La intérprete Carolina Álvarez, una de las figuras emergentes de la serie Mis muertos tristes —coproducción argentino-chilena de Netflix inspirada en relatos de la escritora Mariana Enríquez—, abordó abiertamente su proceso de adelgazamiento, asociado a problemas de movilidad y respiración que sufrió en los últimos años. “Voy a seguir bajando”, declaró durante una entrevista en el programa El ejército de la mañana, transmitido por Bondi Live.
La actriz cordobesa detalló que recibe asesoría de un nutricionista, un cirujano y un psicólogo, aunque no puede predecir el tiempo ni el resultado exacto. “No se sabe bien en cuánto tiempo ni cómo va a ser, pero de a poco voy a seguir bajando”, sostuvo.
¿Contradicción con el amor propio?
El conductor Fefe Bongiorno le preguntó si su decisión choca con los mensajes de aceptación corporal que solía compartir. Álvarez rechazó esa interpretación y defendió que el autocuidado también implica reconocer cuándo es necesario un cambio. “Justamente el amor propio tiene que ver con eso”, respondió.
“Yo ya no estaba sana. Podés estar gorda, pero de ahí a estar sana es otro tema. No digo que a todos los gordos les pase, era mi caso puntual y yo ya dije: ‘No, basta’”.
La actriz aseguró que su comunidad en redes comprendió los motivos. “Mis seguidores, de verdad, los que están ahí siempre, saben que quieren lo mejor para mí”, dijo. Su estado físico le generó dificultades durante la filmación de Mis muertos tristes. “No me daban las piernas”, recordó. “Tuve que grabar Mis muertos tristes, lo grabé sentada un montón de tiempo”, confesó.

Mejoras y tropiezos
La intérprete también describió problemas respiratorios y limitaciones al caminar. Con el tratamiento, pudo recorrer el Festival de San Sebastián durante la presentación de la serie, algo que antes le resultaba imposible. “Me faltaba el aire, no podía”, sostuvo.
Álvarez también mencionó un tratamiento con fármacos bajo supervisión médica mientras evaluaba una cirugía bariátrica. “Estaba viendo el tema de la bariátrica. Tenía que llegar a un peso para poder hacérmela”, relató. Sin embargo, suspendió la medicación a los pocos días por los severos efectos secundarios. “Me hizo pelota, chicos”, expresó.

Detalló que sufrió náuseas y constantes ganas de vomitar durante tres semanas. “Tres semanas que no podía, me daba todo ganas de vomitar. Fue terrible”, afirmó. Al sentirse mal, contactó al médico de inmediato y dejó el tratamiento. “Nunca más”, explicó.
Forjando una carrera
Nacida en Córdoba y radicada en Buenos Aires desde los cuatro años, Carolina Álvarez comenzó teatro a los 16 y participó en castings. Actuó en series como Educando a Nina y trabajó como modelo para marcas de talles grandes.

Su popularidad explotó en 2022 al publicar sketches humorísticos en redes sociales, donde interpretaba personajes seguros y seductores. El contenido se viralizó en TikTok y otras plataformas, creando una comunidad fiel.
En 2023 estrenó el unipersonal Mala pecadora, sobre sexo, relaciones y citas fuera de los cánones tradicionales. En 2025 tuvo una participación en la segunda temporada de División Palermo, la comedia de Santiago Korovsky para Netflix.

En Mis muertos tristes, encarna a Julie, sobrina de Ema (interpretada por Mercedes Morán), quien llega desde Estados Unidos junto a sus padres (Alejandra Flechner y Carlos Portaluppi) y comparte con su tía la capacidad de conectar con los muertos. La serie, dirigida por Pablo Larraín, adapta tres cuentos de Mariana Enríquez. Se presentó en el Festival de San Sebastián como largometraje de 187 minutos antes de su estreno en Netflix, donde la actuación de Álvarez recibió una ovación.
Fuente: Infobae