Nuevo catálogo sonoro revela dialectos y clanes de orcas en Canadá

Un equipo de la Universidad Simon Fraser en colaboración con el proyecto HALLO ha puesto a disposición del público un catálogo abierto de sonidos que permite reconocer a poblaciones, clanes y grupos familiares de orcas mediante sus vocalizaciones. La herramienta, diseñada para la costa de Columbia Británica, Canadá, reúne décadas de grabaciones en una biblioteca digital consultable que busca facilitar el estudio y la conservación de estos cetáceos.

El recurso fue publicado en la plataforma Orca Sound Call Catalogue and Annotations. John Ford, científico emérito de Pesca y Océanos de Canadá y colaborador del desarrollo, señaló que el catálogo concentra materiales que antes estaban dispersos entre distintos archivos.

Según Phys.org, el sistema funciona como una guía de campo de audio: al comparar una grabación desconocida con los registros disponibles, tanto investigadores como aficionados pueden determinar qué tipo de orca emitió una llamada.

Las grabaciones permiten distinguir ecotipos, clanes y manadas

La Universidad Simon Fraser presentó un catálogo abierto de sonidos para identificar poblaciones y grupos familiares de orcas en Columbia Británica (Magnific)

La costa del Pacífico alberga 3 ecotipos de orcas con repertorios sonoros propios: las residentes (divididas en poblaciones del sur y del norte), las de Bigg o transitorias, y las de alta mar. Un ecotipo es un grupo de la misma especie que presenta rasgos y comportamientos particulares vinculados a su entorno.

Las residentes y las orcas de Bigg se organizan, a su vez, en clanes. Cada clan comparte un conjunto de vocalizaciones que forma un dialecto, es decir, una manera distintiva de comunicarse. Dentro de un mismo clan también existen diferencias entre las manadas, los grupos familiares.

Ford comparó la distancia entre esos repertorios con la existente entre idiomas humanos.

“Comparar los dialectos de los clanes dentro de una población residente como la de los Residentes del Norte sería como comparar el mandarín con el suajili”, afirmó.

El especialista explicó que los clanes de una misma población residente pueden no compartir una forma común de vocalización.

“No hay ninguna forma de hablar común entre estos clanes, aunque pertenezcan a la misma población”, señaló sobre las diferencias que busca ordenar el catálogo.

Los micrófonos submarinos amplían el alcance de la observación

Los clanes de orcas poseen dialectos sonoros propios con variaciones tan marcadas como las diferencias entre distintos idiomas humanos (Magnific)

El recurso está pensado para un contexto en el que cada vez más personas escuchan sonidos de ejemplares mediante micrófonos submarinos con transmisión en vivo a lo largo de la costa de Columbia Británica. También puede servir para revisar grabaciones obtenidas por instrumentos de vigilancia acústica instalados en el fondo marino.

La biblioteca no se limita a enumerar los tipos de llamada. También documenta las variaciones con que cada conjunto de animales ejecuta esas señales; ese registro ofrece una referencia para diferenciar a los grupos incluso cuando emiten vocalizaciones que pertenecen a una misma categoría.

Ford destacó el valor de la herramienta:

“Con este catálogo, las grabaciones nos pueden revelar mucho más que simplemente ‘hay orcas aquí’. Nos indican a qué ecotipo pertenecen, a qué clan o subclan y, dentro de las poblaciones residentes, a qué manada”, sostuvo.

Además, añadió que

“es increíblemente valioso para la conservación, ya que nos ayuda a rastrear los patrones de movimiento relacionados con sus presas, identificar hábitats críticos en diferentes épocas del año y analizar cómo perturbaciones como el ruido pueden estar afectando a las ballenas”.

La forma de una emisión puede dar pistas sobre el estado del animal

El archivo sonoro contribuye a la conservación de la especie al rastrear patrones de movimiento y analizar el impacto del ruido en su hábitat (Magnific)

Para Ford, la práctica puede permitir reconocer indicios del estado de un ejemplar a partir de características como la duración y el tono de la vocalización.

“Si la llamada es más corta y con un tono más agudo, puede transmitir emoción, al igual que los humanos tienden a hablar más rápido y a subir el tono de voz cuando están emocionados”, explicó el científico.

La investigadora principal del equipo HALLO, Ruth Joy, advirtió que el catálogo no equivale a una traducción directa de la comunicación de las ballenas.

“El cerebro de la orca es muy diferente al nuestro, y una gran parte de él está dedicada al procesamiento acústico del sonido”, explicó.

Joy añadió que

“la forma en que nosotros transmitimos información y lenguaje es probablemente completamente ajena a la suya”.

La siguiente tarea del equipo consiste en asociar comunicaciones específicas con actividades concretas.

“Estamos intentando vincular mejor las llamadas concretas con actividades específicas, y herramientas como este catálogo son de un valor incalculable”, afirmó.

Fuente: Infobae

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