El gobernador de California, Gavin Newsom, oficializó la SB 947, conocida como No Robo Bosses Act, una normativa que impide que los empleadores tomen decisiones de despido o sanción apoyándose exclusivamente en sistemas de inteligencia artificial.
La legislación establece que, si una empresa utiliza una herramienta automatizada para aplicar una medida disciplinaria o terminar una relación laboral, un revisor humano debe validar esa determinación con pruebas complementarias: informes de supervisores, evaluaciones de compañeros y documentos del historial del trabajador.
Los empleados afectados tienen derecho a recibir una notificación escrita donde se les indique que la IA fue el factor principal en la decisión, junto con una explicación de los datos empleados por el sistema y un contacto humano para solicitar aclaraciones.

La norma entrará en vigor el 1 de julio de 2027 y su fiscalización estará a cargo de la Comisión Laboral de California, la fiscalía estatal y las fiscalías locales. Cada infracción será castigada con una multa civil de USD 500.
Se trata de la primera ley de su tipo en Estados Unidos. Illinois ya exige que los empleadores comuniquen cuándo recurren a IA en procesos de contratación, pero esa disposición no prohíbe que el sistema asuma la responsabilidad final de la decisión.
Reversión de un veto inicial
No es la primera vez que este proyecto llega a escritorio del gobernador. En octubre de 2025, Newsom había vetado una versión anterior, pese a que contaba con respaldo mayoritario en ambas cámaras legislativas.
En aquella ocasión, el mandatario objetó una cláusula que obligaba a las empresas a notificar a los trabajadores cada vez que un sistema automatizado pudiera incidir en sus condiciones laborales, incluso si el uso era mínimo.

El senador estatal Jerry McNerney, autor de la iniciativa, la presentó nuevamente en febrero con modificaciones: eliminó el requisito de aviso previo y suprimió las protecciones para empleados de plataformas digitales, luego de críticas de empresas como Lyft. Pese a estos ajustes, asociaciones empresariales mantuvieron presión en contra hasta el final.
Robert Singleton, de la Cámara de Comercio Progresista de California, había advertido a Newsom en una carta que la ley emplea la expresión “se basa principalmente” sin definirla, lo que —según su interpretación— deja a los empleadores sin un criterio objetivo para determinar cuándo una herramienta pasa de apoyar una decisión a ser su fundamento central.
Presión sindical y casos concretos
Detrás del proyecto estuvo la Federación del Trabajo de California, AFL-CIO. Su presidenta, Lorena Gonzalez, celebró la firma con un comunicado:
“Cuando los trabajadores se organizan, conseguimos resultados”.
McNerney explicó la lógica de la norma con una frase que repitió en diversas entrevistas:
“Ningún trabajador debería ser despedido o sancionado por una máquina, sea o no inteligencia artificial”.
Según el legislador, estos sistemas pueden cometer errores, mostrar sesgos y fallar en sus juicios, por lo que las decisiones con consecuencias graves para un empleado deben permanecer bajo control humano.

La ley surge en un escenario de denuncias concretas. Meta enfrenta una demanda presentada en julio por exempleados que acusan a la compañía de haber utilizado sistemas asistidos por IA para seleccionar a quién despedir, con un impacto desproporcionado en personas que habían tomado licencias médicas o familiares. Meta negó esas acusaciones.
Una encuesta de mayo de la organización United for Respect, vinculada al movimiento sindical minorista, también reveló que empleados de Walmart y Amazon manifiestan una inquietud creciente ante la automatización de decisiones de recursos humanos.
Contraste con la administración federal
Newsom firmó la ley un día después de que el presidente Donald Trump reuniera en la Casa Blanca a ejecutivos de Google, Meta, Anthropic, OpenAI, xAI y Nvidia, quienes suscribieron un acuerdo voluntario de seguridad de IA que Trump calificó como moralmente vinculante.

El gobernador californiano consideró ese pacto de autorregulación como insuficiente.
“Lo que escuché ayer en Washington D.C. es una porquería, y eso debería asustar a todo el mundo”,
dijo en un video publicado tras el encuentro.
Ese mismo día, Newsom firmó además una orden ejecutiva que instruye a las agencias estatales de California a seguir denominando inteligencia artificial a la tecnología, en oposición a la directiva de Trump de que el gobierno federal utilice el término Super Inteligencia.
La SB 947 formó parte de un paquete de 13 proyectos de ley sobre inteligencia artificial que Newsom rubricó en la misma jornada. Entre ellos destacan:
- SB 951: obliga a notificar con 60 días de anticipación los despidos masivos causados por IA cuando afecten al 25% o más de la plantilla. Entrará en vigor el 1 de enero de 2027.
- AB 1331: prohíbe el uso de sistemas de vigilancia en los baños del lugar de trabajo.
- AB 1883: restringe el monitoreo de IA capaz de inferir el estado emocional de un empleado o recolectar datos neuronales.
- AB 1979: impide que la IA reemplace el criterio clínico de médicos y enfermeras, y extiende la confidencialidad médica a los chatbots de salud.
Fuente: Infobae