obstante, Putin ha condenado en varias ocasiones los ataques de Washington e Israel que eliminaron al ayatolá Alí Khamenei durante un bombardeo aéreo. Calificó como “un tremendo error” la muerte del exlíder supremo, en febrero, y la del jefe de seguridad nacional iraní, Alí Lariyani, a quien describió como una figura con capacidad para alcanzar compromisos.

La relación militar entre Rusia e Irán se ha intensificado desde años antes del inicio del actual conflicto. Un programa secreto denominado C430L ha vinculado desde 2023 a ingenieros rusos especializados en misiles con el desarrollo de un misil de crucero iraní de velocidad supersónica, capaz de amenazar a portaaviones y otros buques de guerra estadounidenses en el Golfo, según reveló una investigación del Financial Times basada en correos rusos filtrados, registros de viajes y patentes militares.

El proyecto se centra en un motor estatorreactor, conocido como ramjet, una tecnología que Irán necesita para fabricar un misil de crucero que vuele a baja altitud y a varias veces la velocidad del sonido. Esta combinación reduciría el margen de reacción de los sistemas de defensa antimisiles desplegados por Estados Unidos y sus aliados en la región.

Irán ya ha construido y sometido a pruebas de vuelo dicho sistema de propulsión, aunque el diario británico señaló que no existen pruebas de que un misil completo, desarrollado con asistencia rusa, se encuentre operativo.

“Esta es la transferencia de una tecnología militar altamente sensible desde el punto de vista estratégico, que los iraníes vienen queriendo adquirir desde hace décadas”, afirmó Fabian Hinz, analista de la organización británica Conflict Armament Research, al Financial Times.

Personas caminan cerca de misiles iraníes en un parque, en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, en Teherán (REUTERS/Archivo)

Hinz sostuvo que un acuerdo de esta naturaleza requiere autorización política de las máximas autoridades rusas. Jim Lamson, exanalista de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos especializado en Irán, consideró que el sistema otorgaría a Teherán “un arma estratégica cualitativamente nueva”, con capacidad para poner en riesgo a embarcaciones de la Marina estadounidense.

La investigación atribuyó la coordinación del plan a la exportadora estatal de armamento Rosoboronexport y a la empresa NPO Mashinostroyenia, sancionada por Washington en 2014 por su participación en programas de misiles de crucero rusos y su respaldo al arsenal nuclear estratégico del país.

El diario británico localizó varios viajes de ingenieros de alto rango de NPO Mashinostroyenia a Irán en los meses anteriores a la firma formal del contrato con el Ministerio de Defensa iraní, que tuvo lugar en noviembre de 2023. Los documentos revisados indican que los especialistas rusos trabajaron con información técnica iraní ya disponible. En 2025, recibieron un amplio conjunto de datos sobre el sistema y evaluaron la telemetría de una prueba de vuelo. Luego de ese análisis, los ingenieros enviaron a Teherán un cuestionario sobre el funcionamiento del motor, que incluyó consultas sobre el sistema de combustible y la estabilidad de la combustión. También preguntaron si el estatorreactor continuó en funcionamiento después de que la transmisión de datos se interrumpiera, un minuto después del inicio del ensayo.

En abril de ese año, Rosoboronexport propuso el envío a Irán de una delegación de cerca de 20 especialistas para mantener una nueva ronda de consultas técnicas. Lamson afirmó que, si Rusia contribuye a resolver los problemas técnicos pendientes, el programa podría constituir uno de los respaldos más relevantes de Moscú a la industria de defensa iraní en los últimos años y tendría efectos duraderos sobre la capacidad militar de Teherán.

Fuente: Infobae

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