La empresa estadounidense OpenAI señaló a la compañía china Moonshot AI, creadora del asistente Kimi, como la responsable de una campaña masiva de destilación no autorizada de sus modelos de inteligencia artificial. Según un informe difundido por la firma liderada por Sam Altman, los atacantes habrían ejecutado más de 10.000 ataques con el objetivo de obtener información sobre el razonamiento interno de ChatGPT y utilizarla para desarrollar sistemas propios.
La ofensiva, según el reporte, comenzó el 1 de julio de 2026 y alcanzó su punto más crítico entre el 24 y 25 de ese mes. OpenAI afirmó que logró interrumpir las operaciones de forma definitiva pocos días después. Aunque la compañía no atribuyó toda la actividad a un solo responsable, indicó que identificó un núcleo de ataques vinculado a personas relacionadas con Moonshot AI.
El incidente vuelve a encender el debate sobre la destilación de modelos de inteligencia artificial, una técnica que permite crear sistemas más ligeros y económicos a partir de las capacidades de otros ya existentes. Sin embargo, cuando se realiza sin autorización, genera controversia entre los gigantes tecnológicos del sector.

El método detrás de los ataques para extraer el razonamiento de GPT
De acuerdo con el informe de OpenAI, los ataques estaban diseñados para acceder a información protegida sobre el funcionamiento de sus modelos de lenguaje, especialmente los procesos de razonamiento que emplean para resolver problemas complejos. Los responsables habrían utilizado métodos novedosos de destilación con el fin de reproducir las capacidades de los sistemas estadounidenses.
La empresa advirtió que estas técnicas podrían volverse cada vez más sofisticadas conforme avance la inteligencia artificial. Por ello, destacó la dificultad de identificar y detener este tipo de operaciones cuando se ejecutan a gran escala y mediante múltiples formas de acceso.
Openai también aclaró que el incidente no comprometió sus bases de datos, sistemas de cifrado ni otras infraestructuras internas. La actividad se habría centrado en obtener respuestas de los modelos para entrenar otros sistemas, sin acceder directamente a los servidores ni robar información almacenada.

La compañía no presentó a Moonshot AI como responsable absoluta de todos los ataques. En su informe, señaló que no pudo determinar si todos los operadores identificados pertenecían al mismo grupo, aunque atribuyó una parte importante de la actividad a individuos vinculados con la firma china.
Antecedentes: Kimi y acusaciones previas de destilación
No es la primera vez que Moonshot AI queda involucrada en denuncias por destilación de modelos ajenos. En julio de 2026, la Oficina de Política de Ciencia y Tecnología de Estados Unidos también señaló a la empresa china por presuntamente utilizar datos de entrenamiento de Claude, el modelo desarrollado por Anthropic, para mejorar Kimi K3.
En esa ocasión, el organismo estadounidense cuestionó el uso no autorizado de información y alertó sobre las consecuencias para la industria tecnológica de su país.

La controversia gira en torno a la línea que separa la destilación legítima de la extracción no autorizada de capacidades. La primera es una práctica habitual en el desarrollo de inteligencia artificial: permite entrenar modelos más pequeños a partir de las respuestas de otros sistemas, reduciendo costos computacionales y facilitando su implementación.
El conflicto surge cuando se utilizan modelos de terceros sin permiso para replicar capacidades que sus desarrolladores consideran propiedad intelectual protegida.
La destilación divide a la industria de la inteligencia artificial
Las acusaciones de OpenAI reflejan las tensiones entre las empresas que invierten enormes recursos en entrenar sus modelos y aquellas que buscan alternativas más económicas mediante técnicas de destilación.

Mientras que algunas compañías estadounidenses y representantes del Gobierno de Donald Trump califican estas prácticas no autorizadas como una forma de robo tecnológico, Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, ofreció recientemente una visión distinta al describir la destilación como una modalidad de competencia.
Por ahora, Moonshot AI no ha respondido públicamente a las acusaciones de OpenAI. La polémica, sin embargo, vuelve a poner sobre la mesa los límites de la destilación y la protección de la propiedad intelectual en un mercado donde las empresas compiten por desarrollar modelos cada vez más potentes y asequibles.
Fuente: Infobae