Un momento incómodo marcó la entrevista que Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, concedió a la revista Vanity Fair. Cuando el editor Mark Guiducci comenzó a indagar sobre el fallecimiento de una usuaria de ChatGPT, una publicista de la compañía intentó detener la grabación.
Guiducci mencionó a Laura Reiley, periodista que publicó un ensayo en The New York Times sobre la muerte de su hija. “Su hija se quitó la vida después de hablar con ChatGPT. ChatGPT no le dijo que se matara”, explicaba el editor antes de ser interrumpido.
La vocera de OpenAI dijo entonces: “Mark, nos quedan dos minutos. Quiero ser respetuosa, pero me gustaría avanzar y hablar un poco sobre el futuro y lo que viene”. Según el video difundido por Vanity Fair, insistió segundos después afirmando que debían “salir por la puerta en uno o dos minutos”.
A pesar del intento de cerrar el tema, Altman no se mostró conforme. Permanació sentado, se ofreció a responder y dijo que podía quedarse unos minutos más de lo previsto para terminar de contestar la pregunta de Guiducci.

El caso detrás de la pregunta
La hija de Reiley, Sophie Rottenberg, falleció el 3 de febrero de 2025 en Ithaca, Nueva York. Según el relato que su madre publicó en The New York Times el 18 de agosto de 2025, la joven de 29 años había utilizado durante meses una versión personalizada de ChatGPT.
A esa versión la llamó “Harry” y la usaba como una especie de terapeuta para hablar de su angustia emocional y de pensamientos suicidas, de acuerdo con el texto de su madre.
El chatbot no la incitó a hacerse daño, pero sí ayudó a redactar su nota de despedida, según la misma fuente. El caso ya había circulado antes en The New York Times y en el Sunday Times, que publicó una nota relacionada el 20 de septiembre de 2025.
Guiducci retomó ese antecedente pese a la interrupción y preguntó si OpenAI planeaba usar las conversaciones de usuarios en crisis para mejorar sus protocolos de salud mental. “Son algunas de las preguntas más difíciles que enfrentamos, o que enfrenta cualquiera que desarrolle esta tecnología”, respondió Altman.

El directivo añadió que la empresa intenta apoyarse en la opinión de expertos, aunque reconoció que “los expertos tampoco están seguros de qué hacer”. Sobre la posibilidad de compartir los registros de chat con investigadores externos, fue cauto.
“¿Deberíamos entregar los datos privados de la gente en algunos de sus momentos más difíciles a investigadores? Creo que probablemente no sin su consentimiento”, afirmó Altman, sin descartar completamente esa opción en el futuro.
La respuesta oficial de OpenAI
Vanity Fair publicó la entrevista completa el 5 de octubre. Guiducci la había grabado en dos sesiones, el 11 de septiembre y el 2 de octubre, según detalló la revista.
Consultado sobre el episodio, el vocero de OpenAI Drew Pusateri explicó que “la entrevista se estaba extendiendo, por eso terminamos pidiendo programar más tiempo para continuar la conversación después de que Sam abordara este tema tan importante”.

La compañía no cuestionó que la interrupción haya ocurrido tal como se ve en el video, y tampoco aclaró si la publicista actuó por decisión propia o siguiendo un protocolo interno para entrevistas con prensa sobre casos de suicidio.
El video se viralizó horas después de publicado y reavivó las críticas sobre cómo OpenAI gestiona las preguntas relacionadas con la salud mental de sus usuarios. La empresa sostiene que está comprometida a orientar hacia ayuda profesional a quienes expresan pensamientos suicidas en sus conversaciones con ChatGPT.
El caso de Rottenberg se conoció meses antes de esta entrevista y ya había generado presión pública sobre la empresa para que explicara qué controles tienen sus modelos frente a usuarios vulnerables que recurren al chatbot como sustituto de terapia.
OpenAI asegura haber incorporado medidas para detectar señales de riesgo en las conversaciones y redirigir a los usuarios hacia líneas de ayuda profesional, aunque la empresa no detalló cambios concretos a partir del caso de Rottenberg ni de la entrevista con Guiducci.
Fuente: Infobae