El 10 de septiembre de 2026 marcará el lanzamiento mundial de la edición 2027 del Guinness World Records, un volumen que vuelve a poner sobre la mesa la curiosa historia de cómo un debate trivial sobre aves desembocó en un imperio de récords verificados. Todo comenzó con una pregunta sin respuesta durante una jornada de cacería en Irlanda.
Antes de que existieran oficinas internacionales, jueces especializados y categorías que abarcan desde animales hasta tecnología, el proyecto germinó a partir de una inquietud concreta: ¿cuál es el ave de caza más veloz de Europa? La incapacidad de hallar ese dato en los manuales disponibles evidenció la falta de un registro común para comparar información, y sembró la idea de crear una obra que reuniera hechos contrastables.
Según la presentación oficial del nuevo ejemplar, la edición 2027 reúne récords recientes organizados en ocho capítulos y adopta el color verde como hilo conductor visual. La sección histórica de la propia organización sitúa el origen del proyecto en los primeros años de la década de 1950, cuando se gestó el proceso que llevó a la creación del primer libro.

El debate que lo inició todo
La versión oficial de Guinness World Records indica que la idea surgió durante una jornada de tiro en el condado de Wexford, Irlanda. Allí, Sir Hugh Beaver, entonces director general de la cervecera que impulsó el proyecto, se enfrascó en una discusión con otros cazadores sobre cuál era la ave de caza más rápida de Europa. Ninguno de los libros de consulta disponibles contenía la respuesta.
Esa laguna fue el detonante. Beaver advirtió que muchas preguntas de carácter comparativo carecían de una fuente única para ser resueltas. Por ello propuso reunir información sobre marcas y logros bajo criterios definidos, de modo que las respuestas dejaran de depender de recuerdos, opiniones o referencias dispersas.

La historia institucional señala que la iniciativa se concibió inicialmente como una promoción de la cerveza Guinness. Sin embargo, desde el principio el proyecto se centró en la clasificación de récords y no incluyó la respuesta al debate que lo había inspirado. La propia organización indica que la serreta mediana sería la respuesta más probable a aquella pregunta inicial.
Los hermanos McWhirter y la creación del libro
En 1954, Beaver contrató a Norris y Ross McWhirter, investigadores especializados en la búsqueda de datos que trabajaban en Fleet Street, Londres. Ambos recibieron el encargo de elaborar una publicación que ordenara cifras, hechos y marcas de diversas categorías.

La empresa Guinness Superlatives se constituyó el 30 de noviembre de 1954. Su primera oficina funcionó en dos habitaciones de un gimnasio reformado en la parte alta de un edificio de Fleet Street. La redacción del libro insumió 13 semanas y media, con jornadas de hasta 90 horas que incluían fines de semana y feriados.
La primera edición apareció en 1955 bajo el nombre Guinness Book of Records. Según la cronología de la organización, el propósito promocional inicial convivió con el interés que despertó una obra capaz de reunir datos sobre velocidades, dimensiones, edades y otras marcas que hasta entonces no tenían un espacio editorial propio.
La organización aclara que la publicación no funcionó como una enciclopedia general. Su criterio se concentró en los récords mundiales y en la comparación de resultados verificables. Esa decisión definió el formato que mantendría el proyecto en las décadas siguientes y lo diferenció de otros repertorios de curiosidades.

La evolución hacia una red global
Con el paso del tiempo, Guinness World Records amplió su alcance más allá de la edición anual. La institución informa que hoy cuenta con oficinas en Londres, Nueva York, Beijing, Tokio y Dubái, además de representantes y jueces que intervienen en intentos de récord en distintos países.
El trabajo de esos jueces representa uno de los cambios más notorios respecto de los primeros años. La organización no solo reúne marcas existentes, sino que también evalúa intentos nuevos y certifica si cumplen las condiciones establecidas para cada categoría. De esta forma, el libro pasó de recopilar información a participar en la validación de los logros que después publica.

La expansión también abarcó otros formatos. Guinness World Records sostiene que su actividad incluye publicaciones, programas de televisión, redes sociales y eventos presenciales. La edición de 2027 conserva el libro como uno de sus ejes, pero convive con una estructura que recibe propuestas, revisa pruebas y registra nuevos récords a escala internacional.
La salida de la nueva edición recupera esa trayectoria. Lo que comenzó con una discusión sin respuesta se convirtió en un sistema de registro que combina investigación, criterios de verificación y difusión editorial. El primer libro apareció en 1955 y el formato continúa vigente más de siete décadas después.
Fuente: Infobae