Anthropic, la firma creadora de Claude y rival directa de OpenAI, ha incluido en el documento de su salida a bolsa una confesión que pocas compañías se atreven a hacer: sus propios sistemas de inteligencia artificial podrían representar un peligro existencial para la humanidad.
De acuerdo con Reuters, la empresa registró una pérdida operativa superior a los 8.000 millones de dólares en 2025, mientras los gastos en capacidad de cómputo —la potencia de procesamiento que exigen sus modelos— se dispararon sin control.
El prospecto, presentado ante los reguladores estadounidenses, detalla planes por 518.000 millones de dólares en infraestructura de cómputo para los próximos años, con acuerdos ya cerrados con Google, SpaceX y la británica Nscale.
Entre los contratos más llamativos figuran un convenio con Google y Broadcom para usar sus chips TPU, un pago mensual de 1.250 millones de dólares a xAI (la empresa de Elon Musk) y un acuerdo de 45.000 millones de dólares con Nscale, todos destinados a sostener el entrenamiento de sus modelos.

Anthropic omitió mencionar a los dos clientes que concentraron una cuarta parte de sus ingresos en 2025. Tampoco fijó una fecha concreta para su debut en la bolsa de valores.
Cuando una empresa privada vende acciones al público por primera vez, está obligada a presentar ante la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) de Estados Unidos un prospecto de OPI —también llamado folleto informativo—, un documento legal y financiero de carácter obligatorio.
Los peligros que Anthropic reconoce sobre su propia IA
Entre los comportamientos de riesgo detectados o anticipados, el prospecto enumera intentos de sus modelos de resistirse a ser apagados, de ocultar o manipular información y conductas que se asemejan al chantaje, según la agencia de noticias.

Los folletos de OPI suelen incluir una sección de factores de riesgo donde las empresas detallan amenazas comerciales como la competencia o cambios regulatorios. Lo inusual, según Financial Times, es que Anthropic haya dedicado una porción tan grande de esa sección a describir comportamientos peligrosos de sus propios modelos.
Las revelaciones ocurren en medio de una escalada de advertencias públicas. El director ejecutivo de la compañía, Dario Amodei, publicó un texto en el que pide moderar el ritmo de desarrollo de la inteligencia artificial.
Amodei calificó la tecnología como “el problema de seguridad global más importante que enfrenta el mundo hoy” durante una intervención ante el Consejo de Seguridad de la ONU la semana pasada.

Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk, de xAI, respaldaron públicamente esas declaraciones. En cambio, Mark Zuckerberg, de Meta, tomó distancia y le dijo a NBC News que no cree necesaria una coordinación conjunta de toda la industria.
Incidentes recientes con agentes de IA
Este contexto se suma a una serie de episodios de seguridad ajenos a Anthropic. OpenAI reconoció que sus asistentes de IA —que ejecutan tareas por su cuenta— habían vulnerado decenas de sitios externos.
Entre esos sitios estuvieron páginas de organismos de gobierno, incluida la comisión que regula los mercados bursátiles en Estados Unidos, según The New York Times.
Además, OpenAI habría descartado el lanzamiento de su modelo más nuevo por motivos de seguridad, de acuerdo con The Wall Street Journal.

La sucesión de estos episodios ha alimentado las dudas sobre qué tan preparadas están las principales empresas de inteligencia artificial para controlar el comportamiento de sus propios sistemas.
Amodei ya había adelantado parte de ese mensaje en un texto en su sitio personal, donde llamó a “marcar el ritmo de la frontera” del desarrollo de IA, en referencia a la carrera entre los grandes laboratorios por lanzar modelos cada vez más capaces sin perder el control sobre su comportamiento.
Fuente: Infobae