Rocas escocesas de 1.200 millones de años: clave para buscar vida en Marte

Los acantilados de Clachtoll, en las Tierras Altas de Escocia, se convirtieron en el escenario de una expedición de la NASA que busca descifrar las huellas del pasado de Marte. El objetivo central fue analizar formaciones rocosas que preservan indicios de vida microbiana de aproximadamente 1.200 millones de años y aplicar esos hallazgos a las investigaciones que realizan los rovers en el Planeta Rojo.

Esta campaña se enmarca en los hallazgos previos sobre posibles biofirmas en Marte, anunciados el año pasado. Los científicos se enfocaron en la formación Stoer, una zona de acantilados y rocas que presenta una combinación poco común en la Tierra: se formó en ambientes similares a los antiguos lagos y ríos marcianos y, al mismo tiempo, conserva evidencias de microorganismos que existieron mucho antes de que aparecieran las plantas terrestres.

Un vínculo geológico entre dos mundos

La semejanza entre el entorno de Stoer y los paisajes primitivos de Marte brinda a los especialistas un punto de referencia para interpretar los datos recolectados por los vehículos exploradores de la agencia espacial. Aunque hoy Marte es un desierto helado, su relieve, al igual que el de la Tierra, fue moldeado por la acción del agua corriente en el pasado.

Científicos de la NASA examinaron las costas de Clachtoll para interpretar las señales geológicas del pasado de Marte. (NASA/Pedro Cota)

En ambos planetas existen capas de lutitas y limolitas con abundantes minerales arcillosos. Estudiar cómo aparecen los restos de vida antigua en las rocas de los acantilados escoceses puede ofrecer pistas para reconstruir la historia de la habitabilidad marciana y determinar si las biofirmas pueden conservarse y ser detectadas allí.

El Equipo de Campo de Instrumentos Goddard, con sede en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, recorrió la costa y los acantilados de la región equipado con instrumental científico. Las salidas se planificaron según el ritmo de las mareas: las ascensiones debían permitir el acceso a los puntos de estudio entre las mareas altas y el regreso seguro antes de que las laderas quedaran sumergidas.

Las condiciones climáticas y las mareas marcaron el ritmo del trabajo

La tarea no fue sencilla bajo el clima húmedo de las Tierras Altas escocesas. Con instrumentos portátiles, los investigadores analizaron en el terreno la composición mineral y química de las rocas, buscaron indicios sobre el ambiente en que se formaron, e identificaron y recolectaron muestras para examinarlas posteriormente en laboratorios.

La investigación análoga planetaria utiliza ambientes extremos de la Tierra para preparar el análisis de muestras de otros mundos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Fuera del campo, las muestras abrieron una nueva fase del estudio. La investigación surgió de las interrogantes que dejó el rover Perseverance tras detectar puntos de reducción en el cráter Jezero, en Marte. Estas marcas son indicios de una reacción química que podría señalar la presencia de vida microbiana antigua.

El análisis de las rocas de Stoer también busca llenar vacíos en el conocimiento del registro geológico terrestre. Una coalición interdisciplinaria de científicos, distribuida en laboratorios de Estados Unidos y otros países, se prepara para estudiar con mayor profundidad las huellas químicas y minerales de vida antigua que contienen las muestras.

Esos laboratorios cuentan con herramientas que no pueden trasladarse a los acantilados de Escocia. El trabajo posterior pretende ampliar la comprensión de los datos provenientes de Marte, ayudar a los equipos de misión a diseñar nuevas investigaciones con rovers y preparar a la comunidad científica ante un posible análisis futuro de muestras marcianas.

La expedición fue liderada por el Equipo de Campo de Instrumentos Goddard y contó con la colaboración del Centro Espacial Johnson de la NASA, en Houston; la Universidad de Glasgow; la Universidad de Maryland; la Universidad de Purdue; la Universidad de Stony Brook, y la Universidad de Cambridge.

El grupo de Goddard se especializa en estudiar ambientes extremos de la Tierra para entender paisajes comparables de otros mundos, un enfoque conocido como investigación análoga planetaria.

Fuente: Infobae

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