Los días 2 y 3 de octubre de 2026 quedarán grabados en la memoria de los mexicanos como las que muy probablemente sean las dos últimas presentaciones de Sir Elton John en el país. El artista, miembro del exclusivo círculo EGOT —poseedor de un Emmy, un Grammy, un Tony y un Oscar—, ha acumulado todos los reconocimientos posibles en su carrera y ha librado batallas personales contra los excesos que lo llevaron al borde del abismo. Tras tocar fondo en incontables ocasiones, el Rocketman logró reinventarse: dejó atrás el caos para convertirse en padre, esposo y vivir sus últimos años en sobriedad y armonía.
Un artista de su talla merecía un recinto a la altura de su historia. ¿Qué otro podía ser sino el Estadio Banorte, el coloso de Santa Úrsula que ha visto finales de Copas del Mundo, las cinco legendarias presentaciones de Michael Jackson, el gol de Maradona considerado el mejor de la historia y donde Paul McCartney encontró un segundo hogar? Sin embargo, lo que en el papel lucía perfecto, en la práctica resultó agridulce.
El caos que rodea al Estadio Banorte
La experiencia de un concierto comienza mucho antes de entrar al show, y el trayecto al Estadio Banorte se convirtió en una verdadera odisea. Quienes optaron por el transporte público se toparon con un océano de gente intentando abordar el tren ligero —un medio mucho más pequeño que el metro de la CDMX y con frecuencias irregulares—. Por su parte, los autos particulares no fueron mejor opción: la Calzada de Tlalpan, siempre colapsada, se vio aún más congestionada por la aglomeración de miles de asistentes.
El regreso tampoco fue sencillo. Salir del estadio en auto implicaba quedar atrapado en el tráfico al menos una hora. Quienes eligieron el tren ligero —el único transporte público para acceder al recinto— tuvieron que lidiar con una gigantesca peregrinación que saturaba la estación. Lo recomendable era caminar un poco y esperar que la afluencia disminuyera por sí sola.

Esta fue la realidad que vivieron tanto el público como la prensa. Durante la primera noche, un gran número de personas aún intentaba ingresar media hora después de que el concierto comenzara. Tráfico imposible, transporte público sobrepasado y señalizaciones confusas hicieron que la despedida de Elton John en México resultara una experiencia agridulce para muchos.
Los problemas dentro del estadio
Cuando un artista de la talla de Elton John se presenta en el Estadio Banorte, el público espera un show histórico, de primera categoría, una experiencia audiovisual extraordinaria. Sin embargo, la realidad fue diferente: el Estadio Banorte no fue diseñado para espectáculos musicales, por lo que ni su acústica ni su visibilidad son óptimas para este tipo de eventos. Ni siquiera Elton John se libró de los inconvenientes: en algunos momentos el audio estaba saturado; en otros, las pistas sonaban muy bajo.
En cuanto a la visibilidad, resultó inevitable comparar el tamaño del escenario con el del estadio más grande del continente. Ver detrás de las pantallas un gigantesco muro de asientos completamente vacíos hizo pensar a más de uno que lo ideal habría sido un show en el centro del campo para aprovechar las dimensiones del recinto.

También llamó la atención la estructura de las secciones del público. Superboletos realizó un esfuerzo sobrehumano para lograr el sold out en ambas fechas, ofreciendo descuentos del 50%, 60% y 80% en las zonas más costosas. A pesar de esto, la forma de organización hizo que el estadio luciera vacío en algunos sectores.
Elton John y el público contra la adversidad
A pesar de todas las controversias, ninguna de ellas fue suficiente para justificar perderse la despedida de Elton John en la Ciudad de México. Con 79 años y tras un sinfín de problemas de salud, el cantante y pianista demostró que sigue siendo un extraordinario intérprete. A las 8:10 pm, arrancó con “Funeral for a Friend/Love Lies Bleeding”. El hombre que fue nombrado caballero por la reina Isabel en 1998 evidenció desde los primeros segundos que el piano y él son uno solo. Aunque su movilidad es limitada y su visión casi nula, Elton disfruta tocar y escuchar al público corear sus canciones y su nombre.
Uno de los momentos más emotivos fue el homenaje a México durante “Crocodile Rock”; en las pantallas desfilaron mujeres con trajes típicos del país: chinas poblanas, chiapanecas, mariachis y playeras de la selección nacional, lo que provocó el grito eufórico del público.
La despedida con “Your Song” fue especialmente conmovedora. Aunque no es la canción más enérgica del repertorio, fue el primer éxito del músico en octubre de 1970. Al final, varias personas se secaban las lágrimas mientras escuchaban a Elton John decir en vivo:
“Espero que no te moleste que ponga en palabras lo maravilla que es la vida porque tú estás en el mundo”.
En lo personal, destaco su interpretación de “Have Mercy on the Criminal”, donde el artista mostró un despliegue de talento y destreza poco común en la música contemporánea.

Respecto al setlist, Elton John mantuvo el mismo repertorio en ambas noches. La lista completa de canciones que interpretó en su último concierto en México fue la siguiente:
- Funeral for a Friend/Love Lies Bleeding
- Bennie and the Jets
- I Guess That’s Why They Call It the Blues
- The One
- Tiny Dancer
- Honky Cat
- Rocket Man (I Think It’s Going to Be a Long, Long Time)
- Levon
- Sorry Seems to Be the Hardest Word
- Have Mercy on the Criminal
- Someone Saved My Life Tonight
- Candle in the Wind
- Goodbye Yellow Brick Road
- Don’t Let the Sun Go Down on Me
- The Bitch Is Back
- Crocodile Rock
- Saturday Night’s Alright for Fighting
- I’m Still Standing
- Cold Heart
- Your Song
Es un hecho que las canciones de Elton John viven en el corazón de cada fan de manera distinta, pero en general, escuchar a uno de los más grandes artistas del siglo XX es ver la historia de la cultura pop cobrar vida, es transportarse a través del tiempo donde la música era algo más que reproducciones en streaming y los artistas que encabezaban las listas de éxitos eran más que productos prefabricados.
Si consideramos cómo funciona hoy la industria musical, es probable que no volvamos a ver a un extravagante chico volviendo loca a toda una generación desde su piano. Por ello, todos aquellos que han llorado, bailado y disfrutado con la música de Elton John deben sentirse sumamente afortunados.
Fuente: Infobae