La película Primetime, que tiene como protagonista a Robert Pattinson, se basa en un reportaje de 2007 que documentó la muerte en vivo de un sospechoso durante una operación del programa televisivo To Catch a Predator. El filme se estrenó en Estados Unidos el 25 de septiembre.
El artículo, redactado por Luke Dittrich para la revista Esquire con el título Tonight on dateline this man will die, reconstruyó el caso de Bill Conradt, quien era fiscal adjunto del condado de Rockwall, en Texas. Conradt había contactado a un señuelo que se hacía pasar por un menor de 13 años, pero nunca llegó a la «casa trampa» que el equipo del programa de NBC había preparado.
Sin embargo, la producción del programa y la policía se trasladaron hasta su domicilio. Mientras un grupo de operaciones especiales ingresaba a la vivienda, Conradt se suicidó. Las cámaras del programa estaban apostadas en el exterior del lugar.
Este episodio provocó una demanda de 105 millones de dólares interpuesta por la hermana de Conradt contra NBC, la cual se resolvió fuera de los tribunales en 2008, según reportó TIME. El artículo de Dittrich se convirtió en una fuente fundamental para el guion de Ajon Singh en Primetime.
La cinta, dirigida por Lance Oppenheim, narra el auge y la caída de To Catch a Predator. En ella, Pattinson interpreta a Chris Hansen, el conductor del espacio televisivo. Una de las frases del personaje resume la trama: «Antes había una picota en cada aldea. Ahora hay un televisor en cada sala de estar».
Hansen, de 67 años y ganador de ocho premios Emmy durante su trayectoria en NBC, calificó la película de «insulto» y «robo de identidad» sin haberla visto. En una entrevista con USA Today sostuvo que el actor Denis Leary habría sido una elección más adecuada para el papel.
Su vínculo con NBC se rompió en 2013, cuando se conoció una relación extramatrimonial con una periodista veinte años menor que él. La cadena decidió no renovar su contrato, según informaron TIME y CNN.
En 2022, Hansen cofundó TruBlu, una plataforma de streaming dedicada a crímenes reales. Para atraer al público hacia ese sitio, especializado en investigaciones sobre depredadores sexuales, compró publicidad previa al estreno en todas las pantallas que proyectan la película.
El programa tendía trampas a sospechosos ante las cámaras

To Catch a Predator funcionaba con una lógica muy clara. Voluntarios del grupo de vigilancia ciudadana Perverted Justice se hacían pasar por menores de edad en salas de chat y acordaban encuentros con hombres adultos en casas trampa.
Al llegar, los sospechosos eran interceptados por Hansen ante las cámaras, mientras efectivos policiales esperaban afuera para efectuar los arrestos. El ciclo alcanzó un promedio de siete millones de espectadores por episodio en la temporada 2006-07 y fue cancelado en 2008.
David Osit, director del documental Predators (2025) sobre el mismo programa, explicó a The Guardian por qué la fórmula funcionó: «El programa era sórdido, inquietante y divertido, y uno podía relacionarse con lo que ocurría de muchas formas distintas. Podías identificarte con los padres, con Chris Hansen, con el regocijo de ver a esos hombres vivir el peor día de sus vidas».
Experiencias estatales

Antes de que el programa llevara el modelo a escala nacional, autoridades estatales ya empleaban esquemas similares. En Kentucky, el entonces fiscal general Greg Stumbo supervisó operaciones encubiertas en las que una agente de apariencia juvenil se hacía pasar por adolescente en salas de chat, en colaboración con Perverted Justice.
Stumbo afirmó que las operaciones resultaron en más de 20 arrestos. «Ninguno tenía antecedentes penales. Eran un bombero, un docente universitario, personas que uno ve en la calle todos los días«, declaró al medio británico.
«El mensaje que corría era ‘No vayas a Kentucky. Allí te agarran’. Eso era exactamente lo que queríamos», dijo Stumbo a The Guardian. Solo después de que esas operaciones concluyeron llegó el equipo de Hansen a cubrir la historia.
Von Erck acusa a los realizadores de inventar escenas

Xavier Von Erck, fundador de Perverted Justice, reivindica más de 600 condenas, una tasa de éxito del 99,1% y cambios legislativos en los 50 estados. Ahora acusa a los realizadores de Primetime de fabricar escenas, opiniones y ubicaciones que lo involucran, y de usar su nombre y su semejanza para retratar hechos que, según él, nunca ocurrieron.
«Se siente como un retrato malicioso y deliberado«, escribió Von Erck. También disputa el crédito que la película le otorga a Hansen: «Sin mi organización, no habría ningún To Catch a Predator posible en ese momento«.
The Guardian intentó contactar al director Oppenheim y al periodista Dittrich en reiteradas ocasiones, sin obtener respuesta. Hansen tampoco respondió a los pedidos de entrevista del medio. Las dos figuras centrales del programa rechazan, por razones distintas, la película que las retrata.
El legado del programa sigue incomodando al público

Para el documentalista Osit, la pregunta más incómoda no es quién era Hansen, sino qué dice el programa sobre su público. El precedente que sentó To Catch a Predator se profundizó con las redes sociales y el streaming: hoy los medios digitales ya no pixelan los rostros de los sospechosos ni aplican resguardos periodísticos tradicionales.
«Aceptamos socialmente que estos hombres no son seres humanos y que la vergüenza pública es su castigo«, dijo el director al medio. «En el fondo somos voyeurs. Disfrutamos la incomodidad desde un lugar seguro, y eso es exactamente lo que el show ofrecía», concluyó.
Fuente: Infobae