En muchos hogares ecuatorianos, la costumbre de dejar los zapatos en la puerta responde más al orden que a la salud. Sin embargo, la evidencia científica revela que esta práctica puede ser una barrera eficaz contra microorganismos, alérgenos y partículas contaminantes. Lo que para algunas culturas asiáticas es una norma diaria, para la ciencia es una medida preventiva sencilla que limita lo que ingresa desde calles, parques y espacios públicos.
Cada suela recorre baños, aceras, buses, centros comerciales, clínicas y jardines antes de llegar a la sala. Aunque no se vea sucia, el calzado acumula restos de suelo, materia orgánica, polvo y compuestos químicos. El riesgo es mayor en viviendas con bebés, niños pequeños o mascotas, que están más cerca del piso y tienen contacto directo con esas superficies.
La ciencia advierte que las suelas pueden transportar bacterias y sustancias peligrosas del exterior. Retirar los zapatos antes de entrar no elimina todos los contaminantes, pero sí reduce una de las principales vías de ingreso al hogar.
¿Qué son los ‘químicos eternos’ que llegan en las suelas?
Conocidos como PFAS, estos compuestos están entre los elementos que pueden adherirse al calzado. Se les llama ‘químicos eternos’ porque permanecen largos periodos en el ambiente y en el cuerpo humano. La revista Time destacó que estas sustancias pueden estar presentes en las suelas, junto con polvo de plomo y restos de pesticidas.

El doctor Daniel Sullivan, médico internista de Cleveland Clinic, explicó que el plomo afecta el cerebro, el sistema nervioso y otros órganos. Según el especialista, el polvo de pinturas antiguas deterioradas puede quedar en los zapatos y trasladarse a otras viviendas. La exposición es especialmente preocupante en bebés y niños, que juegan en el suelo y se llevan las manos a la boca con frecuencia.
El programa DustSafe, con datos de 35 países y publicado en Environmental Science & Technology, reveló presencia de arsénico, cromo y níquel con potencial cancerígeno en polvo doméstico. El estudio también encontró una relación entre hogares antiguos y mayores niveles de plomo y arsénico. El acceso a jardines se vinculó con concentraciones más altas de estos elementos, lo que apunta al ingreso de tierra desde fuera.
Además de los metales, los productos de jardinería pueden quedarse en las suelas. Sullivan indicó que fertilizantes, insecticidas y pesticidas se adhieren al calzado, incluso si no se usan en casa. El polen de árboles, césped y malezas también se deposita en los zapatos y se dispersa por el hogar, agravando cuadros alérgicos.

Bacterias del exterior: de la calle a la alfombra
La bacteria más común hallada en suelas es Escherichia coli, asociada a materia fecal. Charles Gerba, profesor de la Universidad de Arizona citado por Time, señaló que cerca del 80% de las suelas analizadas contenía bacterias fecales, provenientes de baños públicos o zonas con perros y aves. La misma fuente indicó que investigadores de la Universidad de Houston detectaron Clostridioides difficile en el 40% de los zapatos evaluados.
Tener microorganismos en una suela no garantiza una infección, pero los estudios citados confirman la capacidad de estos agentes para transferirse a pisos interiores.
Las alfombras pueden acumular más material del exterior. Alessandra Leri, profesora de química y biología de la Universidad Northeastern y autora principal de un estudio de 2023, afirmó a Time que este revestimiento funciona como reservorio de bacterias. La investigación tomó muestras de charcos, suelas y pisos de un edificio universitario, y encontró bacterias intestinales en los tres, con mayor contaminación en zonas alfombradas.

La zona cercana a la puerta suele tener la mayor carga de gérmenes en hogares donde se ingresa con zapatos, según Gerba. Por eso, las recomendaciones de Cleveland Clinic se enfocan en ese punto: destinar un lugar para el calzado, usar una alfombra de entrada y limpiar pisos con métodos húmedos. Para quienes necesitan soporte o estabilidad por problemas de salud, Sullivan propuso tener un par de zapatos exclusivos para usar dentro de la vivienda.
Fuente: Infobae