Los lobos gigantes de Colossal: la genética que revive especies y protege a las amenazadas

En un recinto controlado en Estados Unidos camina hoy un lobo que pesa 54 kilogramos, con pelaje claro y una musculatura que no se veía en la Tierra desde hace más de 10.000 años. Se llama Rómulo, tiene un hermano gemelo Remo y una compañera Khaleesi. Los tres son fruto de un proyecto que fusiona paleontología, genómica y biología sintética para resucitar al lobo gigante, la criatura que inspiró a los lobos de Juego de Tronos.

Detrás de esta hazaña está Beth Shapiro, bióloga evolutiva y directora científica de Colossal Biosciences, la misma compañía que persigue la recuperación del mamut lanudo y el dodo.

El equipo científico aplicó 20 ediciones genéticas al genoma del lobo gris para replicar al depredador extinto (Captura de video: YouTube/@hubermanlab)

En una conversación con el podcast Huberman Lab, conducido por el neurobiólogo Andrew Huberman, Shapiro explicó que la edición genética no solo busca traer de vuelta especies perdidas, sino también blindar a las que hoy están al borde de la extinción.

20 cambios genéticos para recrear un depredador extinto

El equipo de Shapiro secuenció genomas de fósiles de lobos gigantes y los comparó con el ADN de lobos grises modernos. De ese análisis identificaron 20 ediciones genéticas que explican el mayor tamaño, robustez y pelaje claro del lobo extinto. Esas variantes se insertaron luego en el genoma de un lobo gris para producir ejemplares con las características físicas del lobo gigante.

“Nuestros lobos gigantes tienen 20 ediciones que elegimos, y secuenciamos genomas de lobos gigantes fósiles. Aprendimos de esos genomas qué cambios genéticos hicieron que esos animales fueran más grandes, más robustos, de pelaje claro, y luego diseñamos esos cambios en un genoma de lobo gris para recrear al lobo gigante”, detalló Shapiro.

Los investigadores aplican un tratamiento hormonal a los lobos gigantes para impedir la reproducción entre ejemplares emparentados (Colossal)

La científica también defendió el uso del nombre de la especie extinta para estos ejemplares, pese a cuestionamientos de otros colegas. “Si parece un lobo gigante y es capaz de ocupar el nicho de un lobo gigante, estoy contenta de llamarlo lobo gigante”, sostuvo. Sobre la posibilidad de que los tres se reproduzcan, Shapiro descartó la opción: “No, están demasiado emparentados. Los estamos deteniendo con hormonas”. La compañía planea formar una segunda manada para estudiar más a fondo su impacto en un ecosistema.

El mismo conjunto de herramientas sirve para salvar especies vivas

La bióloga evolutiva insistió en que la de-extinción y la conservación de especies amenazadas no son objetivos separados, sino dos aplicaciones de la misma tecnología. Explicó que el entusiasmo que generan proyectos como el del mamut o el dodo termina financiando y acelerando desarrollos que luego se aplican a animales que todavía existen pero están en riesgo.

Shapiro afirmó que la tecnología y la necesidad son las mismas, y que el interés despertado por mamuts, dodos y tilacinos ayuda a conseguir mayor compromiso e inversión para desarrollar herramientas destinadas a prevenir la extinción de especies aún vivas.

El proyecto de recuperación del mamut se centra en identificar los rasgos genéticos que lo diferencian de los elefantes actuales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Respecto al mamut, aclaró que el objetivo no es clonar un individuo idéntico al que existió, sino identificar los rasgos compartidos entre todos los mamuts que los distinguen de los elefantes actuales. “Nos estamos enfocando en las características que son iguales en todos los mamuts, pero diferentes de las de los elefantes, porque creemos que esas son las que definen qué hace que un mamut sea un mamut”, explicó.

La plaga, el sapo tóxico y la decisión de no actuar

El hurón de patas negras, especie que estuvo al borde de desaparecer por la caza de perros de las praderas, enfrenta hoy un problema de baja diversidad genética y una amenaza directa: la plaga. Equipos asociados a Colossal clonaron ejemplares a partir de tejido congelado para ampliar esa diversidad e investigan la base genética que permitiría volver a la especie resistente a la plaga.

El hurón de patas negras y el quoll del norte son dos especies amenazadas para las que se estudian herramientas genéticas de conservación

Un caso similar ocurre en Australia con el quoll del norte, un marsupial carnívoro amenazado por la ingestión de sapos de caña, una especie tóxica introducida en el continente. Shapiro indicó que el equipo logró incorporar en el quoll una variante genética presente en otros mamíferos que sí pueden consumir sapos tóxicos sin morir.

Frente a quienes cuestionan la intervención humana en los ecosistemas, la científica fue contundente: “No hacer nada no es no decidir. No hacer nada es decir que aceptamos el hecho de que vamos a tener un futuro menos biodiverso que el presente”, sostuvo. Shapiro también relativizó la idea de que estas intervenciones impliquen cruzar límites éticos inéditos, señalando como antecedentes la domesticación del lobo gris y la transformación del teosinte en maíz.

Respecto a los lobos gigantes recreados, la directora científica de Colossal fue clara: no se liberarán en la naturaleza. El objetivo actual es estudiar a los animales existentes para entender el efecto de sus genes sobre la salud y la expectativa de vida antes de evaluar cualquier paso futuro.

Fuente: Infobae

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