El titular del Departamento de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha dado a conocer una profunda reorganización de las Fuerzas Armadas que contempla la formación de nuevos comandos y un proyecto especial a cargo de los empresarios tecnológicos Elon Musk y Palmer Luckey para analizar el futuro del arsenal nacional.
Durante su alocución sobre el «Estado de la Fuerza» realizada en la base del Cuerpo de Marines en Quantico, Virginia, el máximo responsable del Pentágono esbozó seis grandes lineamientos orientados a actualizar la estructura castrense y eliminar las políticas de diversidad dentro de la institución.
En el plano tecnológico, Hegseth presentó el ‘Proyecto Meridian’, un equipo de trabajo que será codirigido por el fundador de SpaceX, Elon Musk; el creador de Anduril, Palmer Luckey; y el expresidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich. Esta iniciativa, supervisada por el jefe de tecnología del Pentágono, Emil Michael, tendrá como cometido descubrir y desarrollar las armas y sistemas que emplearán las futuras generaciones en el campo de batalla. «Se acabaron los espectáculos de ‘drag queens’, las cuotas de diversidad, los pronombres de género y los meses dedicados a identidades específicas. Solo queda el espíritu guerrero», sentenció Hegseth durante su intervención.
De manera paralela, se ha ordenado la creación del Comando de Guerra Autónoma (AutoWARCOM), una nueva estructura de cuatro estrellas concebida para integrar y desplegar sistemas robóticos y drones a gran escala en todas las ramas militares.
En cuanto a infraestructura y despliegue, el secretario de Defensa adelantó que el país reducirá su presencia en el extranjero para traer de vuelta a «decenas de miles» de efectivos a territorio nacional. Para albergarlos, el Ejército construirá nuevas bases en Estados Unidos por primera vez en 40 años, abriendo un proceso para que los gobernadores estatales presenten sus propuestas.
Además, Hegseth lanzó el programa ‘Fortress America’, que obligará a todas las instalaciones militares principales a generar su propia energía de forma independiente de la red civil, con el fin de garantizar su operatividad ante posibles ciberataques o sabotajes.
La reforma del Pentágono también incluye un marcado giro ideológico. Hegseth, quien aprovechó su comparecencia para acusar a la prensa de «traición», arremetió contra las políticas de diversidad e identidad de género. En este sentido, confirmó la destitución del 10% de los generales y almirantes de las Fuerzas Armadas, así como la eliminación de un 10% adicional de las plazas de oficiales generales. El secretario de Defensa justificó este recorte del 20% en la cúpula militar argumentando que los altos mandos apartados se aferraban a políticas woke o cuestionaban el control civil sobre el estamento militar.
Fuente: Infobae