Guatemala sufre sequía extrema por El Niño que se alargaría hasta 2027

El director general del Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático (ICC), Alex Guerra Noriega, señaló que, aunque se requieren más investigaciones, las primeras evidencias indican que el Fenómeno de El Niño se está volviendo más recurrente y más intenso.

Guerra Noriega explicó que Guatemala atraviesa una severa sequía, con reducciones de lluvia de hasta el 85% en ciertas regiones. Esta situación, según el experto, está directamente relacionada con el fortalecimiento de El Niño, el cual —advirtió— se intensificará en los próximos meses y podría prolongarse hasta 2027.

El especialista detalló que El Niño modifica los patrones climáticos de manera diferenciada. Mientras en el sur de Brasil y Argentina provoca lluvias e inundaciones, en zonas de México, Centroamérica, el Caribe, Colombia y Venezuela reduce las precipitaciones, generando condiciones de sequía.

“En muchos lugares del mundo El Niño lleva una reducción en las lluvias y entonces normalmente se dan sequías. Ese es el caso en nuestra región”, indicó Guerra Noriega.

Alex Guerra Noriega, director general del Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático. (ICC)

Déficit de lluvias desde mayo y canícula récord de ocho semanas

Pese a que los indicadores del Pacífico tropical confirmaron la presencia de El Niño recién en junio, las estaciones meteorológicas del ICC en Guatemala ya detectaron una disminución de las precipitaciones desde mayo. Ese mes se registró aproximadamente la mitad de la lluvia habitual; en junio hubo una leve recuperación, aunque por debajo de lo normal. El punto más crítico se dio en julio, cuando coincidieron la canícula y los efectos del fenómeno climático.

Guerra Noriega precisó que en la capital guatemalteca la caída de lluvia fue de 85% menos, mientras que en otras zonas del país el descenso alcanzó hasta un 70%. Las estaciones ubicadas entre Chimaltenango, Escuintla y otros puntos de la vertiente del Pacífico reportaron reducciones de entre 40% y 73% en comparación con los niveles habituales.

Jutiapa acumuló 45,9 milímetros de precipitación y fue el departamento más afectado por las lluvias en Guatemala durante las últimas 24 horas. (DCA)

La canícula, ese período seco que suele aparecer dentro de la temporada lluviosa, ya se había extendido por ocho semanas. El director del ICC advirtió que esta prolongación anticipa impactos negativos en los caudales de ríos, lagunas, lagos y en los niveles de agua subterránea.

“Yo decía que en 2027 íbamos a ver niveles de lagunas, de lagos y de ríos más bajos, o que los niveles de los pozos estuvieran más bajos. La sorpresa ya se está dando”, afirmó.

Temperaturas récord y mayor riesgo de incendios forestales

El déficit de precipitaciones ha ido acompañado de temperaturas elevadas. Según Guerra Noriega, en algunos casos el calor de julio superó al de abril, que normalmente es el mes más cálido en Guatemala. Esta combinación de menor humedad y altas temperaturas crea condiciones propicias para la aparición de incendios forestales, incluso en bosques que suelen mantener condiciones húmedas.

El experto recordó episodios ocurridos durante El Niño de 2015 y 2016, cuando se registraron focos de fuego cerca del volcán de Agua, el Biotopo del Quetzal y la Sierra de las Minas.

Además, las ciudades enfrentan un agravante: la isla de calor urbana. La expansión de superficies de concreto y asfalto, junto con la pérdida de cobertura vegetal, incrementa la absorción de calor.

La recurrencia y la mayor intensidad de los eventos recientes de El Niño sugieren un vínculo con el calentamiento global. (Imagen ilustrativa REUTERS)

Guerra Noriega sostuvo que la vegetación proporciona sombra y aporta humedad al ambiente mediante la liberación de agua a través de las hojas, un beneficio que se pierde con la urbanización.

Eventos más cercanos e intensos, pero se requieren más estudios

El director del ICC explicó que El Niño se presenta, en promedio, al menos una vez cada cinco años. Sin embargo, el factor determinante es su intensidad, que se clasifica como débil, moderada, fuerte o muy fuerte según el calentamiento del océano Pacífico.

Guerra Noriega citó como antecedentes los episodios de 1997-1998, 2015-2016 y 2023-2024. A su juicio, la proximidad entre estos eventos recientes y su mayor fuerza sugieren una tendencia vinculada al calentamiento global.

Un científico en un laboratorio observa una serie de monitores que muestran mapas de temperatura global y gráficos de datos climáticos relacionados con el calentamiento del mar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

No obstante, aclaró que aún se necesitan series de datos más largas para llegar a una conclusión científica con alto nivel de certeza. “Para sacar una conclusión estadísticamente confiable, se necesitaría como cien años de datos”, explicó.

El Boletín de Septiembre del ICC indica que El Niño continuó fortaleciéndose durante septiembre. Por su parte, el Centro de Predicción Climática de la NOAA prevé que sus condiciones persistan y se intensifiquen durante el resto del año y hasta comienzos de 2027, con probabilidades superiores al 90% para el trimestre de febrero a abril.

Fuente: Infobae

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