La plataforma Disney+ ya ha incorporado a su catálogo la decimotercera entrega de American Horror Story, una temporada que reúne a personajes de todas las anteriores y que ha sido diseñada especialmente para los seguidores más acérrimos de la franquicia creada por Ryan Murphy.
Esta nueva temporada consta de 13 episodios y arrancó con un estreno triple: los capítulos titulados 13, 1:13 AM y Rauhnacht. Cada uno de estos episodios dura menos de 30 minutos, dejando diez entregas restantes para desentrañar la conexión entre los personajes que vuelven, los fenómenos sobrenaturales y la amenaza que envuelve a Mr. Nas.
El punto de partida: una pareja atrapada por el número 13
La historia comienza con Kira, interpretada por Madelaine Petsch, y Ben, encarnado por Joey Pollari. Ella vive obsesionada con el número 13; él padece triskaidecafobia, el miedo irracional a esa cifra, y acepta acompañarla en un viaje de cumpleaños con temática numérica para intentar salvar su relación de pareja.
Un accidente aéreo trastoca por completo ese plan. Tras la tragedia, Ben consigue trabajo como cuidador de enfermos terminales de Mr. Nas, un anciano de 87 años que vive en un lujoso ático en Nueva York y que presenta un comportamiento nocturno inquietante, que incluye vómitos de bilis negra.
Los regresos más esperados
La gran sorpresa es la reaparición de Jessica Lange como Constance Langdon, la matriarca de La casa del crimen, la primera temporada de la antología. En esta entrega, trabaja como cuidadora diurna de Mr. Nas y se convierte en el nexo entre Ben, el anciano y una serie de rostros conocidos de distintas etapas de la serie. Lange sostiene el arranque con sus réplicas mordaces y sus monólogos, incluso en escenas cotidianas, como cuando explica a Ben cómo asear a fondo a Nas con una esponja. La actriz no lideraba una temporada desde Freak Show, la cuarta, aunque tuvo una aparición como invitada en Apocalypse, la octava.
El regreso de Constance no es el único. También vuelven Addie Langdon (interpretada por Jamie Brewer), Tate Langdon y el Hombre de Goma, ambos a cargo de Evan Peters; los hermanos Winter y Kai Anderson, de Cult, interpretados por Billie Lourd y Peters; y Elizabeth Short, el fantasma de La casa del crimen encarnado por Mena Suvari.
Las brujas de Coven también hacen acto de presencia. Sarah Paulson retoma el papel de Cordelia Goode y Emma Roberts el de Madison Montgomery, cuyo retorno incluye la frase “Sorpresa, zorra”, que se convirtió en un meme tras la emisión de la tercera temporada en 2013.
Una temporada hecha para descifrar guiños
La decimotercera entrega exige un conocimiento profundo de la continuidad de la serie. Los espectadores que no hayan visto las temporadas anteriores encontrarán poco que disfrutar y pueden sentirse perdidos entre alusiones, personajes resucitados y pistas sobre qué figuras siguen vivas o han muerto.
El volumen de referencias es enorme. Incluye a Twisty el Payaso, de Freak Show, que reaparece para masacrar una escuela de payasos en Los Ángeles en una secuencia con participación de Tig Notaro. Además, un noticiero televisivo informa sobre la desaparición de cadáveres de figuras históricas fallecidas en distintos lugares del mundo.
La trama conduce hacia una especie de purgatorio en la casa de Mr. Nas, donde se reúnen personajes fallecidos de la franquicia. Allí, la serie plantea la formación de 13 protagonistas femeninas vinculadas a víctimas de temporadas anteriores, mientras se acerca Rauhnacht, una festividad en la que vivos y muertos se mezclan.

En cuanto a la estética visual, predominan las lentes de ojo de pez deformadas, un recurso establecido por Ryan Murphy en el estreno, quien ha vuelto a ponerse detrás de la cámara por primera vez desde Hotel, la quinta temporada. Ned Martel y Charlie Carver, responsables de gran parte de AHS: NYC, firman casi todos los episodios de esta entrega.
La acumulación de tramas resulta un tanto desconcertante. El inicio es ambicioso, cargado de muertes, humor camp y apariciones destinadas a recompensar a los fans, pero demasiado disperso y lento para una temporada de cruce tan extensa. El exceso, eso sí, se mantiene intacto como sello de la franquicia, al igual que su estética macabra y sangrienta. Por el momento, todo es un auténtico disparate.
Fuente: Infobae