El Niño amenaza cosechas de granos en América y enciende alarmas en Costa Rica

El avance del fenómeno climático conocido como El Niño está alterando las condiciones agrícolas en diversas regiones del continente americano. Ya se reportan pérdidas de cultivos en Centroamérica y previsiones de menor rendimiento para varios granos y legumbres en mercados como Canadá y Estados Unidos.

Este escenario mantiene en alerta a naciones importadoras como Costa Rica, que depende en gran medida del abastecimiento externo de frijoles, lentejas, garbanzos y otros productos. Sus proveedores principales incluyen Estados Unidos, Canadá, México, Nicaragua y Argentina.

Uno de los focos más críticos está en Centroamérica, donde la ausencia de lluvias ha afectado gravemente las cosechas del primer ciclo agrícola.

En Honduras, la sequía prolongada durante la temporada Primera de 2026 causó la pérdida de 8,772 hectáreas de maíz y 3,080 hectáreas de frijol rojo, principalmente en departamentos ubicados dentro del Corredor Seco. El gobierno hondureño declaró alerta roja en decenas de municipios y adoptó medidas de emergencia para mitigar los daños en la producción agropecuaria.

La situación no es aislada. Según el sistema internacional GEOGLAM Crop Monitor for Early Warning, entre el 1 de abril y el 20 de agosto de 2026, sectores de la costa del Pacífico de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua recibieron apenas entre el 30% y el 60% de las precipitaciones promedio para ese periodo. El organismo calificó este lapso como uno de los más secos desde que iniciaron sus registros comparables en 1981. Además, las condiciones del maíz de primera temporada fueron clasificadas como “pobres” en Honduras y Nicaragua debido a las altas temperaturas y los prolongados periodos sin lluvia.

La situación de Nicaragua resulta particularmente relevante para Costa Rica, ya que ese país centroamericano es una de las fuentes principales de frijol negro y rojo que luego se comercializa en territorio costarricense.

El Niño podría alcanzar una intensidad excepcional

Las alteraciones agrícolas ocurren mientras los indicadores climáticos muestran que El Niño continúa fortaleciéndose. El Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó en septiembre que existe una probabilidad superior al 90% de que el fenómeno alcance una intensidad considerada muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte de 2026-2027. Asimismo, calculó una probabilidad del 75% de que, en el trimestre octubre-diciembre de 2026, El Niño supere la intensidad de eventos registrados desde 1950, según el indicador RONI. No obstante, la NOAA aclaró que una mayor intensidad incrementa la posibilidad de impactos asociados con El Niño, pero no significa que estos vayan a producirse de la misma manera en todos los países o regiones.

Para Juan Carlos Sandoval, gerente general de La Maquila Lama, esa diferencia regional será clave para entender el comportamiento de los mercados en los próximos meses.

“El clima no está afectando de la misma manera a todos los países productores. Podemos tener sequía y menores rendimientos en un mercado y condiciones más favorables o incluso exceso de lluvias en otro”, explicó.

Según Sandoval, la situación obliga a monitorear simultáneamente distintas regiones productoras.

“Por eso es importante observar permanentemente qué está ocurriendo con las cosechas y contar con distintas alternativas de abastecimiento que permitan responder ante cambios en la disponibilidad de los productos”, agregó.

La sequía provocó en Honduras la pérdida de 8.772 hectáreas de maíz y 3.080 hectáreas de frijol rojo durante el primer ciclo agrícola de 2026. Crédito: TRP Lab

Canadá y Estados Unidos proyectan menos lentejas y frijoles

El panorama también muestra cambios importantes en Norteamérica, aunque las reducciones previstas no pueden atribuirse únicamente a El Niño. El gobierno de Canadá proyectó para la temporada 2026-2027 una producción de aproximadamente 2.5 millones de toneladas de lentejas, frente a los 3.36 millones de toneladas del ciclo anterior, una reducción cercana al 26%. Para los frijoles secos, la producción canadiense se estimó en unas 350,000 toneladas, frente a las 438,000 toneladas de la temporada anterior, una contracción del 20%.

En Estados Unidos, las proyecciones también indican descensos. La producción total de frijoles secos para la temporada 2026-2027, excluyendo garbanzos, podría reducirse alrededor del 13%, mientras que la producción estadounidense de lentejas se proyecta aproximadamente 27% por debajo del año anterior. En estos casos, las disminuciones están vinculadas no solo al clima, sino también a factores como una menor superficie sembrada y variaciones previstas en los rendimientos.

Esto cobra relevancia para el mercado costarricense debido a la diversidad de productos importados desde esos países. Según detalló La Maquila Lama, los frijoles blancos que comercializa la compañía provienen de Estados Unidos y Canadá, mientras que las lentejas llegan principalmente desde Canadá. Los garbanzos se adquieren en México, Canadá y Argentina; el denominado frijol cubá procede de México; y los frijoles negros y rojos tienen como mercados de origen Estados Unidos, Argentina y Nicaragua.

“Debemos entender que el clima no conoce fronteras: lo que sucede con una cosecha en Nicaragua, Canadá, Estados Unidos, México o Argentina puede modificar la disponibilidad internacional de determinados productos”, señaló Sandoval.

Nicaragua es uno de los mercados de origen de frijol negro y rojo que se comercializa en Costa Rica, por lo que las condiciones de sus cosechas son observadas por importadores.

 Crédito: TRP Lab

No significa necesariamente escasez o aumento de precios

A pesar de las afectaciones y las proyecciones de reducción, los especialistas consideran prematuro anticipar un problema generalizado de abastecimiento o un incremento de precios. Mientras una región puede experimentar sequía y déficit de lluvias, otros mercados productores pueden atravesar condiciones favorables o incluso registrar excesos de humedad. Además, la existencia de proveedores en distintos países permite compensar parcialmente los problemas que pueda enfrentar una zona específica.

“Más que anticipar desde ahora un aumento de precios o un problema de abastecimiento, debemos mantener vigilancia sobre las cosechas. Todavía es temprano para determinar el impacto final”, manifestó Sandoval.

El representante empresarial indicó que contar con distintos mercados de origen es una herramienta para enfrentar eventuales alteraciones climáticas o productivas.

“La experiencia demuestra que contar con diferentes mercados de origen permite reaccionar cuando una región enfrenta problemas climáticos o productivos”, añadió.

La estrategia de empresas importadoras incluye mantener proveedores distribuidos en diferentes países y regiones, así como conservar inventarios capaces de atender alteraciones temporales de los mercados. Los próximos meses serán determinantes. La NOAA prevé que El Niño continúe fortaleciéndose hasta finales de 2026, por lo que la evolución de las precipitaciones, los rendimientos agrícolas y las próximas cosechas serán clave para conocer si las actuales afectaciones terminan repercutiendo sobre la disponibilidad internacional de granos y legumbres y, eventualmente, sobre los consumidores costarricenses.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK