Multitud homenajea a Víctor Jara, símbolo de Chile a 53 años de su muerte

Este sábado, una multitud se congrega frente al Cementerio General de Santiago. El sonido de una flauta se mezcla con las palmas de personas de todas las edades que acompañan a un coro de cientos de guitarras y voces, entonando la canción ‘Deja la vida volar’ de Víctor Jara.

Esa misma pieza, compuesta por Jara en 1966, fue nominada al Grammy Latino el pasado 16 de septiembre —justo en el aniversario de su muerte— por la interpretación del artista chileno Manuel García, incluida en la banda sonora de la serie ‘La Casa de los Espíritus’. Sin embargo, ese no es el motivo central de la reunión.

“Hoy más que nunca” es el lema que destaca en la pantalla gigante sobre el escenario. Abajo, vestidos de blanco, se encuentra una gran parte del coro de ciudadanos comunes que rinden homenaje al músico asesinado en los días posteriores al golpe de Estado que instauró la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). La otra parte del coro está directamente sobre el suelo de la plaza, entre guitarras, partituras y carteles que preguntan “¿Dónde están?” con la foto de algún detenido desaparecido.

“Las canciones de Víctor Jara son parte de una memoria que permanece viva, son historia de las familias que todavía buscan respuesta y son también una invitación permanente a construir una sociedad más justa, más solidaria y más humana”, expresó durante el evento Fares Jadue, alcalde actual de la Municipalidad de Recoleta, que organiza este encuentro desde hace catorce años.

Miles de voces y guitarras recuerdan a Víctor Jara junto al Cementerio General de Santiago (EFE/ Juan José Díez)

Desde 1970, el músico asumió un fuerte compromiso político, siendo militante del Partido Comunista de Chile, participó activamente en las campañas electorales de la Unidad Popular (coalición de corrientes de izquierda) y en la llegada al poder de Salvador Allende.

Jara fue tomado prisionero por el Ejército de Chile en la Universidad Técnica del Estado el 12 de septiembre de 1973. Junto a otras 5.000 personas, permaneció retenido en el Estadio de Chile, un recinto que hoy lleva su nombre pero que, en su momento, fue el escenario donde lo interrogaron, le rompieron las manos y lo sometieron a brutales torturas. Cuatro días después, su cuerpo fue encontrado con más de cuarenta y cuatro orificios de bala en las cercanías del Cementerio Metropolitano.

Al interior del cementerio hay dos tumbas que, en días como hoy, se llenan de ofrendas para Víctor Jara. La primera es un pequeño recuadro pintado de rojo en medio de los osarios al frente del Patio 29, que entre 1973 y 1974 se usó como fosa común para enterrar de forma clandestina decenas de cuerpos de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos.

Miles de voces y guitarras recuerdan a Víctor Jara junto al Cementerio General de Santiago (EFE/ Juan José Díez)

“Es importante recuperar la memoria a través de las canciones de Víctor Jara, que fue un bendecido porque ha sido el ídolo posterior al golpe de Estado, ha demostrado la fuerza del pueblo chileno, un campesino que vino a cantar, a hacer arte, literatura y poesía que nos llena de colores”, expresó a EFE Jorge Grez de 60 años, asistente del evento.

En 2009, sus restos fueron exhumados tras una orden judicial para determinar las condiciones en las que murió el músico y, luego de un homenaje multitudinario, fueron enterrados de nuevo a unos metros del nicho original, donde ahora descansa junto a su esposa Joan Turner.

Cincuenta y tres años después de su muerte y a dos días de su natalicio —28 de septiembre—, sus canciones continúan vivas en las más de dos mil manos que empuñan guitarras y alzan un solo canto con un millar de voces para recordarlo frente al cementerio en el que están sus dos tumbas junto a las de cientos de desaparecidos y ejecutados políticos.

Fuente: Infobae

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