El maracuyá se consolida en la oferta exportable de Ecuador

Las exportaciones de maracuyá ganan espacio en el exterior y el 70 % de la producción nacional se convierte en productos terminados o semielaborados.

En el primer semestre de 2026, el envío de la fruta tuvo un aumento del 63 %, alcanzando $ 980 millones, frente a los $ 600 millones en el mismo periodo del año pasado, según datos del Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo publicados en septiembre.

El reporte destacó el aumento del envío de cuatro frutas: arándano, mango, maracuyá y aguacate, en ese orden.

La presentación exportable de maracuyá y sus derivados se puede clasificar en tres segmentos importantes: jugos y concentrados (58 %), fruta fresca (38 %) y subproductos (4 %).

Ecuador figura entre los principales proveedores de maracuyá a nivel global junto con Perú, Vietnam, Brasil y Colombia, aunque estos dos últimos países reflejan volúmenes menores hacia Europa, indica Marcelo Ríos, director de Agrokuna, empresa miembro de la Red de Agro Aliados de la Alianza Agropecuaria Ecuatoriana (AAE). Cita datos del Centre for the Promotion of Imports.

Aunque la participación de la exportación de maracuyá todavía es menor frente a productos estrella de Ecuador, como camarón, banano o cacao, la relevancia de la fruta y sus derivados como producto agrícola de exportación es significativa tanto para los agricultores como para la agroindustria, que cuenta con la infraestructura instalada necesaria para su industrialización.

La acidez y el dulzor de la fruta, altamente valorados en los mercados especializados, en la industria de alimentos y bebidas y en la cosmetología, la hacen competitiva en los mercados internacionales, explica.

De acuerdo con Ríos, se estima que el 70 % de la producción nacional se destina a la agroindustria, una gran parte de la materia prima la convierte en productos terminados o en semielaborados.

Mientras que la otra parte se exporta como fruta fresca exótica a mercados de Estados Unidos, Canadá y Europa.

Citando datos del Banco Central del Ecuador (BCE), detalla que el principal destino de la oferta exportable de maracuyá de Ecuador en Europa son los Países Bajos, con alrededor del 60 %, nación que además funciona como una de las principales puertas de entrada de la fruta hacia la Unión Europea.

La expansión hacia nuevos mercados continúa de manera sostenida, sin descuidar la consolidación de los ya existentes. “Gracias a los esfuerzos comerciales del actual Gobierno se están abriendo nuevos mercados, como el de Emiratos Árabes Unidos, un gran hub comercial con Asia”, resalta.

También destaca otro punto sobre el entorno de la fruta: con el paso del tiempo ha ido mejorando el promedio de rendimiento por hectárea, gracias a las nuevas variedades de la fruta introducidas por el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (Iniap).

En 2025, con las nuevas variedades, el rendimiento por hectárea promedio fue de 14,05 t/ha, con mínimos de 3,33 t/ha y máximos de 43,64 t/ha.

“Los productores que han sido innovadores, constantes y perseverantes con el cultivo han recibido un mejor precio por kilo, teniendo como efecto un crecimiento lento, pero constante de las hectáreas cultivadas en el país”, subraya.

Actualmente, más de 6.500 agricultores están registrados como productores de la fruta en el país. Este cultivo constituye un factor determinante en la economía familiar, principalmente por la alta rentabilidad. Esto se evidencia en la diferencia entre el costo de producción por kilogramo, que varía entre $ 0,12 y $ 0,22, y el precio de venta por kilogramo, que se ubica entre $ 0,49 y $ 0,51.

“El impacto en la empleabilidad del cultivo de maracuyá es directo en la agricultura familiar, lo que beneficia de manera efectiva al núcleo familiar y motiva el relevo generacional, minimizando la migración interna del campo a la ciudad”, destaca.

De acuerdo con Ríos, el cultivo de maracuyá en Ecuador como monocultivo comenzó a formalizarse entre 1960 y 1980 y desde entonces ha tenido una variación muy importante hasta el presente.

Provincias que inicialmente tuvieron producción de maracuyá en la actualidad ya no aparecen en los registros de información nacional. También ha ocurrido lo opuesto: provincias que no estuvieron al inicio actualmente son relevantes en la producción y en el aporte de este cultivo.

Con corte a 2025, Esmeraldas se ubicó como la provincia con mayor cultivo de maracuyá, seguida por Manabí, Santo Domingo de los Tsáchilas, Los Ríos, Pichincha, Loja, Imbabura, Carchi, Morona Santiago, Santa Elena y Guayas.

El potencial de la fruta no solo se limita al producto fresco y a los de valor agregado, sino que también permite aprovechar la cáscara y la semilla con subproductos, las cuales se destinan a la obtención de aceite y a la propagación del cultivo.

En el caso de la cáscara, existen agroindustrias que realizan procesos de extracción para obtener subderivados como pectina, harina, aroma, alimento animal, antioxidantes, abonos y jugos de gran cremosidad, detalla Ríos.

Fuente: El Universo

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